Análisis final de los resultados

Las Elecciones Municipales y Autonómicas que acaban de finalizar han arrojado un resultado contradictorio, surrealista en algunos casos, y en todo caso inesperado por muchos de los que llevamos meses, no sólo desde esta página, realizando análisis electorales. Como la cuestión es peliaguda, y a fin de clarificar algo las cosas, haremos el análisis por partes:

– Los resultados permiten afirmar que todos los partidos políticos han ganado las elecciones, en distintos grados: el PP ha conseguido unos resultados decentes, reteniendo el grueso de su poder local y autonómico, y confirmando su fortaleza. El PSOE ha logrado ganar unas elecciones, diez años después, aunque sea por estrecho margen (apenas un punto, unos 200.000 votos), también ha consolidado el poder allá donde lo poseía (salvo en Baleares), y ha conseguido, a la espera del recuento definitivo, uno de los tres grandes objetivos de estas elecciones, el más fácil de los tres, la Comunidad de Madrid. Por tanto, ha satisfecho sus expectativas, sin demasiados alardes, pero mostrando lo que puede ser un giro incipiente de opinión del electorado. IU no ha capitalizado tampoco las municipales pero “tocará” mucho más poder que el que tenía antes (en Asturias y en la Comunidad de Madrid). Los partidos nacionalistas, en líneas generales, se mantienen, salvo el PNV, que asciende.

– Se confirma un análisis novedoso apuntado por Fernando Vallespín la semana pasada en El País (es decir, un análisis de los que tienen mérito, antes de las elecciones, igual que los que hacemos nosotros, salvo que nosotros nos equivocamos y Vallespín no): en sus ocho años de Gobierno el PP ha consolidado un importante “suelo” electoral que le garantiza unos mínimos importantes en cualquier contienda electoral, a imagen y semejanza del famoso “suelo” socialista en los años 90. La decantación de voto, en España, no cambia ni siquiera con todo el chapapote (literal y metafórico) que hemos vivido en los últimos meses: las elecciones se ganan en el centro, pero por ahora el PSOE no ha conseguido morder significativamente en este espacio electoral, mientras el PP tiene el plus de los “votantes gubernamentales”, aquellos que prefieren votar a los que ya mandan temerosos de cualquier cambio (sobre todo si los adalides del cambio, naturalmente, no los han convencido de la conveniencia de éste).

– Los sondeos, por una vez, no han fallado, o mejor dicho, ha fallado aquel en el que confiábamos más, el del CIS. La pregunta es: ¿Han tenido algún efecto los sondeos en los resultados electorales? ¿Qué fue antes, el sondeo o las elecciones, el huevo o la gallina?

– El efecto de la guerra, aparentemente, ha quedado muy mitigado. Sólo una minoría de la población ha optado por cambiar su voto en función de este asunto, pues la participación no ha sido considerablemente mayor que en 1999 (en cuyo caso sí podría hablarse de unas elecciones en clave nacional, una marea de votos favorables a PSOE e IU y de castigo al Gobierno, y una movilización de las reservas electorales del PP de la mayoría absoluta de 2000 para contrarrestar el efecto, algo que sólo se ha dado en parte, pues el PP, aunque haya bajado algo en porcentaje de voto, ha conseguido unos 400.000 votos más en estas Municipales, lo cual, a su vez, es preciso relativizar en virtud de la mayor participación).

– Hay que decirlo con total claridad, y lo hacemos: por primera vez, enLa Página Definitiva nos hemos equivocado “por encima de la media” con nuestra percepción de lo que podía ocurrir en estas Elecciones, rompiendo una larga tradición, también de fracasos pero menores que los de los demás medios de comunicación, esbozada en las Generales de 2000 y las Autonómicas del País Vasco, (y cuidado, que nuestro éxito fue rutilante en las Elecciones USA 2000, ya no me acuerdo de por quién apostamos, creo que por Bush, pero la verdad, apostáramos por quien apostáramos, acertamos, pues como ya recordarán ganó Al Gore pero gobernó George W. Bush). Nos equivocamos, desde luego, en la idea de que la guerra y las movilizaciones afectarían al porcentaje de voto del PP, pero también nos tememos que no nos equivocaremos tanto en considerar que si tras una situación tan excepcional como la que vivimos en los últimos meses la opinión pública no castiga de forma perceptible al Gobierno, el mensaje es nítido y muy negativo: los que decían aquello de “la gente olvida rápido”, “lo de las manifestaciones fue una reacción fundamentalmente emocional”, en apariencia tenían razón, pero desde luego no son datos optimistas respecto de la salud democrática del sistema. O tal vez no eran unas elecciones municipales las más adecuadas para dilucidar esta cuestión, no lo sabemos. Lo mejor y lo peor de los estudios electorales, las razones de la decantación de voto, es que sus caminos son, como los del Señor, inescrutables.

