El gran Vázquez (Óscar Aibar, 2010)

“Son niños, no idiotas”

Decía Orson Welles de su amigo y colega John Huston que su obra no era tan interesante como su propia vida. Y lo mismo podría decirse de Manuel Vázquez, uno de los dibujantes más reputados de Bruguera, editorial mítica para varias generaciones de españoles, que crecieron con la lectura de sus tebeos, al tiempo que veían a los payasos de la tele, series japonesas estilo Heidi, Marco y Mazinger Z e incluso, ya un poco más tarde, Barrio Sésamo. Quien leyó de crío los tebeos de Bruguera (hasta su cierre en 1986), en algún momento soñó con ser dibujante y crear personajes tan populares como Mortadelo, Sacarino, Carpanta o Anacleto. Bruguera, además, fue importante porque fue la cantera donde se formaron un montón de dibujantes y guionistas de tebeos de humor, que establecieron un diálogo con lo que se estaba haciendo en el tebeo europeo (autores que ejercerían una gran influencia, como Franquin) durante una época (el franquismo) tan hermética para los contactos culturales extranjeros. Bruguera editó miles de tebeos en numerosísimas cabeceras, gracias a un sistema de producción que obligaba a los dibujantes a trabajar a destajo para poder tener un salario mínimamente digno.

Esto es lo que cuenta Óscar Aibar en la película El gran Vázquez, que se centra en el dibujante más extravagante de todos para contar su vida y peripecias en esa época. Curiosamente, como ha reconocido el director en alguna entrevista, el interés por el personaje a la hora de hacer la película no le nace por su obra, sino por la legendaria vida del dibujante, un auténtico golfo caradura que vivía del engaño, llevando un nivel de vida totalmente desmadrado para sus posibilidades y teniendo que huir constantemente de sus acreedores. Están muy documentadas y forman parte ya de la historia del tebeo español algunas de estas peripecias: sus múltiples matrimonios simultáneos (fue condenado por bigamia), la repetida simulación de la muerte de su padre para ablandar el corazón de sus jefes y así conseguir anticipos, la vez en que presentó un taco de folios con sólo una viñeta dibujada en las esquinas para así cobrar más, etc. Son todas historias reales y que la película recoge admirando el desparpajo del personaje.

Frente a un tipo así, que entregaba sus páginas cuando le venía en gana, la película presenta a la otra leyenda de Bruguera, Francisco Ibáñez, un auténtico adicto al trabajo que supone la antítesis de Vázquez: cumplidor, responsable, un tipo serio, de vida ordenada y poca cosa en el trato personal. La diferencia entre ambos la marca ese acatamiento a lo que le marcan los ritmos de trabajo de la editorial: Ibáñez acaba convertido en una estrella y Vázquez es rápidamente olvidado por las nuevas generaciones de lectores. Sin embargo, también hay un apunte que resulta llamativo: el éxito tan descomunal de Mortadelo y Filemón hace que Ibáñez posea un extraño carisma, de tal manera que su presencia en la película es constante, convirtiéndose en un secundario sobre el que el espectador quiere saber más cosas.

Lo cierto es que la película muestra a Vázquez como un elemento muy propio de su tiempo. La película se centra en los años 50 y 60, porque es en esa época donde sus aventuras vitales destacan más. En una sociedad podrida de corrupción, asfixiada por la censura (en una secuencia vemos que a un dibujante le prohíben usar la palabra “bastardo” en una viñeta) y carente de moral, en una sociedad que empieza a experimentar el empuje de un incipiente capitalismo basado en el consumo sin ton ni son (las constantes ofertas de los tiendas que aparecen) y en el que los trabajadores son mera mercancía (los dibujantes se nos muestran como auténticos esclavos), en una sociedad así, un tipo como Vázquez es caracterizado como un anti-sistema en vías de extinción. Un anti-sistema al que la industria putea a su antojo en el breve lapso en que acata sin rechistar los encargos de sus jefes. Un tipo como él, capaz de vivir del engaño tan descaradamente, no podría existir en nuestra sociedad, dotada de mayores mecanismos de control y con unas instituciones que, mal que bien, funcionan. Esto es lo que viene a decir una película que retrata la época a partir de la estética de los tebeos de Bruguera, con unos tonos pastel que remiten a otra película sobre otro estafador profesional de esos mismos años: Atrápame si puedes (Catch Me If You Can, Steven Spielberg, 2002).

