- La Página Definitiva - http://www.lapaginadefinitiva.com -

PARAGUAY

Los rivales de España

Folklore: Paraguay es un hermoso país situado en el corazón de Sudamérica. Lo que significa que, rodeados de brasileiros, bolivianos y argentinos, sus gentes pertenecen a la indómita condición de los luchadores aislados en medio de la tierra, bastante ajenos a lo que pueda ocurrir en el resto del mundo, incomunicados por la ausencia de mar. Los casi 6 millones de paraguayos no tienen mar ni agua que les abra al mundo, con la sola excepción del rio Paraná, lo que es poca cosa.

El rasgo principal de Paraguay, el perfil que lo diferencia del resto de sudamericanos es que, aislados como están y cazurros como son, no tienen más remedio que “echarle un par de huevos”. Leit motiv de su existencia, los paraguayos son valientes, corajudos. Se trata este, en realidad, de un rasgo más bien común entre los latinos y más todavía entre españoles de todo tipo y sudamericanos, pero, ante la ausencia de elementos diferenciadores de más relevancia, estas pobres gentes se quedan con él.

Por supuesto, y a pesar de tenerlos bien puestos (como es lo propio), los indómitos paraguayos fueron conquistados sin dificultades por los malvados colonizadores españoles. A partir de este momento se genera en la región un mestizaje que conduce a producir una población que aúna lo mejor de los nativos (echarle un par de huevos) y de los europeos civilizadores (echarle un par de cojones).

Como resultado de esta fusión, Paraguay se ha especializado en perder guerras a hostia limpia y en las que quedan exangües. En realidad, que Paraguay exista no deja de ser casualidad. Tras cincuenta años de cerrazón de fronteras, de comercio y de mentalidad que habrían hecho la envidia de cualquier capital de provincia española de la época, Paraguay decidió, a mediados del XIX, que ya era hora de llevar a cabo alguna epopeya imperialista; el gen español, tan poderoso para derrochar esfuerzos en empresas imposibles, volvía a ponerse en marcha.

Paraguay decidió mediar en la guerra civil uruguaya, lo que le supuso entrar en guerra con Brasil, que apoyaba a la facción contraria. Además, como las tropas tenían que pasar por territorio argentino, y los argentinos se negaron a permitirles el paso, Paraguay acabó ocupando una provincia argentina (Corrientes) y, en consecuencia, en guerra también contra Argentina. Así que, en un periquete, Paraguay logró entrar en guerra con Uruguay, Brasil y Argentina, de resultas de lo cual, y tras la previsible y obvia derrota, perdió un montón de territorio y, sobre todo, logró descender su población desde 1.500.000 hasta 226.000 personas (de ellas, sólo 28.000 hombres; pero no se preocupen, que ya se encargaría el gen español de subsanar rápidamente esa pérdida poblacional). Es decir, Paraguay consiguió un record histórico (el exterminio de 5/6 de su población) inalcanzable incluso para países tan aplicados en la materia como Rusia [1]; y, al mismo tiempo, consiguió seguir existiendo contra viento y marea.

Así juegan: Paraguay, al igual que Bolivia, es un país desgraciado. Que ya hay que dar pena para perder guerras contra tus vecinos si éstos son argentinos y demás herencia española. Como Bolivia, tampoco tiene mar (de ahí parte de sus desgracias), lo que les permitió aumentar la cerrazón y fijar el fruncido del entrecejo más que nadie. Esto, en términos futbolísticos, les llevó, al igual que a Bolivia, a un alto grado de especialización: en el caso de Bolivia, el fútbol de altura (3.000 metros o más) que les hace casi inexpugnables en casa y que les permitió incluso jugar un Mundial (Estados Unidos 94, en el grupo de España), con el éxito previsible, a pesar de que les acaudillara el mismísimo Xabier Azcargorta.

Pero aquí, a pesar de las apariencias, estamos hablando de Paraguay. Especialización, decíamos, en este caso centrada en la defensa. Paraguay es un equipo ultradefensivo cuya virtud reside en defender, defender y defender el resultado inicial. Tanto es así que su mejor jugador de todos los tiempos es un portero (Chilavert), y que pasó a cuartos de final tras un partido particularmente infumable contra Japón que se ventiló en la tanda de penalties. Que es, precisamente, el meollo de la apuesta paraguaya en este Mundial: defender y defender hasta que pasen los 120 minutos y fiarlo todo ahí a la lotería de los penalties, que ellos llevan meses preparando concienzudamente.

La estrellita: Es complicado decantarse por algún jugador concreto de la actual selección paraguaya. Es tal la constelación de estrellitas forjadas en la adversidad con que cuenta Paraguay que uno no sabe a quién escoger. Piensen que por cada paraguayo que hay en el mundo hay otros cinco, como mínimo, que nunca nacieron, pues fueron débiles y fenecieron por una triguerrilla de ná. Así que los que quedan son gente de cuidado.

Nos decantaremos aquí por Salvador Cabañas, delantero estrella de la selección paraguaya, que iba a estar en el Mundial pero finalmente se lo perdió por un inconveniente de última hora, nada, un percance sin importancia: según dijo Tele 5 al acabar el partido España – Portugal [2], “se recupera de un disparo en la cabeza recibido en una discoteca [3]”. Que ya saben Ustedes cómo son estas cosas, pisas mal, te haces un esguince, y hala, dos semanillas sin hacer esfuerzos. Y lo de los tiros, pues lo mismo. ¿Que te disparan? Pues a recuperarse, y si nos perdemos el Mundial qué se le va a hacer. De hecho, le asestaron un tiro en la cabeza y el tío, dos meses después, ya decía estar plenamente recuperado; un par de semanas más y se planta en el Mundial como si tal cosa. No me digan que algo así no impone respeto.

Pronóstico: Ya sabemos que la Roja es capaz de todo: especialmente, de hacer el más espantoso de los ridículos. Pero este cronista no quiere revivir la pesadilla de Francia 98, Corea 2002 [4] o, ya puestos, Suiza 2010 [5]. No quiere, y tampoco cree que Paraguay sea el equipo adecuado para que España sea, una vez más, la España de siempre, porque para ello tendría que meter al menos un gol (España no es como los japoneses, que siguen creyendo que el fútbol es hacer catapultas infernales de los hermanos Derrick [6], y antes de los 120 minutos logrará, de una forma u otra, marcar un gol). Este partido se juega porque no hay más remedio, pero créanme; sin asomo de triunfalismo ni inconsciencia, esto está ganado, y lo que más nos fastidia en LPD es que aún tengamos que escribir otros dos perfiles antes de que nos den la Copa. ¡Pero si está ya clarísimo, que nos den por ganadores y que monten otro Mundial el año que viene, que queda mucho recorrido hasta que nos hagamos con seis Mundiales y podamos chulear a Brasil como sólo un español sabe hacerlo!дизайнерские радиаторы [7]portuguese spanish translator [8]