Ultimátum a la Tierra (Scott Derrickson, 2008)

Black Fiction

Hace unos pocos años, Hollywood empezó a revitalizar el cine de catástrofes y extraterrestres como la última moda comercial. Hay varias razones para esta elección: el cambio de milenio, la carencia de ideas originales en la fábrica de los sueños, la búsqueda de una mayor espectaculidad y rentabilidad de los nuevos efectos especiales, etc. De cualquier modo, empezaron a llegar a las pantallas películas en que había una gran amenaza, o incluso un enemigo exterior extraterrestre que representaba nuestros miedos colectivos más profundos. Se sucedieron las producciones, desde esa descacharrante parodia kitsch llamada Independence Day hasta peliculillas ya olvidadas como El núcleo. Pero en toda esa retahíla de cintas había siempre una serie de elementos cómplices, de guiños traviesos con el espectador que podía acudir a verlas para descubrir esos chistes tan peculiares. Uno de los más memorables era la película Deep Impact, que trataba sobre la situación de alarma que se generaba en la Tierra ante la inminencia de la colisión de un asteroide contra nuestro planeta. Se extinguirán los seres humanos, es lo que venía a plantear la película, con lo que se veían las medidas de emergencia que se tomaban para salvar a unos pocos elegidos que volvieran a reflotar la especie (menudo chollo, por cierto). Lo gracioso de la película era que el presidente de los EE.UU. era negro (encarnado por Morgan Freeman), con lo que al espectador le recorría un escalofrío en todo el cuerpo similar a la de la profecía aquella que nos han contado alguna vez a todos de pequeños consistente en decir que cuando hubiese un Papa negro, llegaba el fin del mundo.

Bueno, el caso es que el presidente de Deep Impact era negro, y aquello parecía un juego entre macabro e imposible, como diciendo “esta catástrofe sucede porque el presidente es negro, pero como eso no pasará nunca, tranquilos, que esto es ciencia ficción”. Lo cual nos llevaba a la serie 24 que, en sus primeras temporadas, nos narraba una historia en que el presidente también era negro, y se armaba la de Dios: atentados terroristas, caos, inseguridad… Vamos, un drama que, además, comentaban los mismos personajes de la serie en un capítulo en que definían de “desastrosa” la presidencia del susodicho hermano. Pero mira tú que Hollywood ha reaccionado. Y si Deep Impact estaba realizada en un año, 1998, en que ya se hacía balance de la administración Clinton en su momento más delicado de desprestigio por el escándalo Lewinsky, y si, por su parte, 24 supone una glorificación de los métodos menos ortodoxos para combatir el terrorismo, el “remake” de uno de los clásicos de la ciencia ficción, Ultimátum a la Tierra, viene a hacer un balance del paso por la Casa Blanca de George Bush.

Cuando se hace un “remake”, uno siempre empieza preguntándose el porqué. Es decir, por qué narices los responsables deciden que es éste y no otro el momento adecuado para revisar una película clásica. Y máxime una película con claras connotaciones políticas. Porque el mensaje explícito de la primera película, con el mismo título en libérrima traducción al español del original The Day the Earth Stood Still, era una crítica a la situación de tensión de la guerra fría. El argumento es de sobras conocido: un extraterrestre, Klaatu, llega a la Tierra para decirles a los humanos que van a ser exterminados porque se están cargando el planeta. La peliculita, dirigida a principios de los 50 por Robert Wise, causó un cierto impacto en la época (tampoco es que parara la carrera armamentística, no vayamos a exagerar) y supuso una rara avis en el cine de ciencia ficción, en que los asuntos con los extraterrestres se solían resolver a cañonazos. Con un argumento tan anclado en la época de realización de la película, ¿qué sentido tenía volver sobre una historia así?

La respuesta es muy sencilla, y es que este Ultimátum a la Tierra supone un ajuste de cuentas a la política doméstica y exterior de Bush junior. Donde antes había una denuncia a la confrontación de las potencias, ahora hay una crítica a la situación medioambiental. Klaatu llega como representante de una coalición de planetas que les dice a los terrícolas que no se pueden permitir el desastre que están cometiendo los humanos, puesto que hay muy pocos planetas capaces de “albergar formas de vida complejas”. Es por esto que la simpática coalición de planetas decide cargarse toda la humanidad, porque el planeta es demasiado importante como para que lo eche a perder una sola especie.

