Planet Terror y Death Proof (Rodriguez y Tarantino, 2007)

La vie en rose

El estreno del último invento de la asociación formada por Robert Rodriguez y Quentin Tarantino ha llegado precedido de un desconcierto general. Al principio nadie sabía muy bien de qué iba el asunto: que si era una película hecha por los dos, que si eran dos películas, que si se estrenaban juntas, que no, que se estrenaban por separado… Un galimatías enredado con bastante intención por dos sujetos muy inteligentes que han sabido elevar un cierto tipo de frikismo de serie B a la categoría de producto multitudinario respetable. Porque, según van pasando los años, uno descubre que la adolescencia es esa fase en la que creemos que la masturbación y el frikismo son etapas pasajeras en la vida. Pasan los años, y uno se sigue pajeando igual (al menos eso es lo que me aseguran mis amigos, ya que no estoy hablando de mí mismo) y también sigue siendo un friki, disfrutando como un enano cuando estrenan una película friki.

Tarantino y Rodriguez no sólo no han superado la adolescencia, sino que incluso hacen gala de ello y propugnan que todos sigamos su ejemplo. El primero es un director de culto que siempre ha conjugado un gran conocimiento del cine con sus manías de chiquillo. En sus películas podemos encontrar unos diálogos inmejorables y un ritmo narrativo apabullante, al tiempo que no oculta su gusto por todo lo que huela a cine barato de palomitas, desde las pelis de chinos liándose a leches hasta el gore más visceral. Y esta conjunción le ha funcionado muy bien, reclutando desde el principio a un sinfín de seguidores incondicionales sin que ello haya mermado el reconocimiento temprano de los expertos más sesudos: ahí está la Palma de Oro de Cannes por Pulp Fiction. Por su parte, Robert Rodriguez se caracteriza también por su descaro como realizador, algo que se ve ya en sus primeras películas como El mariachi o Desperado. Pero también queda claro en su soltura para tocar cualquier género, como la dignísima saga de Spy Kids.

No era raro que sus proyectos confluyeran desde el principio, dadas las similitudes de sus planteamientos. Y no hay que negar la química existente entre ellos, que se traduce no en miradas cómplices en la pantalla como una pareja cursi de los años 40, sino en una sensación de libertad que coquetea con el desmadre y, lo que es más curioso, que va acompañada de un absoluto conocimiento de causa de lo que se llevan entre manos. El ejemplo más claro sería el de Abierto hasta el amanecer, una divertidísima película que juega con el planteamiento narrativo del Hitchcock de Psicosis: destrozar la historia a mitad para dejar fuera de juego al espectador. Pero lo que en Hitchcock era un experimento sobre las capacidades narrativas del cine, en Rodriguez y Tarantino es un vehículo para el divertimento puro y duro, para la reivindicación de un tipo de cine que se ha perdido en los últimos años. Esto es, cuando Hitchcock hace que la protagonista de la película muera, truncando el desarrollo normal de la historia, lo hace para explorar el mundo de expectativas y reacciones de quien acude a ver la película. No obstante, Tarantino y Rodriguez dinamitan la historia con la llegada de los fugitivos al bar mexicano con un afán de diversión porque sí, porque ya saben muy bien (en parte gracias a la competencia adquirida por la tradición de cineastas precedentes, como Hitchcock) que el espectador se lo va a pasar pipa.

Porque eso es lo que hacen ambos directores en las películas que han estrenado y que constituyen un homenaje al cine americano de serie B de los años 70. Se trata de un cine de acción, en que lo importante es mantener la tensión del espectador con historias que recuperan el cine fantástico de los años 30, pero pasado todo por el filtro de la desmitificación: vampiros negros, asesinos decapitadores y zombies alelados poblaban las historias de estas películas en las que se han fijado Tarantino y Rodriguez. Se trata de un cine muy poco conocido en España porque, en aquellos años, los espectadores andaban intrigados siguiendo las cuitas de Alfredo Landa tratanto de quitarles el sujetador a las suecas. Pero en Estados Unidos las historias de zombies y bichos raros hacían las delicias de los jóvenes que iban a los autocines a meterse mano. Es decir, es un cine que forma parte de la educación sentimental de toda una generación y que resulta totalmente identificable para el espectador yanqui.