Poco importa, en definitiva, que Vázquez fuera o no un genio en su trabajo. Lo importante era su genialidad, su extravagancia, en la vida. De ahí que el director asuma ese punto de vista para retratar a un personaje que sí, que era genial como creador, pero que siempre vio cómo sus obras eran modificadas por la censura (nada tiene que ver lo que era la idea inicial de su serie Las hermanas Gilda con lo que acabaría siendo, por poner un ejemplo), por lo que se trata de una de esas genialidades de las que uno se plantea qué podría haber sido de haber podido trabajar en condiciones. Como sucedería con Orson Welles, el que le dedicaba esa frase tan simpática que comentábamos al principio a John Huston. Con ser un creador genial, la auténtica genialidad eran las aventuras de su vida, que la película recoge como testimonio, como si fuera una obra más de Vázquez, para que entendamos por qué es un autor tan admirado por los profesionales del cómic en nuestro país.

La película resulta muy original, y confirma, una vez más, el viraje que está dando el cine español en los últimos años, en que el relevo generacional está dando sus frutos. Toda una serie de directores nacidos entre los 60 y los 70, sin ningún tipo de complejo creativo ni ganas de ir por la vida en plan llorón, están haciendo que el público olvide esa consideración tan negativa que tiene nuestro cine patrio. Películas como ésta o REC hacen que uno se vaya reconciliando con el cine español: cada vez se ven menos truños de estreno en nuestras salas y, por el contrario, llegan producciones dignas y originales que, por lo tanto, tienen una buena respuesta en taquilla. El espectador español no es tonto, como se decía antes desde la Academia de Cine; no necesita campañas de concienciación, sino películas buenas, que no le tomen el pelo. “Son niños, no idiotas”, dice en un momento de la película Vázquez al referirse a los lectores de sus tebeos y a lo que hizo Bruguera de contratar a dibujantes que hicieran historias del propio Vázquez (como Anacleto). Una máxima que se podría aplicar a los espectadores.

Por último, no deja de sorprender la capacidad de los críticos de cine para retroalimentar sus propios clichés. Llegan al Festival de Cine de San Sebastián, ven la película y deciden que Santiago Segura sobreactúa. Porque sí, porque ellos lo dicen. Como eso es algo que no se puede medir sino por la apreciación personal, es decir, por si te cae bien o no Santiago Segura, pues nada, a decir eso como crítica original y distante. Que semos críticos, ojito. Y la verdad es que Santiago Segura no sobreactúa, sino que está muy bien, de la misma manera que no sobreactúa Álex Angulo. ¿Sobreactúan? Si estuvieran haciendo una película sobre realismo social en la Ucrania soviética pues sí, sobreactúan. Pero como se trata de una comedia con un tono de cómic que quiere resaltar el carácter grotesco del franquismo, pues eso no se llama sobreactuación. De vez en cuando, habría que recordar que, de un modo paralelo a ser un tío gracioso en la tele, Segura se ha currado una carrera de actor muy versátil. Tendrá que esperar a cumplir 80 años y hacer un papel dramático sobre la devastación del paso del tiempo. Pero, afortunadamente, para entonces también se habrá dado ese relevo generacional en la crítica cinematográfica española. Relevo necesario no por cuestiones de edad, sino de ceguera y analfabetismo.pr продвижение сайта в google


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  1. Comentario de Guillermo López (29/09/2010 16:16):

    Magnífico artículo, Manolo, de principio a fin (con ese emocionado recuerdo para la crítica española y su eterna sujeción al cliché).

  2. Comentario de Teresix (29/09/2010 16:42):

    La película es entretenida, eso está claro, pero vuelvo a repetir que si el blanco de las estafas y burlas fueras tú, no te haría ninguna gracia.
    Yo de mayor también quiero ser un viva la virgen!!!!

  3. Comentario de AnonymousCoward (29/09/2010 18:05):

    En cuanto a qué hubiera sido si le hubieran dejado, en los 80-90 hizo cosas bien salvajes y descojonantes (recuerdo una portada en que sale Vázquez enculando a un cerdo y diciendo “Calla, calla… ¿es que no sabes que del cerdo se aprovecha *todo*?”) Y “Vámonos al Bingo” o “Yo, dibujante al por mayor” del (“Jauja”) son auténticas gamberradas.

    Y lo de que los niños no son idiotas, qué gran verdad. Me sentía absolutamente estafado cuando veía un Vázquez o un Ibáñez dibujado por un negro. Aunque también había negros muy buenos, y hay historietas de Ibáñez que se caería de culo si le dicen que las dibujó un negro.

  4. Comentario de Manuel de la Fuente (30/09/2010 10:23):

    Sí, pero ése es un Vázquez totalmente desmadrado y en un contexto en el que esas burradas ya no son tan originales, porque en los 80 y 90 son más habituales (a mí, por ejemplo, de esa misma época, siempre me pareció más animal y divertido Ivà).
    Lo que me llama la atención de Vázquez en Bruguera (y es a lo que me refería) es que era considerado como el genio absoluto, por encima de Ibáñez y, cuando lees sus obras, yo me quedo sin ninguna duda con Ibáñez.
    Saludos.

