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España es Azul (II): La España Eterna

La semana pasada estuve un par de días en Valladolid. Pueden figurarse todo lo que he aprendido de Castilla durante mi estancia aplicando el exitoso modelo Túnez de “pasé un momento por allí y me convertí en especialista [1]”.

Ya es un tópico afirmar que Castilla hizo a España y se quedó bien jodida haciéndolo. Es un tópico y, naturalmente, se corresponde con la realidad. Durante siglos y siglos, Castilla se ha dedicado a proporcionar hombres y recursos para llevar a cabo proyectos faraónicos de toda clase. En la Edad Media tuvo que repoblar Extremadura, Castilla – La Mancha y Andalucía [2]. En los siglos XVI y XVII se llevó a cabo un proyecto menor, sin importancia: la conquista y colonización, prácticamente en solitario, de un continente entero (en el XVIII por fin se abrió el comercio en América a los habitantes de la Corona de Aragón). En los siglos XIX y XX el proyecto se llamó “el gran Madrid”, alimentado de sucesivas olas de inmigración que llegaban de toda España, pero sobre todo, como es normal, de los territorios colindantes.

El Imperio

En la época de la Transición Castilla la Vieja ya estaba suficientemente jodida, pero en UCD se les ocurrió que estaría bien desgajarla de dos de sus provincias, Logroño y Santander, que se constituyeron en comunidades autónomas independientes. Era por una buena causa: joder a los vascos, a los que se rodeó de comunidades autónomas uniprovinciales, en la idea (acertada) de que enseguida generarían una ridícula identidad regional específica que se opondría con éxito a los cantos de sirena de los vascos de “venid con nosotros y no pagaréis impuestos” (forzoso es reconocer que la cosa, como canto de sirena, no está mal).

Así que Castilla perdió su provincia más rica, que se convirtió en La Rioja, y la ciudad que desde la Edad Media era su puerto natural, salida al mar y vía de comunicación (Santander), actualmente Cantabria. Además, y por si esto fuera poco, la UCD decidió combinar Castilla con León, en plan Fernando III el Santo [3], configurando una comunidad autónoma enorme y muy poco poblada.

En su camino por separado, las tres CCAA que analizamos hoy han llevado una trayectoria más o menos divergente:

– En La Rioja [4] viven muy bien y se dedican a comer y beber productos de la tierra. La gente es feliz y vota al PP en masa desde 1995, como ocurrió en otras CCAA (Murcia o Valencia). La herencia de la UCD también ha generado un absurdo “Partido Riojano”, cuyo ideario viene a decir “somos de aquí y no somos de allá”. Las encuestas dicen que ganará el PP otra vez y que aumentará un poco más su ventaja sobre el PSOE. Y esto es todo lo que vamos a decir de La Rioja (que ya es bastante).

– En Cantabria [5], la UCD dejó un germen mucho más fuerte, que creó un producto demoníaco: el Partido Regionalista de Cantabria de Miguel Ángel Revilla, ese señor con bigote que le trae anchoas a Zapatero y habla en los programas de televisión.

Esta es una comunidad autónoma en la que siempre ganaba, y gobernaba, el PP, salvo en 1991, cuando la UPCA (Unión para el Progreso de Cantabria), el maravilloso partido de Juan Hormaechea, más o menos escindido del PP, consigue ganar las elecciones. Como buen partido de progreso, la UPCA pasa a gobernar con el apoyo del PP, pero al poco comienza a deteriorarse por unos problemillas de corrupción y desaparece de la escena política. Su lugar en el corazón de los cántabros con sensibilidad regionalista pasa a ser ocupado por el PRC del señor con bigote.

En 2003 el PRC, que hasta entonces gobernaba en coalición con el PP, aceptó el jugoso caramelito que le ofrecía el PSOE: la presidencia de Cantabria (a pesar de que el PRC había cosechado menos votos que el PSOE); el súmmum del poder. La jugada les salió muy bien, y en 2007 lograron dar el sorpasso al PSOE. Revilla dijo que abandonaría, que está muy cansado y que la política es una amante exigente. En 2011 aquí lo tenemos, al pie del cañón. Las encuestas dicen que ganará el PP y gobernará Revilla. Así podrá regalarle anchoas a Mariano Rajoy en años sucesivos.

– Por último, Castilla y León [6]. Una comunidad autónoma en la que ha gobernado siempre el PP, salvo en 1983. Una comunidad forjadora de líderes de primer nivel, como Adolfo Suárez [7] (natural de Ávila y gobernador civil de Segovia con el anterior Jefe del Estado), José María Aznar (presidente de Castilla y León en los ochenta) o José Luis Rodríguez Zapatero (diputado por León y secretario general del PSOE leonés). Líderes que hacen lo que hace casi todo el mundo en Castilla y León: emigran, sin mirar atrás, y luego se lamentan de la melancolía imperante en el territorio, demasiado despoblado, plagado de pueblos medio fantasmales, con capitales de provincia particularmente pequeñas y provincianas, con la sensación de que el tiempo se ha detenido y que resulta complicadísimo llevar a cabo iniciativas de modernización y dinamización del territorio. O sea, como Aragón, Castilla – La Mancha, Extremadura [8], … Como toda la España interior.

No nos engañemos: en Castilla y León está todo el pescado vendido. La gente del PSOE, que por una vez cuenta con un buen líder (Óscar López, uno de los estrategas más inteligentes del partido, director de la campaña electoral de 2008), bastante tendrá con aguantar el enésimo chaparrón, que encima trunca las modestas expectativas de, al menos, intentar recortarle algún diputado al PP (en la esperanza de que, algún día, el PP pierda la mayoría absoluta).

Así que el sueño perverso del PSOE aquí se resume en retener Palencia (¡Palencia la Roja!), histórico bastión socialista, e intentar hacerse con Valladolid, donde el PP y su impresentable alcalde (León de la Riva, el de “menudos morritos tiene Leire Pajín, qué cachondo me pone”, o algo así) tienen una ajustada mayoría absoluta. El PSOE también gobierna actualmente en Soria, Segovia y León, con ajustadas mayorías absolutas o pactos de Gobierno, en testimonio de ese lento, lentísimo, pero constante hasta 2007, proceso de recuperación del terreno perdido frente al PP (ganar primero en las ciudades y luego intentar el asalto a la Comunidad Autónoma), que tras el previsible varapalo electoral puede verse truncado a las primeras de cambio.drawing of a picnic [9]посуда в москве недорого [10]