- La Página Definitiva - http://www.lapaginadefinitiva.com -

España en el Mundial 2010 (1/4): El debate sobre la portería, liquidado

Españoles, españolas, la hora es grave. El mismo día en que, por esas casualidades del destino, el Gobierno se lo curra tomando medidas responsables para enderezar el rumbo del país quiere el destino que empiecen los partidos del Grupo de la Muerte y sus meritorios desvelos no sean debidamente apreciados. Realmente, hay que reconocer que el buenazo de ZP [1] no tiene suerte. Cada vez que se lo curra, queda con Obama, remodela el Consejo de Ministros o toma medidas con visión de estadista aparece algún imprevisto y no hay manera de que le reconozcamos el mérito. Otra vez será.

Porque nosotros tenemos que ir a lo nuestro, a lo importante. Al fútbol. En un Mundial que se está caracterizando por un fútbol vistoso [2] y con ambición el debut de los cuatro integrantes del Grupo de la Muerte ha marcado un antes y un después. Dos partidazos, jugados de poder a poder, han visto cómo las selecciones indómitas de Chile y Suiza doblegaban, con esfuerzo y tesón, a potencias como Honduras y, en efecto, España.

La Página Definitiva viene apuntando desde los inicios de la aventura mundialista del equipo de millonarios conocido mediáticamente como “La Roja” que el estilo de juego impuesto por Del Bosque (uno de los técnicos más sobrevalorados de la historia reciente del fútbol, con el mérito de que vivimos tiempos donde la sobrevaloración de entrenadores se ha convertido en pasatiempo global para cualquier aficionado al fútbol que se precie y en habilidad imprescindible para dedicarse a la prensa deportiva) podía llevar a generar cierta desazón.

Es probablemente ventajista recordarlo ahora, pero no parecía muy alentador ganar 2-3 a Arabia Saudí [3] en el último suspiro. Las garantías y fiabilidad dictaminadas tras encadenar la tropecientosteava victoria consecutiva ante Corea la Falsa tampoco nos parecieron, exquisitos como somos, sin embargo, como para echar cohetes. Y, por supuesto, ganar a una selección que se ha quedado fuera del Mundial y con sus jugadores de vacaciones desde hace 2 meses por un resultado abultado no cumplía otra función que desatar la preceptiva euforia que es la antesala de cualquier batacazo hispano de la suficiente magnitud. Ya les aventuramos que una reiteración de algunos de los mayores éxitos de la selección, como el cosechado en el Mundial de Francia de 1998 [4] estaba cociéndose. Sorprendentemente, parece que fuimos los únicos en ver todos los indicios. Los únicos en España, claro. Porque el seleccionador suizo [5]también parece que lo tenía claro. Suponemos, además, que muchos otros habrán ido tomando nota.

En resumen: España ha perdido hoy 0-1 contra Suiza. Ya saben. Todavía dependemos de nosotros mismos. Lo mejor es perder ahora y no en el cruce. Es una llamada de atención. Estamos a tiempo de rectificar. Esto nos va a dar más motivación si cabe. El grupo se fortalece y demuestra lo que es capaz de dar de sí en situaciones como ésta… En definitiva, todo cosas positivas. De derrota útil en derrota útil se construyen los equipos, como ha dicho tantes veces Jorge Valdano antes de ser despedido de los diversos equipos donde entrenó hasta que se dio cuenta de que se vivía mejor de directivo. En definitiva, todo son noticias entre buenas y muy buenas. Por no hablar de que la actuación de la selección de hoy ha logrado liquidar, de golpe, el debate que estaba emponzoñando la convivencia y que, cual metástasis mortal de necesidad iba comiéndose por dentro al equipo nacional: la discusión sobre la portería, Casillas, sus fallos y el estado de forma de Valdés. A la vista de cómo están las cosas en el resto de puestos es de justicia que pasemos todos página respecto de lo que pasa en la portería.

El partido ha tenido poca miga y puede considerarse que se ha desarrollado dentro de los márgenes de lo previsible. Jugando como juega, con las alineaciones que acostumbra y con el estado de forma y disciplina táctica de los chavales lo normal es que los partidos contra Suiza y equipos de esa calaña acaben siendo ganados a veces, empatados de vez en cuando y perdidos tambuén en ocasiones, cuando aparezca alguien aseadito, concentrado y con fuego en la mirada. El solitario delantero suizo que nos ha hecho la vida imposible y que puede haberse ganado hoy un fichaje aseadito tenía todo lo que hay que tener. Por eso hoy ha tocado perder y casi ha sido afortunado que haya sido sólo por un gol. Entraba dentro de lo posible, aunque no sea lo más normal. Lo más normal, con estos factores, es perder contra cualquier equipo con un mínimo de nivel. Ya llegará el momento de hacerlo, en cualquier caso. Por eso no hemos de apurarnos.

