La cinta blanca, de Michael Haneke

La última edición del Festival de Cannes sirvió para enfrentar a los dos enfants terribles del cine europeo. El danés Lars Von Trier y el austriaco Michael Haneke. El combate transcurrió bajo las normas más estrictas del cine de nivel del continente. Von Trier se mostró muy ducho con el primer plano de la ablación de un clítoris en ‘Anticristo’, pero Haneke, un tipo muy versado en estas lides, contraatacó arrancándole los ojos a un subnormal. Palma de Oro para ‘La cinta blanca’, Austria. A ver cómo se toma la revancha el danés en años venideros. Tras haber ahorcado a una ciega (’Bailar en la oscuridad’) y desangrado a puñaladas a la esposa de un cuadripléjico mientras la violan dos marinos mercantes (’Rompiendo las olas’), cuesta mantener el nivel.

‘La cinta blanca’ es una reflexión sobre el origen de los totalitarismos y particularmente trata de explicar la especial crudeza y perversión del nacionalsocialismo. A principios del siglo XX, la educación severa a base de violencia física, la represión sexual y la imposición de los abyectos postulados de la moral cristiana en todo su esplendor serían el germen de la enajenación mental que llevó al intercambio de fosas comunes posterior. Y el vaivén de las guerras mundiales, deja entrever el final de la cinta, un caldo de cultivo inmejorable. Todo ello narrado a través de la conducta de los niños de un pueblo. Unos críos sádicos que están como una maraca, pero que sus actos no son sino el claro reflejo de la mentalidad de sus padres.

Gut!

Con una puesta en escena impecable y una intriga cocinada a fuego lento, ‘La cinta blanca’ tiene vocación de clásico. Y la elocuencia de un mensaje que por desgracia uno ya conoce al sentarse en la butaca, de clásico de prestigio. No obstante, el dolor mental que infringe habitualmente Haneke en los espectadores queda diluido al transcurrir la historia hace cien años. No se experimentan sensaciones habituales en este director como las que produce el escupitajo de un autodenominado “morito” en la cara de Juliette Binoche en el metro de París (’Código desconocido’), algo que podríamos y no querríamos encontrarnos mañana mismo. Pero la obra no es un cambio de dirección consciente en el legado del austriaco puesto que ésta es una de sus primeras ideas que ahora por fin ve la luz. Originalmente iba a ser una mini-serie que no hubo dinero para rodar y, años más tarde, para convertirla en película, se ha cortado considerablemente el guión. Ardua tarea obra de Jean-Claude Carrière, guionista habitual del célebre director mexicano de origen francés, Luis Buñuel. Ría aquí.

Con todo, insiste Michael Haneke en que éste, su proyecto de toda la vida, es una metáfora aplicable al origen de todos los totalitarismos o terrorismos en cualquier parte y en cualquier época. La extrapolación a otros espacio-tiempos arroja muchas dudas, pero también un debate que hará las delicias de historiadores, filósofos, marxista-leninistas, cinéfilos de enfisema pulmonar y demás gente de mal vivir. Quizá la discusión sea más estimulante que la película. Lean ‘Paz en la guerra’ de Unamuno y encuentren en la educación y empanada mental del hijo del chocolatero dónde echó raíces la redención y purificación de la tierra vasca del nacionalismo posterior. Tras las matanzas de presos republicanos en la Plaza de Toros de Badajoz, se preguntaba Julian Zugazagoitia en ‘Guerras y vicisitudes de los españoles’ si el hecho de que en las gradas hubiera mujeres jaleando al caballero de la ametralladora se debía a la enfermiza represión sexual del más rancio catolicismo que sufrían.

O un reflejo aún mucho más exacto y reciente de la película, el debate en la España de hace muy pocos años sobre si las parejas de personas del mismo sexo tenían derecho o no a adoptar niños, en el que no era extraño encontrar a quien justificaba su prohibición por el hecho de que luego en el colegio los demás niños atacarían a los adoptados por venir de familias diferentes.

Y con una temperatura ambiente en el Cine Verdi de Bravo Murillo, Madrid, de 15 grados (con más calor un Alien en avanzado estado de gestación alojado tras su esternón podría salir al exterior interrumpiendo la proyección como los engorrosos teléfonos móviles) el erial emocional que propone Haneke cobra una dimensión que ya alcanza lo sublime e inolvidable ¡por muchos años!как оптимизировать сайткогда выборы в украине 2015


Compartir:

  1. Comentario de Garganta Profunda (20/01/2010 11:41):

    Cine Posmoderno…señor que cruz!

