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La batalla municipal. Barcelona: El GAL contra el Mal

El PSC o, por decir mejor, Jordi Hereu, acude a estas elecciones con cara de pavo por Navidad. CiU, pues con cara de familia que se va a comer el pavo. Los socialistas tienen el reto de prolongar hasta los 36 años el control del ayuntamiento de Barcelona, acercándose al sueño de igualar los 40 años en el poder del partido anterior. De hecho, si lo logran podríamos hablar de empate técnico, ya que el último alcalde fascista, Socías, acabó intimando lo suficiente con los socialistas como para montar con ellos una empresa de publicaciones que tenía en el accionariado a todo el PSC, desde Obiols a Taboas -número 2 de Montilla en la Generalitat, que por cierto condecoró en 2008 a Socías, y que tres semanas antes del batacazo electoral de Noviembre salió disparado hacia el Ministerio de Fomento, donde a día de hoy sobrevive como soldado de siempre creciente fortuna- pasando por Maragall.

Pues eso

 

Como todos ustedes sabrán los catalanes molamos más que ustedes, los barceloneses ni les cuento y en la izquierda local hasta los pedos son de diseño. Meamos colonia mientras nos preguntamos cómo puede ser que en Valencia sigan votando chorizos -la sede barcelonesa de Orange Market se hallaba a 6,5 metros del Palau de la Música, eminente templo cultural por cuya causa anda imputado un señor que sigue trabajando en el Ayuntamiento-. Meamos colonia mientras nos preguntamos cómo puede ser que los andaluces lleven desde el pleistoceno sin cambiar de gobierno -lo dicho, vamos a por los 36-. Meamos colonia mientras nos escandalizamos con los delirios olímpicos de Ruiz-Faraón -eso sí, con la candidatura para las Olimpiadas de Invierno presentada y apoyada por la oposición municipal-. Meamos colonia mientras vemos los ruinosos resultados de la Expo de Zaragoza -mientras seguimos pagando el desatino del Fòrum-.

En 1929 se celebró una exposición universal en Barcelona o, por mejor decir, un pelotazo de dimensiones gigantescas y un saqueo de fondos públicos a resultas del cual Barcelona superó en deuda a Portugal. Baste decir que la principal promesa electoral del primer ayuntamiento republicano fue no pagar un solo euro de todo lo que se había saqueado para la expo. La principal promesa electoral fue la primera en incumplirse -al parecer, el Gobierno de la República, aconsejado por los mercados, hizo saber al consistorio que no vería un céntimo si no se comprometía a tapar todo el agujero- provocando los primeros follones de la república con los anarquistas locales, además de la “supresión de la guardia civil, de entrada sí” que lo acompañó.

Ese proyecto de ciudad -atacado por los anarquistas, y tragado a regañadientes por el resto de las izquierdas- es el que ha acabado ganando por KO, siendo celebrado por las izquierdas gobernantes y apoyado disciplinadamente por la oposición: tanto da que hablemos de recalificar el campo del Barça -¡nosotros!- o de montar unas olimpiadas de invierno en un sitio en el que puedes vivir tranquilamente sin calefacción 365 días de cada 365. No confundamos, a pesar de todo, el urbanismo barcelonés, hecho a base de arquitectos pitiminís, con el urbanismo salvaje de otros sitios. Tenemos más edificios protegidos con la categoría de históricos que ninguna otra ciudad española, en demostración de la importancia concedida a la conservación del patrimonio histórico y artístico. En demostración de la I+D+i local, se conserva el número de edificios protegidos, con la salvedad de que no son siempre los mismos. Así, cuando un creador de riqueza tira un edificio protegido para poner ladrillos y placas solares, se coge otro edificio y se aprueba su pase a la condición de edificio histórico.

Eso sí, como estamos mucho más evolucionados que esas tierras inhóspitas que hay del Ebro para abajo, gozamos de un grado razonable de pluralismo político, hasta el punto de que se presentan hasta siete candidaturas con cara y ojos además de, snif, la Soli. A ellas, con una salvedad: cara y ojos no quiere decir que no estén llenas de propuestas en las que el ayuntamiento tenga nada que ver, ni ningún estudio económico de las medidas propuestas.

El candidato más solvente es el independentista Ricard Gomà, que se presenta por IC-EUiA con buenas perspectivas, un programa electoral que no da vergüenza ajena, capacidad para articular palabras y razonamientos fuera de los eslóganes y la modesta promesa de crear 10.000 puestos de trabajo. Los recortes convergentes y el odio africano juegan a favor de Gomá, y el papel de los ecosocialistas haciendo las veces de Karanka frente a las mourinhadas de los socialistas, pues en su contra.

ERC ha perpetrado una candidatura Frankenstein que tiene como gran virtud haber dejado fuera de juego a la Soli, si bien deja abiertos muchos interrogantes. De alcalde va el superviviente Portabella, autor intelectual de la ruinosa operación de Spanair que ha dejado a la compañía de capital riesgo de la Generalitat más arruinada que el felizmente ex-equipo de la ciudad. De 2 va Laporta (exSoli), de 3 Capella (exPSC), de 4 (exCDC y exReagrupament), de 5 Arqué (exSoli) y de 6 otro señor de ERC. En resumen, un equipo de all star game que tiene toda la pinta -especialmente después de que el CIS le diera mucha cancha- de acabar de una vez por todas con la presunta utilidad de apiñar a todo el independentismo en una candidatura a base de pactos surrealistas. La propuesta estrella de los republicanos es la creación de 40.000 puestos de trabajo en diez sectores estratégicos, propuesta diseñada por un grupo de académicos y economistas que, en un ejercicio de prudencia y modestia, han decidido permanecer en el anonimato.