Lo importante, no obstante, es lo que persiguen ambos directores haciendo estas películas precisamente ahora. Vivimos en un contexto en que resulta evidente que el cine de Hollywood no atraviesa por una etapa demasiado fértil en cuanto a ideas. Como bien sabe cualquier critiquillo gafapasta casual-wear, el cine americano está ahora inmerso en una falta de ideas. Lo que no sabe el gafapasta es que lo que sucede es que ha habido una fuga de cerebros al medio televisivo (las series de HBO y demás), pero eso es otra historia. De cualquier modo, el tema está en que Hollywood está dominado por las modas:

1) remakes y sus secuelas (como King Kong y Ocean’s Eleven);

2) adaptaciones de formatos poco habituales hasta el momento, como los videojuegos o los cómics (Silent Hill, Resident Evil o Spiderman);

y 3) sagas de novelas fantásticas (Harry Potter o El señor de los anillos).

Ante este panorama, llegan Tarantino y Rodriguez y dicen que la solución está en volver a las formas de las películas de los años 70, desde un punto de vista amplio.

En primer lugar, desde un punto de vista empresarial. Planet Terror y Death Proof tienen un deliberado aspecto de serie B. Lo importante no es tanto la calidad visual de las películas (ellos hacen que se vean mal, con algún rollo cortado o sin color) sino las narraciones, los guiones. Es decir, ya está bien de películas en que los efectos especiales están por encima de la historia. Tarantino y Rodriguez propugnan una vuelta a la artesanía a la hora de hacer cine, entendida ésta no como una renuncia a las nuevas tecnologías, sino como una reivindicación de que estas tecnologías tienen que estar al servicio del oficio del cineasta.

El segundo punto de vista sobre el que reflexionan tiene relación con la creatividad. Para hacer una buena historia, vienen a decir, no hace falta complicarse mucho la vida. Coges un asesino y un coche, y ya tienes todo un mundo para entretener al público. O coges a un grupo de personajes variopintos y ponlos frente a un enemigo extremo (como los zombies), y también surgen un montón de posibilidades para la historia. En definitiva, la crisis de creatividad de Hollywood se reduce a unas dinámicas empresariales determinadas: si no hay creatividad en Hollywood, es porque a Hollywood no le interesa, porque prefiere invertir en otras cosas antes que en formar guionistas. Y ambos directores tienen muy claro que las ideas son fáciles de obtener, si se da la dedicación suficiente. De hecho, no se han contentado con hacer dos películas, sino que también han ideado una serie de falsos tráilers cuyo éxito, como en el caso de Machete, parece que va a derivar en un largometraje.

Pero, como nos hallamos ante dos tipos muy listos, no se conforman con lanzar estas reflexiones, sino que también hacen lo que más les gusta: manipular a su antojo el juguete cinematográfico. En Planet Terror, Rodriguez juega continuamente con el espectador, rompiendo sus expectativas (el niño que se vuela la cabeza de un disparo en el coche) y creando iconos imposibles (la chica amputada que lleva por prótesis una metralleta). Para ello, se sirve de un humor de sal gruesa, que busca la carcajada como distanciamiento de las películas a las que cita. Por su parte, Tarantino vuelve a la idea de romper el desarrollo normal de la historia, y acaba convirtiendo el cuento de un asesino en serie en un pseudo-alegato feminista muy gracioso que supone algo así como una parodia descacharrante de productos como Sexo en Nueva York o Thelma y Louise: las mujeres que se vuelven locas por conseguir el último número de la edición italiana de la revista Vogue son las mismas que se lían a hostiazo limpio con el personaje del asesino. Al final, lo que parecía una película de terror acaba convirtiéndose en una hilarante historia ante la que es difícil aguantarse la risa.

Si bien es cierto que son películas violentas, tampoco nadie debe extrañarse por ello. Pero, en este caso, Robert Rodriguez y Quentin Tarantino están más desmadrados que nunca, y su violencia resulta tan evidentemente paródica, que la diversión está asegurada. Tanto da que se vean juntas que por separado. La cuestión está en acudir sin ningún tipo de prejuicio a lo que es la última diablura de estos adolescentes creciditos. Y todo el mundo piensa, lo bien que se lo deben de pasar estos tíos…translate sweedish to englishраскрутка сайтов агентство


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  1. Comentario de Guillermo (13/09/2007 00:15):

    Menudo pedazo de artículo. Felicidades, Manolo, por el análisis “micro” de las películas y por el “macro” que, ya puestos, te largas al hilo del anterior.

    Un cordial saludo

  2. Comentario de tartamundos trotamudo (13/09/2007 12:37):

    La cuestión está en definir lo que cada uno considera como “una buena historia”. A mi personalmente “Planet Terror” me divirtió, pero no su argumento no lo considero una buena historia.

    Y puestos a buscar auténticos productos de serie B, mejor “Desmembrados” + “Ovejas asesinas”.

