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Star Trek

Como pueden Ustedes imaginarse, no he visto un capítulo o película de Star Trek en toda mi vida. Era ver ese ridículo saludo con la manita, esos pijamas de la serie de los años 60 que luego se han convertido en imagen de fábrica, esas orejas puntiagudas de Spock, esa absurda jerga pseudocientífica, y que me entrasen ganas de ver, no sé, “Bonanza” antes de caer tan bajo. Porque Star Trek ha sido siempre la quintaesencia del frikismo fracasado. Llamar a alguien trekkie era lo mismo que llamarlo el marginado de la clase, que ni folla, ni follará, al quien nadie hace caso salvo para burlarse de él, dispuesto a vivir con su madre hasta los sesenta. Una cosa era que te gustasen los tebeos, la Guerra de las Galaxias, los videojuegos…; eso podía aceptarse, con reservas. Pero Star Trek estaba, claramente, al otro lado.

Y sin embargo, con el paso de los años, los freaks han ido consiguiendo paulatinamente un mayor reconocimiento de sus actividades y gustos, de manera que lo que hasta hace una década era ridículo, infantil y propio de marginados ahora es cultura pop [1] y vende que no veas, ¿sabeh? Piensen Ustedes, por ejemplo, en los tebeos de toda la vida y las películas de superhéroes, los juegos de rol y los videojuegos, “El Señor de los Anillos [2]” libro y la trilogía de películas [3], … ¿Cómo creen Ustedes que habría sido acogida una serie como Lost, y no digamos Héroes, hace quince o veinte años? Lo freak manda, señores, y cada vez mandará más. Los adolescentes de ayer son los mileuristas de hoy y los mileuristas de mañana, el sector de mercado que marca tendencia. ¡Coge una espada láser y siéntete importante, además de ridículo!

En este estado de las cosas, ¿hay esperanza para Star Trek y los trekkies? ¿Algún día la gente, al menos la mayoría de la gente, dejará de reirse de ellos? Se lo adelanto yo: no. No se engañen, eso nunca ocurrirá. Ser fan de Star Trek será siempre, en esta sociedad, en cualquier sistema social, un estigma conducente a la marginación. Tiene demasiada historia detrás, ha sido demasiado utilizado como recurso para carcaturizar lo peor de la cultura freak de cualquier tipo y, por encima de todo, Star Trek es demasiado ridículo, en su esencia, como para escapar a su destino.

Y eso que la película que nos ocupa está facturada por el mismísimo JJ Abrams (para entendernos, “el tío que hizo Lost”, entre otras series -y películas- de renombre), razón por la cual consideré que era mi responsabilidad institucional ir a verla. Y Abrams no decepciona en absoluto: la película está muy bien hecha y resulta entretenida. En la línea “qué bonita es Nueva Zelanda [4]” que caracteriza al cine con abundantes recursos visuales desde que se estrenó el Señor de los Anillos, a uno no deja de sorprenderle lo bonito que es el Universo [5]. ¡Si hasta dan ganas de comprarse un adosado en condiciones muy ventajosas en un asteroide en primera línea de galaxia! Todo sería maravilloso si en vez de Star Trek se llamase “Star Flex”, por ejemplo, permitiéndonos ignorar totalmente los continuos guiños y referencias, es de suponer, a sucesivos momentos y situaciones míticas de pasados episodios y películas de la saga.

El argumento es sencillo: el Universo, o la región del Universo que conocemos, está regido por una Alianza intergaláctica e interplanetaria, “La Federación”, que parece pergeñada por el mismísimo ZP: plagada de buenismo, multiculturalidad y ganas de que todos sean amiguitos, la Federación es un divertido trasunto de la Fundación para la Ley y el Orden de “El coche fantástico” [6] (que el senador Devon Miles erigía con sus propias manos para traer impartir justicia de la buena a los mandos de KITT), pero con una solvencia moral e intelectual mucho menor, claro está. La capital de la Federación, como no podía ser menos en un organismo de estas características, está en España.

La Federación cuenta con un poderoso ejército, “La flota estelar”, para cumplir y hacer cumplir la Constitución. Este ejército se define por dos características fundamentales: a) prácticamente todos sus cuadros directivos y gente que corta el bacalao proviene de la Tierra (incluso Spock, “El Vulcaniano”, es medio terrícola), mientras que a los aliados “de Provincias” (el resto del Universo) se les confina a las categorías “Clase de tropa” y “Carne de cañón”; y b) La Flota Estelar es tácticamente inoperante y estratégicamente inepta, totalmente incapaz de hacer frente a los desafíos que el Universo del siglo XXI representa.

Así que, cuando aparece el malo y se pone a repartir yoyah, en un par de planos y sin darse importancia destruye el planeta Vulcano (el planeta más “de puta madre” – Tras la Tierra, por supuesto- con que cuenta la Federación) y unas cuantas naves estelares, sin que los Buenos le hagan ni un arañazo a la única nave de que dispone. Claro que los malos, los Robustianos, parecen salidos de un planeta en el que España 2000 saca el 60% de los votos, y además se supone que vienen de unos 100 años en el futuro (¡tecnología futurista en un Universo futurista! ¡La repanocha!). Pese a lo cual, y por supuesto, al final vence la Federación; vence el bien, y lo primero que hace es ponerse a repartir poltronas entre los vencedores en un bonito y emotivo acto en España, núcleo del Imperio del Bien.услуги по продвижению сайта [7]sketches of new york [8]