– También hay que decir que es difícil leer los resultados de estas elecciones como guía de lo que puede pasar en 2004. Si comparamos con las Municipales de 1999 el PP ganaría las elecciones generales por bastante diferencia, aunque claro, se supone que aquí no se ha derrumbado justamente porque los ciudadanos han votado en clave local, pero por otro lado la mayoría absoluta del PP fue en las generales… El balance de estas Municipales es que todo sigue abierto y al PSOE le queda aún bastante camino por recorrer para conseguir el ansiado apoyo del centro político, pero el PP tendrá enormes dificultades para revalidar su mayoría absoluta, si es que logra mantener el grueso de su electorado (lo cual también dependerá hasta cierto punto de cuál sea su candidato).

– Por último, detectamos cierto cansancio ciudadano por la política tras meses y meses de saturación, cansancio que al menos es notorio en los que hacemos esta Página; en los últimos meses, como diría Ánsar, “hemos dedicadou tiempou” a la sección de Política, muchou tiempou, sin duda más que a todas las demás secciones juntas. La política, primero con la preguerra, luego con la guerra y ahora con las elecciones, ha sido el centro de la actualidad en todos los ámbitos, dificultando incluso el interés ciudadano por lo más sagrado. Pero no se vayan todavía, que aún hay más, en menos de un año llegan las Generales, y antes hay que saber quién sucederá a Ánsar (¿Rato? ¿Gallardón? ¿Ánsar? ¿Ana Botella?), habrá que ver también cómo evoluciona el PSOE (si Zapatero es inteligente no hará caso, como no lo ha hecho hasta ahora, a los cantos de sirena que le piden “caña a la derecha”, estrategia que con tanto éxito siguió Almunia en 2000), no es descartable que la Coalición Humanitaria nos dé otra sorpresita en vísperas de las elecciones…

Pasando ahora al análisis por comunidades:

– Lo más sorprendente de estas elecciones ha sido, sin duda, lo ocurrido en Catalunya, donde el PSOE ha perdido cuatro puntos de intención de voto (es decir, más de medio punto en el cómputo total), mientras el PP se mantenía e incluso subía algo, fundamentalmente por el quebranto espectacular del PSOE en las Municipales de Barcelona (doce puntos y cuatro concejales menos). Los votos del PSOE se han ido a ERC e IC, mientras el PP mantenía sus apoyos “de siempre”. La caída del PSOE en Catalunya es la principal causante de que su victoria haya sido tan ajustada. Como en los viejos tiempos del Caudillo, “Cataluña es culpable”, sólo que al revés, por optar los votantes en mayor medida por opciones de izquierda más contestatarias, curiosamente como efecto, nos suponemos, de la enorme presencia en la región de las manifestaciones contra la guerra. Como decía un lector en nuestro foro, “Catalunya radikal y pacífica”.

– En Madrid se han dado dos efectos contrapuestos: por un lado, la holgada victoria de Alberto Ruiz Gallardón en la capital, que le hace adelantar posiciones en la carrera por la sucesión de Ánsar (no en vano ha ganado a pesar de contar con la mujer del propio Ánsar en su candidatura). Gallardón fue ayer presentado como el Ungido por el propio Joe Mary, y sin duda sería una opción inteligente para gestionar el PP una vez Ánsar se retire a dar lecciones de política exterior (si es que finalmente se retira, que vaya Usted a saber). En la Comunidad de Madrid tenemos, por el momento, una ajustadísima victoria de los radikales de la Coalición Simancas / Fernández frente a Esperanza Aguirre. Hay que tener en cuenta que si el PSOE no logra finalmente la Comunidad de Madrid las tornas, y la lectura de estas elecciones, cambiarán enormemente a un tristísimo “todo sigue igual salvo que el PP recupera Baleares”, es decir, un fracaso, mientras que si lo retiene podrá hablarse de éxito, pues el PSOE pasará a ser el partido que gobierne a más ciudadanos desde las autonomías y le habrá quitado su principal región al PP. Prepárense, en cualquier caso, para un espectáculo de papeletas mariposa.