  3. Comentario de Caesitar (13/09/2007 18:08):

    No sé porque todo el mundo respeta tanto a Quentin Tarantino, para no hablar del mínimo Rodriguez.

    ¿ Por qué darles a sus reflexiones tanto vuelo revolucionario, como si se tratara del manifiesto surrealista? No son más que chiquilladas de unas personas bastante burdas y sin imaginación. Es curioso, primero dices que Hollywood pasa por una crisis de imaginación, y resulta que la solución está en plagiar lo que ha hecho Tarantino a base de plagiar películas ridículas de serie B.

    Ya lo de Pulp Fiction fue sobredimensionado. No sólo por la violencia gratuíta( sí, la violencia gratuita, que parece que utilizar esas palabras es de moralista coñazo, pero que sigo reivindicando tanto porque me sigue pareciendo injustificado cinematográficamente y también porque moralmente me parece frívolo), sino por el supuesto gran guión. Si se llama a unas conversaciones tontas sobre como se llama la hamburguesa con queso en Francia y cosas similares guión brillante…la historia no es suficientemente interesante, los personajes no tienen la suficiente profundidad y todo se queda en una amalgama de escenas, algunas brillantes. Su gran novedad, la de entrelazar historias de diferentes personajes, ha sido explotado mucho más efectivamente por otros directores.

    Desde entonces, cada nueva película de Tarantino es jaleada como algo genial y sublime. Eso a pesar de que cada una de ellas cae más en la violencia sin sentido y en la frivolidad más absoluta. Ante esto, el fan empedernido suele acudir a la “maestría técnica” de Tarantino, pero la técnica no sirve cuando la materia con la que estás trabajando es tan superficial y huera, y por eso Kill Bill, por mucho que se diga, no es una película significativa.

    Tuve la desgracia de que me pusieran Planet Terror en una reunión de amigos hace poco, y sólo puedo decir que es una película sumamente desagradable, y que tratar de darle un aire vanguardista a base de supuestos juegos con el espectador es exagerar las ambiciones de la película o en todo caso el éxito de ellas, porque es una basura.

  4. Comentario de Garganta Profunda (13/09/2007 22:46):

    A decir verdad, el Sr. Tarantino se ha convertido en una mera copia de si mismo. Y si partimos de la base que un 70% de sus peliculas eran un refrito del cine de serie B de los 80…apañaos vamos!

    Reservoir Dogs y Pulp Fiction son buenas, frescas, interesantes. Obviamente no se puede seguir repitiendo el mismo esquema. El tio va y hace “Jackie Brown”, una peli algo mas seria, con personajes mas desarrollados, un ritmo mas lento, pero la cosa no funciona. La gente, el publico esperaba más de lo mismo. Y ya se sabe. Si de hacer rosquillas se trata, hazlas lo mas redondas posible!!

    A partir de ahi, Kill Bill. Idolatrada por muchos. Defenestrada por otros. Para mi una peliculilla de video-club sin mas pretensiones. Triste epitafio de un director-guionista que apuntaba maneras y se quedo en el camino.

    Gracias a Dios, si bien el cine actual esta en crisis, no podemos decir lo mismo de las series de Televisión…(Rome, Prison break, Lost, Deadwood, The Wire…). Podemos decir que hay resquicio para la esperanza.

  5. Comentario de Iwer (14/09/2007 06:16):

    Planet Terror era mala. Aún y así, si en este paisucho de baloncestistas y tenistas sobrehormonados las hubiesesn estrenado a la vez, habría sido la buena de las dos. Que al amigo Quentin le dé por hacer una pinicula no quiere decir que sea buena. Qué reflexión ni que niño muerto colgado en un árbol. Ha perpetrado un truñazo de puta madre y ya está. Los diálogos no llegan ni a la suela de lo que logró en Pulp Fiction. En fin, puestos a salvar, la banda sonora es pegadiza, por ser optimistas.

  6. Comentario de carles (14/09/2007 23:09):

    básicamente coincido con Caesitar respecto al cine de Tarantino: Jackie Brown, de lejos su mejor película, fue un fracaso porqué el hombre no dio el pienso de siempre a sus mimados fans. A partir de ahí Kill Bill es la consecuencia lógica: puedes tener un fracaso, dos son el despido profesional, su siguiente pelicula tenía que ser escandalosa para llamar la atención.
    Respecto a “Death proof”, Tarantino sí consigue recrear en el espectador un sentimiento similar al que podría tener visionando una peli de ésas a las que homenajea: la desagradable sensación que te invade a media película de estar perdiendo miserablemente el tiempo. Salud

