Juegos de cartas coleccionables

O cómo jugar al rol con cartones de colorines

En esta nueva entrega de las peculiaridades de los juegos de rol, me gustaría hablarles de un fenómeno que ha causado furor en Estos Unidos y Japón y, por tanto (para eso son los Amos del Universo Exportador de Inutilidades Varias), en el resto del planeta: los juegos de cartas coleccionables. Seguramente ya los habrán visto, pues después de lo de Pokémon quién no ha tenido la desdicha de ser coaccionado por un primo o sobrino pequeño para que les comprásemos las dichosas cartas y demás tinglados.

Pero vayamos por partes, y empecemos la historia de esta nueva versión del mus a la americana por el principio. Todo empezó en una aciaga tarde de verano de 1991, cuando un prestigioso profesor de matemáticas de los USA, aficionado en sus ratos libres a crear juegos de varia índole (a otros les da por escuchar a Mocedades, ya conocen el dicho, “hay muchos otros mundos, pero están todos en éste”), propuso a un colega suyo hacer un juego de tablero un poco raro. El amigo en cuestión, que poseía una empresa de juegos llamada Wizards of the Coast, le dijo que sí, que estaba muy bien y era muy bonito, pero que no había presupuesto para tales menesteres, puesto que la compañía no era precisamente Microsoft ni Prisa.

El matemático, llamado Richard Garfield, volvió a los dos días con una idea innovadora: tenía la intención de hacer un juego de cartas en el que los jugadores simularan ser magos, y que se compondría de una baraja de 60 cartas para cada jugador (biblioteca de hechizos), y que podría variar en cada partida, puesto que las cartas para poder meter en la baraja serían más de 300, dando infinitas posibilidades de construcción de la misma. Además, como buen americano, tuvo la brillante idea de marketing de hacer que algunas cartas fuesen mucho mejor que otras (útiles en el juego), y esas serían más raras de conseguir que otras, por lo que para ganar te tendrías que gastar más pasta en cartas. Naturalmente.

La cosa, que parece muy simple y estúpida, no lo es tanto, ya que Garfield consiguió desarrollar un juego muy bueno (fíense de LPD y sus periodistas, información con rigor y objetividad a raudales), dinámico y entretenido, que volvió a poner de moda los juegos de rol (en declive desde finales de los ’80), aunque de otra manera. En el juego, llamado inicialmente “Mana Flash!” y definitivamente “Magic: The Gathering”, las cartas tenían dibujos, explicación de lo que hacían, etc. y, ante todo, una jugabilidad que todavía no se ha alcanzado con ningún instrumento lúdico similar. Tiene hasta estrategia, aunque de ahí a compararlo con el ajedrez, como hacen algunos…

Tanto éxito tuvo, que, al publicarse por primera vez en 1993, aparte de hacer de oro a Wizards of the Coast y a Garfield entre otros (ninguno de LPD, se lo aseguramos), pronto se encontró con numerosos productos similares aparecidos en el mercado, aunque ninguno le hizo excesiva sombra al Magic, incluidos los típicos (¡cómo no, esto es América!) de Star Trek, Star Wars, y de El Señor de los Anillos. Y pronto se extendió tanto, que llegó el Manga japonés, cuyo máximo exponente fueron las cartas Pokémon. Pero, como todavía tengo mis Principios Lúdicos, me abstengo a comentar un juego tan malo, ruin, simple y cutre.

Y así hasta hoy, que siguen haciendo las delicias de los aficionados (aunque cada vez sacan nuevas ampliaciones y ediciones: ya existen más de 7.000 cartas distintas sólo de Magic:TG), y ya han empezado a hacer campeonatos a lo grande, con premios y reconocimiento internacional (se lo crean o no, un tío de veintipocos años lleva ganados más de 40 millones de pesetas en premios, el hijop…), para promocionarlo y tal. De todas maneras, aunque sean unas Hermanas de la Caridad y lo suyo no sea el interés por el “money” (vamos, que todavía se consideran mínimamente altruistas y rojeras), les recomendamos que se jugasen unas partiditas a uno de estos juegos si tienen la ocasión, aunque ya les aviso que mientras siga existiendo un buen tinto de verano y un tute con los colegas, los americanos no tendrán nada que hacer.продвижение сайта смиtranslate text to french


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