– Si se confirma la pérdida de la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana pasará a ser el nuevo emblema autonómico del Gobierno, la región más poblada de las gobernadas por el PP (y en realidad la única que se alejaría de las comunidades gobernadas por el PP “de toda la vida”). La holgada victoria del PP (en las tres capitales y con mayoría absoluta en las Autonómicas) no se debe, creemos, ni al carisma (inexistente) de su candidato Camps, ejemplo de buen chico opusdeísta de perfil bajo, ni siquiera al impacto del PHN en Valencia (mucho menor que en Murcia, donde ciertamente ha influido en el aumento del PP), sino la percepción ciudadana de una gestión correcta en líneas generales y, sobre todo, el absoluto patetismo de la oposición, sobre todo el PSOE, como ya explicamos en  nuestro análisis previo a las elecciones.

– Otro resultado sorprendente es el que ha tenido el PP en Galicia. Ha mantenido casi todo su poder municipal, ha descendido cuatro ridículos puntos en intención de voto y ha ganado incluso en municipios afectados directamente por todo el “chapapote del chapapote” (me permitirán que utilice nuestra expresión fetiche en un ejercicio de redundancia – homenaje a la belleza formal del término). La bajada del PP se ha dado, fundamentalmente, en las ciudades.

– El País Vasco es, una vez más, la gran decepción del PP en un contexto de resultados más o menos positivos para el Gobierno. En el País Vasco han subido todos, en mayor o menor medida, … salvo el PP. Mientras el PNV subía nada menos que 13 puntos, IU casi cuatro y el PSOE más de tres, el PP se quedaba casi como estaba (apenas medio punto más). Y el PNV no sube porque se quede los votos de EH, pues éstos han ido, con disciplina férrea propia de los más acreditados grupúsculos nacional – socialistas, al voto nulo (un espectacular 10%, 127.000 votos, cuando lo normal suele estar en torno al medio punto). El PNV sube porque, por si alguien no se ha dado cuenta, el fracaso de la estrategia de acoso político al nacionalismo es más que evidente. Y la vergüenza de asistir a unas elecciones en que se deja fuera al 10% del electorado, notoria. Todo son malas noticias desde la perspectiva que adoptamos aquí: el PP pierde en el único sitio en el que queríamos que no lo hiciera, merced a los réditos del “Ánsar way of autoritarian life”. Las cuotas de poder, como también  anticipamos, quedan como estaban a grandes rasgos (gracias sobre todo a que la desaparición de EH en el cómputo de concejales obliga al PNV a buscar la mayoría “casi absoluta), pero también queda muy claro con estos datos que la ilegalización de AuB es una vergüenza democrática y, además, un fracaso político, y que el nuevo PNV soberanista no hace más que recoger votos (pese a lo cual el balance alucinante que se oyó ayer en algunas televisiones fue, respectivamente, que “el voto nulo fue importante en algunos pueblos aislados de Guipúzcoa”, y que “los resultados suponen un rechazo al plan de Ibarretxe”).

– Los principales cambios en términos de reparto del poder se han dado en dos comunidades autónomas, Baleares y Aragón, en términos antagónicos: en Baleares el PP consigue un representante más en las Autonómicas, lo que previsiblemente le permitirá recuperar el Gobierno que le pertenecía desde tiempos inmemoriales si consigue el voto de un exótico representante por Formentera. En Aragón, por el contrario, el PP sufre un durísimo castigo que también habíamos  pronosticado (diez puntos menos de intención de voto), deja de ser el partido mayoritario y pierde la alcaldía de Zaragoza. Aragón, ejemplo y divisa de lo que La Página Definitiva, aunque en menor medida, creía que podía pasar. Claro que ha sido el PHN, no la guerra, lo que ha provocado la hecatombe (aunque seguimos sin entender los motivos políticos de dicho PHN: “Aragón por Murcia” no parece un gran cambio, sobre todo porque Murcia ya era territorio PP y Aragón, gracias al PHN, ha dejado de serlo).

– Con estas pequeñas excepciones, las cosas han seguido más o menos igual. El PP ha mantenido sin grandes cambios tanto sus autonomías como sus municipios tradicionales y, ejemplo más consistente de lo que también indicábamos al principio (la escasa variación en la tendencia de voto, la solidez de los apoyos tradicionales, en líneas generales, de los partidos políticos, y la importancia de tener el gobierno y, por tanto, “votar a lo seguro”), el PSOE gana sobradamente en sus territorios tradicionales en los que ya gobierna, como en la mayoría de municipios de Andalucía y las autonomías de Extremadura y Castilla – La Mancha, y sube bastante más en las dos últimas que en el resto de España, gracias no a la guerra ni a su política nacional, sino a los caciques carismáticos que allí, se supone, lo representan.google продвижениекупить водяной полотенцесушитель в ванную


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