La beneficiaria de los efectos de la inclusión de Laporta en el electorado de izquierdas republicano será la Candidatura de Unitat Popular. La CUP, una especie de Batasuna, perdón, Bildu catalana, acude a las municipales con un abogado veinteañero con hambre de gol como líder militar, y se presenta para medírsela de cara a su posterior asalto al Parlament. Lo tienen mal para entrar, si bien al ayuntamiento le sentaría la mar de bien un poco de la calidez del lanzallamas que aporta la Soli en el Parlament.

El PP acude a la cita con el encima perico Alberto Fernández Díaz y prometiéndoselas muy felices con las dantescas encuestas que han acompañado a Hereu durante todo el mandato. Centra su campaña en señalar que Trias es una especie de Bildu del tripartito, y el PSC tiene puestas todas sus -pocas- esperanzas en Fernández Díaz en sentido estricto y, en sentido amplio, en el nivel de odio que sea capaz de generar en el electorado para intentar voltear las encuestas.

Trias (CiU) es el favorito en todas las encuestas, y se hubiera llevado las elecciones de calle si se hubieran celebrado hace un mes. Sin embargo, al efecto PP se suma la destacable labor de gobierno de Artur Mas y sus millors -con mención especial para el Honorable, sin perjuicio de su detención por apropiarse de unos fondos para formación sufragados por la Unión Alemana, Conseller de Salut-. La sustitución de la tijera por la motosierra no solo ha sacado a las izquierdas políticas de la lona, sino que Trias se va a encontrar con que sus apéndices sociales -cocos, ugetistas y demás gente que, oh sopresa, han recuperado milagrosamente la voz- le han convocado una manifestación del copón a una semana de las elecciones, esto es, dos semanas antes de anunciar el acuerdo con la patronal para la próxima contrarreforma laboral. En este su tercer intento, los convergentes han tenido a bien llenarle la lista de personajes mucho más fieles a lo que se decide en la cocina del partido que al propio Trias, lo que augura en un futuro no muy lejano momentos emocionantes como los protagonizados en su día por Maragall y los muchachos de MOVILMA.

Hereu, el actual alcalde, ha conseguido llegar vivo a las elecciones contra los deseos y los pronósticos de sus compañeros de filas, que incluso le montaron unas primarias. Por lo que se oye, y teniendo en cuenta que Clos ha acabado en Nairobi vía Estambul, existen muchas probabilidades de que Hereu acabe en el mar vía Abbottabad, y antes del verano. Hereu superó en las primarias a Tura, a quien ofreció una lista cremallera que declinó amablemente -viendo dónde ha acabado yendo de 2 al Parlament con aspiraciones sucesorias, en el ayuntamiento hubiera acabado en las Ramblas con un bolso-. Eso sí, la capacidad de integración del alcalde sí valió para llevarse al comisario político que Montilla había puesto en la candidatura de Tura, menos da una piedra. Hereu ha borrado todo rastro del partido Ni-Ni -ni de izquierdas, ni federalista- de sus carteles electorales, y se presenta al combate con la mirada limpia y adaptando un eslogan del nunca bien ponderado Don José María Álvarez del Manzano y López del Hierro -“Me gusta Barcelona”- o del Joan Gaspart que ganó una presidencia de Más Que Un Club al grito de “Pasión por el Barça”.

La obra de gobierno de Hereu ha sido escrupulosamente fiel al C.C.C.P. (Construcción, Corrupción, Construcción y Propaganda) y está llena de hitos, si exceptuamos la moderada pero estimable apuesta que hizo por la participación ciudadana. La contratación a dedo de la cuñada de su Alteza Real el Príncipe de Asturias. El aumento burbujil de medios de comunicación públicos y la saturación de los buzones de los barceloneses que haría palidecer de envidia al señor nigeriano que nos manda a todos e-mails pidiendo cien pavos para ganar 83 trillones de dólares. Las olimpiadas de invierno. Los informes que no se enseñan a la oposición. La asunción del ultra-derechismo más casposo en materia de ordenanzas sobre “civismo”. El cierre de espacios públicos al personal para conventirlos en espacios privados del ayuntamiento. Y la capilla sixtina del mandato: el hecho de que Itziar González, una concejal fichada por su popularidad en los movimientos sociales, resida hoy a varios centenares de quilómetros de la Millor Botiga del Món -gracias, Bah- prudentemente a salvo de las múltiples amenazas de muerte recibidas a causa de su falta de racionalidad a la hora de encarar los problemas urbanísticos. No hace falta decir que su sustituto y mano derecha del alcalde tardó menos de cinco semanas en desbloquear todos los temas, y hace falta no decir el nombre del partido político que contrata habitualmente los servicios jurídicos de un determinado despacho de abogados que casualmente se encarga de defender a los pillados en el piso de la mencionada concejal revisándole los ordenadores y dejándole amables indicaciones sobre la manera de hacer su trabajo. Aunque todo se puede mejorar, y ahí están esos 45.000 puestos de trabajo prometidos en el sector de la construcción para dar buena fe de ello.

Por último, quedan los toros, las pantallas gigantes para ver el futbol y el idioma de las ordenanzas. Sí, Ciutadans hace su segundo intento de acceder al ayuntamiento esperando -en vano- que en esta ocasión los ciudadanos estén más atentos a cuáles son sus problemas reales.english to ita [1]гугл оптимизация сайта [2]