  5. Comentario de de ventre (30/09/2010 12:33):

    hmmm, valorar “vázquez vs. ibáñez” es arriesgado.

    desde luego la época clásica de ibáñez de la colección olé es simplemente magnífica.

    pero las historietas de anacleto no desmerecían nada. el problema era el formato:las hermanas gilda y la familia cebolleta duraban a lo sumo dos páginas. las historietas del “tío vázquez” eran inolvidables de puro gamberrismo moroso.

    recuerdo una especie de collage publicado en un supertiovivo que se titulaba “manual del perfecto moroso”. rescatenlo si saben y por favor pasenme el link.

    j

  6. Comentario de Manuel de la Fuente (30/09/2010 13:25):

    A sus órdenes!

    http://4.bp.blogspot.com/_QcW6NCsie_0/R20JRkXC3jI/AAAAAAAAASI/GY2YyQJTy4k/s1600-h/morosopablog.jpg

    Tienes razón en lo que comentas. Lo que pasa es que, normalmente, quienes encumbran a Vázquez lo suelen hacer en términos comparativos, diciendo que era el mejor, y comparándolo también con Ibáñez. En el mismo pack va, además, despreciar a Ibáñez: que si produce demasiado, que desde “El sulfato atómico” no ha hecho nada tan bueno (desde su primera historia larga, vaya), que si se repite, que si copia a Franquin, etc. etc.

    Y yo creo que es injusto y que, si entramos en ese juego, pues yo me quedo mil veces con Ibáñez.

  7. Comentario de futurman (30/09/2010 15:31):

    Me parece incluso burdo compararles a los dos, Ibañez es un idolo de mi infancia y Vazquez un sinverguenza, no tienen naaada que ver. Los dos son grandes dibujantes y eso hay que dejarlo claro, ni mejores ni peores que el otro, diferentes.

  8. Comentario de de ventre (30/09/2010 16:05):

    gracias por el link, pero eran dos páginas y la segunda no la encuentro por ninguna parte.

    j

  9. Comentario de Manuel de la Fuente (01/10/2010 00:32):

    Sí, Futurman, pero es que la peli los compara, por eso hacía yo referencia a ello.
    J, ya, ya lo vi. Lo he pillado de este blog:
    http://elcasobyvazquez.blogspot.com/
    Disfruta!

  10. Comentario de de ventre (01/10/2010 09:05):

    gracias

    j

  11. Comentario de A.ntoine (01/10/2010 19:06):

    Para más info busquen “Los profesionales” de Carlos Giménez, y traten de averiguar quién es Vázquez

  12. Comentario de Manuel de la Fuente (02/10/2010 03:07):

    Y lo fuerte de la obra de Giménez es que lo que cuenta es totalmente cierto…
    Gracias por el apunte.

  13. Comentario de hglf (03/10/2010 08:14):

    emmm
    ¿Dónde se puede bajar la película?

    Sobre la obra de Giménez. Cuando vino a Perú, en una conferencia, un muchacho le preguntó si lo que contaba en una de sus historietas era verdad (Permítaseme la figura literaria de decir que la obra era “Barrio”). Y Carlos Giménez dijo “Sí, todo”. Y por un instante sentí algo parecido al miedo. Me hubiese gustado haber sido ese muchacho.

    Sobre Ibáñez. Lo que leí de él (“Mortadelo y Filemón”), me pareció humor de otro mundo. ¿Como se podría categorizar?

    Sobre Vázquez. Pero que feo dibuja ese señor. Sus chistes parecen depender mas de como escribe sus textos. Pero todo el mundo les ve la gracia. Habrá que leer mas de él.

  14. Comentario de karpov (04/10/2010 15:42):

    vi la película el viernes. hay que decir que tuve la mala suerte de que me tocara una butaca en mal estado y estuve toda la película dando saltos.
    la peli está bien, pero no mata. segura lo hace bien y todo el mundo lo hace bien y tal. pero creo que en algunos momentos, o bastantes, la peli es sosa. falta algo. risas, golpes, tartazos, carreras, algo. ya que es un cómic…
    está muy bien todo eso de comprobar de dónde salen buena parte de los personajes más clásicos de nuestro imaginario infantil. ofelia, los personajes de la 13 rue del percebe, la abuela paz, el super…
    por cierto, el súper, gonzález en la película es si no me equivoco abuelo o tío abuelo o tío, de enric gonzález, columnista de El País. y tío, eso seguro, de paco gonzález ledesma, escritor, que es padre de enric.
    buenísimo el niño que quiere ser un ‘vivalavirgen’. y el abrazo final del ibañez y el vazquez de comic.

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