La Masa

“Masa Machacará”

Los orígenes

El científico Bruce Banner, uno de los mayores genios contemporáneos en el mundo de los cómics Marvel, construye, como cualquier genio que se precie (de los cómics o del mundo real), una Superbomba de rayos Gamma (no sabemos qué leches son los rayos Gamma, salvo que son verdes) capaz de destruir mucho mejor que cualquier bomba vista antes.

Pero hete aquí que el imprudente Dr. Bruce Banner se expone demasiado a la funesta radiación gamma, y dado que hablamos de un tebeo las consecuencias no fueron las normales con la radiactividad; ni se le cayeron los huevos al suelo ni murió tras una horripilante agonía, desenlaces ambos que previsiblemente no habrían vendido muchos tebeos (bueno, lo de los huevos tal vez sí, pero como mucho habría dado lugar a un número único). En lugar de eso, Banner ve cómo su fláccido cuerpo de científico diseñador de armas de destrucción masiva se convierte en un gigantesco monstruo de color verde (como los rayitos gamma; ¿pillan la sutil reacción?) que es, en sí mismo, un arma de destrucción masiva y que responde al poético nombre de “La Masa”. Un nuevo héroe había nacido para defender todo lo que merece la pena ser defendido al grito de “Masa machacará”.

Características

La Masa es un monstruo con una mente infantil que reacciona de forma básica ante los estímulos. Esto no quiere decir que La Masa sea un niño, pues para comportarse como un auténtico niño debería dedicarse a humillar a sus compañeros más débiles, pensar sólo en él y ser insoportablemente pesado. Quiere decir, más bien, que La Masa es un cruce entre lo que los guionistas de cómics piensan que es (o debería ser) un niño (un ser tierno e inocente, es decir, hablando en plata, un idiota) y un animal (nuevamente un ser tierno e inocente, es decir, hablando en plata, un idiota), que suple sobradamente sus carencias intelectuales con su descomunal fuerza.

Porque a fuerte, a La Masa, no hay quien le gane. La reacción de La Masa ante cualquier ataque o provocación es, invariablemente, “Masa Machacará” (el argumento viene a ser: “Hombres Malos quieren hacer daño a Masa. Masa machacará a Hombres Malos”. Nótese la capacidad de “Masa” para discernir entre el Bien y el Mal, pese a su supuestamente poco desarrollada inteligencia). Y dado que La Masa es lo más fuerte que puebla la Tierra, podemos asegurar que es un monstruo que cumple con su promesa: si quiere machacar, machaca.

No sólo es La Masa el ser más fuerte de la Tierra, sino que además, cuanto más se enfurece, más fuerte es. Al igual que el PNV, cuantas más competencias le dan, más pide, La Masa atiza aún más fuerte cuanto más se cabrea.
Por último, cabría preguntarnos qué ha ocurrido con el alter ego de La Masa, el genial Dr. Bruce Banner. Aunque podría parecer que alguien como La Masa no estaría dispuesto, de entrada, a compartir su existencia con otro (y de hecho así es), no tiene más remedio, pues los efectos de la radiación gamma no son permanentes, sino que se manifiestan en determinadas situaciones. Para que Ustedes lo entiendan: cuando La Masa se tranquiliza se convierte en Banner, y cuando Banner entra en un estado de tensión nerviosa acaba convirtiéndose en La Masa. Vendría a ser como José María Aznar, presa de un ataque de nervios cada vez que alguien le menta al PNV y, sin embargo, sosegado y apacible cuando disfruta de algún poeta catalán en la intimidad. Sólo que Banner, cuando se convierte en La Masa de resultas de la tensión, no se limita a exigir firmeza, sino que además la ejerce bajo la forma de arrear unas yoyah que no veas a diestro y siniestro.