Por si esto no fuera suficiente, el proceder de la diplomacia norteamericana en la película resulta muy reveladora. En la película vemos que la portavoz del presidente es su Secretaria (dígase Ministra) de Defensa, porque el Sr. Presidente ha salido por patas a esconderse. Hasta aquí, todo normal. Pero resulta que el discurso de la Casa Blanca es militarista a tope en plan “no negociamos por progre-extraterrestres”: reciben a balazos al alienígena, le persiguen si tregua, hacen ostentación del poder militar yanquie, etc. Y cuando éste dice que quiere ir a la ONU a explicarles a los líderes mundiales la situación, la ministra le pone cara de asco como pensando: “Pero, tú, escoria, ¿qué tienes que ofrecernos a cambio? ¿Petróleo? ¿Bases militares? ¿¿Nada?? ¿Acaso te crees que es gratis ir ahora a la ONU y hacerte una foto con mi presidente con los pies encima de la mesa?”. Mientras, los líderes europeos se esfuerzan por resolver la situación dialogando (aparecen imágenes de Angela Merkel y Vladimir Putin), pero EE.UU., no, persigue al alienígena para matarlo.

Curiosamente, la película funciona. La actualización de la crítica es oportuna y los elementos novedosos resultan interesantes. Se ha mantenido la estética del robot Gort, pero con una renovación que hace que ese elemento tan retro de los 50 no chirríe: basándose en la estética de La momia (esa horripilante trilogía protagonizada por Brendan Fraser), el robot se disuelve en partículas pequeñas que arrasan todo lo que encuentran. Por su parte, Keanu Reeves (el principal reclamo comercial de la cinta) sigue haciendo muy bien su personaje de tío inmutable, como una especie de Buster Keaton de la ciencia ficción. Hay, en resumen, “remakes” que están bien. Y ajustes de cuentas que también. Ahora que va a haber un negro en la Casa Blanca, a ver si se acaban esos guiños racistas o agoreros de ciertas películas, o si siguen dándonos carnaza para reírnos un rato.caricature yourself onlineкиев работа отзывы


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  1. Comentario de de ventre (15/12/2008 10:19):

    será “ininmutable”.

    j

  2. Comentario de Marianito Gafotas (15/12/2008 13:35):

    Sí, sí, pero si Klaatu hubiese aterrizado en España, ni Ininmutable ni cuerpos de cristo, sólo verle la cara a Pepiño el descojono lo oirían desde su planeta, oigan.

  3. Comentario de emigrante (15/12/2008 17:31):

    Me gusta los motivos que expones para hacer un “remake”: no es nada personal, sólo negocios. Los propductores rentabilizan el descontento general ante la administración Bush haciendole una crítica. Esto en España se entendería al revés tomando a la industria cinematográfica como un aparato de propaganda.

  4. Comentario de Armin Tanzarian (15/12/2008 17:57):

    Si hubiera aterrizado en España, se lo habrían llevado de putas, le habrían dado un par de cholletes inmobiliarios y en un par de semanas le tendríamos de abogado defensor de la tierra ante la alianza galáctica esa.

  5. Comentario de Daniel Roca (17/12/2008 11:40):

    Pues por lo que voy leyendo de ella me parece más bien una propaganda en pro de los “algoreros”…

  6. Comentario de gilipollas (22/12/2008 12:56):

    pues ha mi me ha parecido un truño enorme, que quieren que les diga. de principio a fin es una olorosa mierda.

  7. Comentario de DeTomaso (23/12/2008 21:25):

    Pues a mí me da asco este remake. Es sólo un reclamo publicitario para recaudar un buen dinerito a costa de Kianu Ribs…
    Cuando les digo a mis compañeros de trabajo que vean la antigua, me miran como diciendo, mira el momia este, a lo que nos viene a hablar…
    Qué asco de cine de ahora, con sus miserables rimeiks, recuerden ustedes la infumable máquina del tiempo, o el planeta de los simios.

  8. Comentario de Muad'Dib (05/01/2009 16:45):

    Manolo, la peli es una full de las gordas y la forma de expresar de los argumentos son un tanto zapateriles

  9. Comentario de Manuel de la Fuente (05/01/2009 17:41):

    Muad’Dib, cuánto tiempo. De verdad que me he alegrado en cuando te he visto por aquí. A mí es que la peli me sorprendió porque me entretuvo, y pensaba que iba a ser tan tan mala, que mira, al final incluso me gustó. Pero igual tienes razón y a lo mejor me estoy aburguesando… Pensaré en ello, en estas fechas en que está de moda hacer balances.
    Un abrazo.

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