    Yo del Haneke solo se que el otro día zapeando por el plus (pirata) vi el último cuarto de hora de la tan cacareada “Funny Games”…y me pareció una sublime MIERDA. Y aun tuvo arrestos de repetir tal hez, dirigiendo el consguiente remake para el público américano (entiendan que eso de que un film no transcurra en alguno de los 50 Estados de la Unión se hace tan incomprensible…)

    PD. De Von Trier se le olvida mentar la “pasada sistematica por la piedra por parte de todos los varones del pueblo a la sufrida hija del gangster” de “Dogville”. El chico intenta mantener el nivel, pero el catalógo de atrocidades DOGMA se le va quedando pequeño…

  2. Comentario de GaUsS (20/01/2010 12:23):

    he tenido la mala suerte de ver “el turruño blanco” no confundir con el equipo de niñato ronaldo y son dos horas en las que no pasa nada, lo del nacismo… pssss… no esperaba tantos nazis como con indi… pero la interpretación de que todo surgió de esa represión y no mencionar las condiciones impuestas a alemania después de la 1 guerra mundial como factor determinante… tu mismo hanecke!!!

    lo único simpático: es como el el médico del pueblo se despide de su amante… menos guapa le llama de todo.

    lo mas conseguido: las casi-nulas muestras de cariño que se ofrecen los personajes… sólo se tocan cuando se dan ostias… ¿alguien sabe como se dice en alemán intimidad?

    conclusión: turruño de peli sólo apta para gafapastas

  3. Comentario de Oliveral (20/01/2010 16:40):

    Otra película más que no podré disfrutar en su elemento natural y que tendré que conformarme con ver en la pantalla de mi portátil. Y todo por el puto doblaje.

  4. Comentario de Sibarita (20/01/2010 18:48):

    No hay por donde cogerla. Será un obra maestra y yo reconoceré mi ignorancia, pero es un auténtico tostón, con un ritmo lentíssssimo, en el que se dedica a hurgar en el comportamiento aberrante de unos personajes absolutamente tarados.

    No se explica cómo llegaron hasta la fecha del inicio de la película todos vivos (o al menos enteros), porque brutos son un rato largo. Y además sin mucha justificación de los arrebatos que le dan la peña.
    Si decides dedicar(perder) dos horas largas con ella, siempre recordarás el nivel de chulería que se puede llegar a tener por tocar (y mal) la flauta, cómo vilipendiar a nivel de maestría a una mujer o cómo ensañarse con niños a lo fácil… (de hecho parece “natural” en el pueblo)

    Me parece un error al contar la historia cómo se enfoca al médico, ya que este personaje, haciendo un poco de fuerza en día de estreñimiento, le salen los cuernos de diablo fijo (que tio) Y lo del final es de juzgado de guardia. Sin desvelar nada, sólo digo que el director no tiene verguenza: despues de tenerte en la butaca todo ese tiempo, ¿¿¿Esa mierda??? Joder, por lo menos que diga que se quedó sin presuspuesto o que el perro se comió el guión o que se invente algo más creativo que poner los créditos.

  5. Comentario de Álvaro (20/01/2010 20:47):

    Sobre el remake de Funny Games, me ha hecho gracia que el director se queje de que haya fracasado por culpa de las críticas. El austriaco come salchichas es tan osado que se queja, tras rehacer una película plano a plano para el mercado estadounidense porque allí necesitan ver a sus actores (imaginen idéntico caso en España y ‘Uno de los nuestros’ es con Jorge Sanz o no va ni dios) le molesta que las críticas sólo señalen eso y no se centren en seguir su proceso y volver a hablar de la película otra vez.

    Oliveral ¿no hay cines de vos en su pueblo?

  6. Comentario de Norman (23/01/2010 00:27):

    A mi me ha parecido una buena película, con unos personajes atractivos e interesantes y una historia inquietante. Fui al cine sin tener ni repajolera idea de qué trataba, y cuando he leído que el director trata de explicar los orígenes del auge del nazismo me he quedado de piedra…

    Reducir todas las causas a la supuesta educación represiva cristiana es una simpleza de libro, que muestra una ignorancia que asusta. Los alemanes y asutríacos han vivido con un profundo complejo de culpa tras las barbaridades que cometieron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y son numerosos los intentos de explicar y justificar aquella “locura transitoria”. Pues bien, esta película es uno más, con la originalidad en este caso (o no tanto) de responsabilizar a la religión.
    Educación religiosa y represora ha existido en medio mundo y jamás ha surgido un movimiento de las características del nazismo. El nazismo surgió por muchas razones, muchas de ellas ni se conocen, pero me atrevería a decir que una religión cuya máxima es ofrecer la otra mejilla cuando te pegan no es el mejor germen de una ideología exterminadora.

    Y soy agnóstico y no tengo especial aprecio por la Iglesia, por cierto.

  7. Comentario de Don Vito (24/01/2010 11:47):

    No me ha quedado claro.
    Debo verla o no?

    Y el remake de Funny games no es the next big thing, es una hez grande, hermosa y caliente aún.

  8. Comentario de Álvaro (24/01/2010 23:16):

    Yo la recomiendo. Pero es larga y dura como mi cof cof.

Comentarios cerrados para esta entrada.