Acompañantes

La Masa es, por definición, un héroe (o lo que sea) solitario. Se supone que tiene una novia por ahí (subyugada, suponemos, por la enormidad de los atributos sexuales de La Masa, que además, en consonancia con “a más excitación, más fuerza”, deberían volverse más y más enormes), pero Ustedes comprenderán que, en principio, La Masa no parece un individuo muy predispuesto a ser comprensivo con todas las particularidades que la realización plena de la condición femenina exige. Ante los problemas de Betty Ross, que así se llama la chiquilla, la reacción de La Masa no será escuchar pacientemente largos monólogos y/o inculparse de todos los problemas de Betty, sino, según los casos, el socorrido “Masa machacará” o, si me perdonan la expresión, “Masa se la machacará”.

Junto a Betty Ross, La Masa disfruta de un relativamente importante número de secundarios cuya función es complicar algo las aventuras de La Masa, que en caso contrario se limitarían a una estructura lineal de “Masa amenazada”, “Masa machaca a los malos” y el típico epitafio de “Masa, en realidad, buena pero incomprendida”. Dado que en la práctica las aventuras de La Masa son siempre así, con o sin secundarios, y habida cuenta de que, en consecuencia, la importancia de estos secundarios en la trama acaba siendo nula, nos ahorraremos extendernos mínimamente en hablarles de ellos.

Visión del mundo

Con todo lo que hemos visto ya, resulta redundante hablarles demasiado de la visión del mundo de La Masa: el mundo es un lugar peligroso lleno de Hombres Malos que no quieren dejar en paz a La Masa, pero cuando le molestan Masa machaca, y como Masa es siempre el más fuerte, suele salir victorioso. Es decir, la visión del mundo de La Masa vendría a ser la de cualquier luchador de Pressing Catch (de hecho, los luchadores de catch muy probablemente se hayan inspirado, al menos en parte, en La Masa) y, más en general, la del americano medio, representado por su presidente George W. Bush (que, tanto en las formas como en el fondo, tiende a reproducir exactamente el discurso de La Masa).

Repercusión social

Cuando La Masa aparece en el universo de los cómics Marvel, supone una auténtica revolución, no en vano La Masa es “el ser más fuerte que existe”, y eso imprime carácter. Toda una generación queda marcada indeleblemente, primero en Estados Unidos y luego en España, por la marca de la entrañable Masa. La Masa se convierte rápidamente en ambos países en uno de los cómics más exitosos, posiblemente por la sencillez de sus argumentos que contrasta poderosamente con la compleja personalidad de La Masa, en realidad varias personalidades en una que reproducen fielmente el clásico conflicto freudiano entre el Yo, el Superyo y el Ego. Este conflicto psicológico, como ya saben Ustedes, tiende a ser solucionado por La Masa por la vía más directa, sin andarse con componendas y deshaciendo el nudo gordiano de su psique pegando yoyah. Atractiva solución, sin duda, para los problemas de la vida, y que además solucionaba el problema de inventarse aventuras para La Masa, pues como Ustedes comprenderán no era preciso que los guionistas dieran muchas vueltas al argumento de un cómic cuyo personaje principal se limitaba a decir frases desprovistas de pronombres que antecedían al festival de yoyah.

Sin embargo, con el paso de los años, y cuando Masa había machacado reiteradamente a los Malos a lo largo de unos 250 cómics, el personaje comenzó a perder fuelle y decidieron reinventarlo, con sucesivas reencarnaciones a cual peor: una Masa que conseguía conservar el cerebro de Bruce Banner (y que, claro, pegaba yoyah como antes pero sustituía el pobre discurso habitual por frases pretendidamente ingeniosas); una Masa que desarrollaba una personalidad propia pero sólo podía vivir de noche, siendo sustituida de día por Bruce Banner, en plan hombre lobo (u Hombre Masa, si prefieren, aunque esto último suena más bien a alguien que se pasa la vida escuchando a Bustamante y viendo Crónicas Marcianas), etc.

Naturalmente, esto marcó la decadencia definitiva del personaje, alejado ya de la esencia que lo había hecho grande a los ojos del mundo que deseaba respuestas sencillas y comprensibles a las incertidumbres de un mundo cada vez más complejo. Evidentemente, “Masa machacará” es una respuesta sencilla a más no poder.сделать сайт визиткуст 358 ук украины


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