Gran Hermano pone las cosas en su sitio

Con verdadera indignación hemos vivido las personas de bien la entronización de un concurso como Operación Triunfo (OP), ensalzado todo lo vituperado que fue Gran Hermano (GH). Ante esta nueva demostración de la dominación que el pensamiento surgido de la más profunda caverna española ejerce sobre las conciencias de los españoles, es preciso dejar claro, aprovechando el lanzamiento de la 3ª edición de Gran Hermano, que no hay color:

- No hay color porque GH es un formato original mientras que OP es una vil copia, mezcla del primero y de los más vulgares karaokes.

- No hay color porque, mientras GH es divertido, OP consiste en una tediosa sucesión de largas e inacabables galas (¡que ni siquiera se dan por liquidadas una vez concluido el concurso!) con rancio sabor a José Luis Moreno. Así, en GH vemos la vida de unas personas (que, si bien es cierto que no hacen nada, retratan por ello mucho mejor las inquietudes de la juventud española que los de OP) mientras en OP no vemos sino sus ensayos y logros edulcorados. La convivencia humana es tensión y desencuentro (fruto, las más de las veces, de la existencia de tiempo libre), ¿dónde estaba eso en OT?

- GH es un programa sincero, que no pretende moralizar a nadie (la gente va a haraganear y hacerse famosa), mientras que OP engaña, pretendiendo preconizar unos valores absolutamente ajenos a su verdadera identidad (sus concursantes quieren haraganear y convertirse en famosos sin dar un palo al agua más que plagiar canciones de karaoke como miles de españoles hacen, con la diferencia de que no salen por la tele).

- OP y su triunfo es la prueba de la doblez de España, que ama OP por lo que es (un GH en plan amariconado) pero que necesita de una pátina de respetabilidad para poder dormir bien. Y aunque todas las alabanzas a OP (sospechosamente provinentes de todos aquellos grupos empresariales que se han lucrado a su costa) son escandalosamente huecas y evidentemente fruto del falseamiento de su triste realidad, como toda la audiencia deseaba fervientemente creerlas para poder presenciar OT sin complejos pues se las han tragado, las han interiorizado y las han convertido en reales a fuer de repetidas.

- Pero, si todo lo antedicho no basta, la diferencia en los valores de uno y otro programa lo dice todo: en OP gana la gorda acomplejada con su cuerpo y su ser, estúpida y llorona, mientras que en GH siempre lo hacen especimenes con un cociente intelectual, recuerden, superior a la media española. ¿Dónde está la cultura?


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