Las constantes vitales de España han sido las de siempre en los últimos tiempos. Toque, toque, toque, siempre en plan parabrisas, en plan circulación exterior de balonmano con tendencia al pasivo, fútbol de ese de la escuela de la selección brasileña de Parreira en el 94 (pero sin Romario, Bebeto, la suerte de los brasileños y su solidez defensiva). Nada de profundidad. Ningún jugador con puñal entre los dientes. Y un desastre organizativo en defensa, porque, ya se sabe, como vamos sobrados, ¿para qué preocuparse de esas cosas menores, propias de equipos pequeños, de picapedreros del fútbol?  Así, en esta línea, Del Bosque ha alienado a los dos centrales “estrellitas”, Piqué y Puyol, que van de sobrados y que están demasiado acostumbrados a pasar de todo y resolver con físico sus habituales momentos de escasa atención. Claro, el suizo que jugaba en punta, suplente del lesionado Frey, se ha lucido como pocas veces. Dos medio centros, Busquets y Xabi Alonso, más pendientes de atacar que de compensar técticamente al equipo. Con el resultado de que el tipo de Suiza que sacaba el balón jugado parecía Beckenbauer, de múltiples opciones de pase que tenía en cada jugada. Dos bandas, la izquierda y la dercha, totalmente desatendidas con jugadores de nivel, como Iniesta y Silva respectivamente, que no acaban de tener claro que llegar a la línea de fondo es algo que en el fútbol tiene su sentido. Y los suizos pudiendo concentrar defensas en el área con toda la tranquilidad de saber que el resto de espacios del campo no serían aprovechados. Sumemos a todo ello un juego ofensivo reiterativo hasta la náusea, con caracoleos y regates en los vértices del área rival concluidos con centros blanditos al área a ver qué pasa, que ni siquiera la lesión de Iniesta (o susto, o lo que sea) ha logrado desatascar. Cualquier defensa con un mínimo de calidad, preparación táctica y concentración tiene pocos problemas para zanjar un juego declinado de manera tan poco compleja. De hecho, los mayores problemas de Suiza han llegado con contragolpes de España en los escasos casos en que los suizos han sumado hombres al ataque. O con disparos desde fuera del área en plan trallazo (Xabi Alonso, Navas), a ver qué pasaba. Todo bastante triste, la verdad.

El equipo, y es lo peor de todo, sigue sin comprender lo que sucede. Por lo visto, piensan que así debieran ganar cualquier partido y a todo rival que se ponga por delante. De dónde hayan podido sacar esa idea es un misterio, la verdad. Tampoco da la sensación de entenderlo Del Bosque, al parecer, ni la afición, ni la prensa “especializada”. En cualquier caso, Luis Aragonés y su capacidad para construir equipos, darles salidas tácticas, arriesgar cuando toca y tener a la gente comprometida no van a volver. Queda aspirar a que algún día la selección redescubra que las bandas se pueden usar para algo, comprenda que ciertas defensas cerradas son atacadas con más facilidad desde la variación en el juego ofensivo que desde la reiteración (por ejemplo, es mejor meter a Cesc, que aporta cosas distintas, a reiterar opciones con 3 jugadores tan parecidos como Silva, Iniesta o Xavi) y apueste por delanteros que compliquen la decodificación del juego a las defensas cuando sea necesario. Tampoco estaría mal, de paso, que en el equipo alguien se moviera un poco, de vez en cuando, sin balón. Al margen de Sergio Ramos, claro (que uno no sabe si preferir que se mueva o no, aunque está llamado a ser el único goleador del equipo en partidos contra defensas medio serias).

España debería ganar fácilmente a Honduras en el próximo partido, de manera que nos jugaremos todo contra Chile, en un partido que puede ser agónico como no nos baste el empate. Y luego, a ver qué pasa en el cruce. Pero como nos toque un rival medio serio habrá que recordar que EE.UU., Suiza, Corea o Arabia Saudí tienen menos recursos que las selecciones que previsiblemente nos encontraremos. Y no parece que este grupo tenga muy claro cómo buscar las cosquillas a esa clase de rivales. Al menos nos ahorraremos la prima que, entre todos los españoles, hemos estado ahorrando para recompensar a nuestros gladiadores por la victoria en el Mundial.оптимизация google adwords [6]гугл оптимизация сайта [7]