Mi super ex-novia (Ivan Reitman, 2006)

Los peligros de la mujer trabajadora

En los últimos años estamos asistiendo, en la industria del entretenimiento, a una ilusión peligrosa: la de creer que las mujeres están ganando terreno. La verdad es que, por mucho que nos pueda pesar, se trata únicamente de eso, de una ilusión creada en el seno de la industria cultural para dar pasto al ganado, esto es, para abarcar la mayor cantidad de audiencia (y beneficios económicos consecuentes) posible. Si echamos un vistazo a la programación de televisión, nos toparemos con multitud de series que ofrecen un punto de vista supuestamente femenino sobre la sociedad actual. Son productos en que las protagonistas absolutas son mujeres, y responden en concreto a un prototipo determinado de mujer: de profesión liberal, económicamente independientes y deliciosamente neuróticas, desquiciadas o, simplemente, locas. Son mujeres que se nos presentan como “espontáneas”, atrevidas y dicharacheras con el objetivo de atraer a la pantalla a las jóvenes de hoy en día y ampliar así el target de audiencia. El ejemplo emblemático es “Sexo en Nueva York”, que ha conseguido un éxito no sólo cuantitativo, sino incluso cualitativo ya que muchas espectadoras reivindican la serie como modelo de identificación comunitaria. Dicho de otro modo, que muchas (y muchos, que de todo hay en ambos sexos) se han sentido identificadas con las protagonistas de la serie como estandartes de la liberación de la mujer en el cambio de siglo.

El problema radica en que estas características no son más que un envoltorio bajo en el que se esconden productos machistas, conservadores y denigrantes con las mujeres. Poco se ha reflexionado sobre el hecho de que el máximo responsable de “Sexo en Nueva York” sea un tío, Darren Star; y menudo tío, que es el mismo sujeto que creó series como “Sensación de vivir” (“Beverly Hills 90210”) y “Melrose Place”. Es decir, un listillo clasista que ofrece su punto de vista de la mujer poniéndolas en la serie de inmaduras, estúpidas y descerebradas. Pero ha creado escuela, ya que su magisterio se extiende hacia otras series y cruza las fronteras. En nuestro país, la Darren Star patria es Ana Obregón, patrona de las trabajadoras y sacrificadas mujeres que compaginan la vida laboral (crear subproductos televisivos) con la doméstica (criar a un vástago posicionado, lista que es ella, en la dinastía monárquica de los Borbones).

En el cine, pasa más o menos lo mismo. Los hechos son tozudos y pocas mujeres hay en la industria de Hollywood. Hay quien dirá que en el cine español sí que hay directoras (Isabel Coixet, Iciar Bollain), pero dejémoslo en que estamos hablando de industria con capacidad de influencia y no de reuniones de amiguetes que viven al amparo del dinero público, por lo que ya discutiremos esto en otro momento. El caso es que lo masculino sigue de moda en el cine yanqui, y que cada vez se impone más.

Una crítica a este estereotipo femenino que nos venden en estas series lo podemos ver en la última película de Ivan Reitman, el de “Los cazafantasmas” o “Los gemelos golpean dos veces”. Se trata de una cinta hecha con mucho cachondeo y un pelín de mala leche para burlarse de las pelis de superhéroes y, de paso, arremeter contra ese modelo made-in-Sex-and-the-City de lo que tiene que ser una mujer de verdad. La historia narra el encuentro entre una superheroína (Umas Turban, genial como siempre) y un tipo normal y corriente. Ambos empiezan a salir, pero el tío acaba harto de los superpoderes de ella, corta la relación y la superheroína utiliza sus facultades sobrenaturales para hacerle la vida imposible a su ex.

Lo más gracioso del asunto es que el cuento está planteado como la antítesis de Superman, una idea realizada a conciencia y que resulta muy graciosa en su manera de darle la vuelta a los tópicos del hombre de acero:

– Para empezar, G-Girl (la protagonista de esta película) es una chica, al contrario que Superman. La superheroína no camufla su identidad secreta con unas gafas, sino con una peluca que oculta su rasgo definitorio como personaje popular: una larga melena rubia.

– Los superpoderes deberían otorgarle una superioridad mental sobre el resto de los humanos. Sin embargo, G-Girl está completamente loca. Es una lunática insegura y acomplejada que no es capaz de soportar una ruptura sentimental y ataca a su ex con los elementos más disparatados que se le ocurren (como el momento en que le lanza un tiburón vivo en el apartamento).

– Además, a G-Girl se la suda bastante salvar a la humanidad, y antepone a esta tarea su estabilidad sentimental. Así ocurre en la secuencia del restaurante, en que prefiere acabar una discusión con su novio antes que detener un misil que se dirige a la ciudad.

– Por otra parte, el hecho de que la superheroína esté desequilibrada hace que se explicite algo que aparece de una manera subterránea en las películas de superhéroes: el sexo. En una secuencia, G-Girl se lleva a su chico (a la manera de Superman) a volar por encima de los rascacielos, pero para satisfacer una fantasía loca de la chica, que es follar en las alturas. Nada de sobrevolar cogiditos de la mano: un polvazo en las alturas. También vemos, en otro par de secuencias, los problemas que generan los superpoderes en la cama, dado el ímpetu sexual de la superpoderosa.

– En esta película también tenemos la roca antipoderes (vamos, la kriptonita). No obstante, dadas las características de G-Girl, en esta cinta desaparece el maniqueísmo clásico, con lo que al final uno ya no sabe si es bueno o malo que la chica se quede sin sus poderes.

La película supone, en definitiva, una sorpresa, sobre todo cuando el espectador se repone del espantoso título que le han puesto. En tanto que parodia de Superman resulta bastante divertida y, como no podía ser de otra manera, los efectos especiales son excelentes y no están en absoluto descuidados por el tono paródico de la cinta. Además, al llevar al extremo las características hiperbólicas de lo que es la mujer made-in-Sex-and-the-City, uno no puede más que agradecer ese tono burlón y canallesco. A ver si, de una vez por todas, salen creativos en televisión que no traten a las mujeres como imbéciles. A ver si salen por la puerta de atrás individuos como Darren Star.spanish to french translationмвд справка о несудимости


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