  7. Comentario de de ventre (17/09/2007 17:21):

    aprovecho la autoridad de la que me inviste el hecho de no haber visto planet terror ni death proof (ni pienso) para proponer una reflexión que hace tiempo quería someter a la discusión pública:

    “abierto hasta el amanecer” es UNA PUTA MIERDA PINCHADA EN UN PALO. ya sé que es entretenida y todo lo que queráis, pero resulta una pena que una película que empieza tan bien acabe tan malamente. ya se la puede llamar divertimento, reflexión cinematográfica o paja rusa mental, lo que no se puede hacer en ningún caso es terminar un film de acción con 25 figurantes alrededor de los buenos SIN HACER NADA, revisad vuestros cds por enésima vez y comprobadlo, una cosa es que los malos tengan mala puntería y otra cosa muy distinta es la vergüenza ajena.

    pase con “desperado” cuando la hizo por 4 duros, pero no cuanto tienes a clooney, keytel, hayek, lewis y todos los demás.

    tomadura de pelo de las buenas, esta gente no quiere trabajarselo y el rollo freak les ha venido de perlas para rematar las películas cuando ya no les divierten.

    otro día masacraré “kill bill”, tostonazo de los que hacen época.

    saludos postagosto, señores

    j

  8. Comentario de Saliega (18/09/2007 23:40):

    Pues a mi me parece , tanto las peliculas de Tarantino (exceptuando Jackie Brown, de Death Proof no hablo porque no la he visto) y Planet Terror peliculas muy entretenidas, relativamente originales y con guiones con chispa, muy lejos de los bodrios que hace Hollywood. Es cierto que no existe mucha reflexion ni profundidad en los personajes , pero tampoco lo busca. No creo que todas las peliculas tengan que remover el espiritu, yo personalmente prefiero estas peliculas a otras pseudo-intelectuales (vease Amores Perros). Y en cuanto a Jackie Brown me gusta menos no porque profundice en los personajes, sino porque le falta el ritmo y la calidad de los guiones de por ejemplo Pulp Fiction.
    Un saludo

  9. Comentario de Silvia (20/09/2007 15:42):

    Sublime Manolo. Cuánta sabiduría en tan poco espacio.

    Saludos.

  10. Comentario de Pepito (20/09/2007 16:01):

    Death Proof es una auténtica mierda. Por momentos parecía española. Tuve que dejarla a medias por puro hastío ante la carencia de guión.

  11. Comentario de T Maels (24/09/2007 13:13):

    Pero…¿de verdad que cuando veis una peli de Tarantino os esperáis un guión desarrollado y unos personajes profundos?

    Yo lo flipo.

    Fui a ver “Death Proof” con la expectativa de pasármelo bien, no de salir del cine dándole vueltas a la frase de Kurt Rusell antes de pisar el acelerador en la última escena.

    Tarantino es un maestro en hacer serie-B “De Luxe”, que digo yo. Eso es lo que espero de sus películas: tiros, diálogos de risa, frikis, jamonas y buena música :-)

    Adew.

  12. Comentario de DeTomaso (30/09/2007 21:53):

    Tengo que decir que cuando descubrí a Quentin Tarantino, nació mi vocación de firme expectador de las películas de acción (toma ya plagio a Barón Rojo) y en especial las de serie B de los 70 y 80, así como las de ciencia ficción y similares de los años 50, 60 y 70.
    Lo único que me ha cabreado de Death Proof es que Quentin machaque ese Dodge Charger y ese Dodge Challenger.
    Cago en la puta de oros, con lo que cuesta pillarse un muscle car de esos.
    En fin pilarín.

  13. Comentario de HUGO (14/10/2007 01:51):

    Parece que muchos se han puesto bastante solemnes y esperan que Tarantino haga una pelicula al estilo de Tarkovsky o de Bergman. Sobrevaloran a Jackie Brown, que es una gran película, tan grande como Kill Bill. Escriben como gente sin infancia, esperando del cine una profundidad y una gravedad que ni Tarantino ni Rodriguez quieren dar. Parecen tan herméticos e ingenuos… El cine no tiene que ser necesariamente serio, como tampoco un mero producto para obtener dinero. El cine es como la vida misma, a veces, hay que divertirse, hacer de los sentidos un festín. Vivan Bergman y Tarcovsky, y Kitano y Ezequiel Acuña, y vivan Tarantino y Rodriguez, que logran que sienta el mismo placer que experimentaba cuando veía cine de clase B los sábados por la tarde en mi viejo televisor. La calidad es algo muy subjetivo, pero el cine de estos tipos dispara calidad a chorros. A Melies le hubiera encantado (no sé a los hermanos Lumiere)

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