El FINAL DE GRAN HERMANO IV

Eso es todo, amigos

Uno de los aspectos más destacados del experimento sociológico por antonomasia, en el que salvo nosotros no parece reparar nadie, es el extraordinario caudal de conocimientos provechosos que se adquieren con el visionado del programa. ¿Saben Ustedes cómo llamar a las ovejas para que te sigan al corral?, ¡Nosotros sí!: Bbrrrrrrrrpah, Bbrrrrrrrrrpah, ¡Pah!, ¡Pah!, Brrrrpah. Para que luego digan que estos programas sólo sirven para perder el tiempo.

El ganador del concurso y ocasional profesor de filología ovina es, como todos Ustedes saben, Pedro. Después de observarle detenidamente, de ver su forma de caminar, su forma de estar de pie, su forma de peinarse, su forma de hablar, en definitiva su forma de tratar a las personas y a las borreguitas, podemos afirmar que el tipo es… ¿cómo lo diríamos para no molestar a nadie?, es … maño. Nos estremecemos de pensar la mezcla explosiva que va a formar con “la Inma” y su precioso acento andaluz (“ezo ze lo diré a él cuando zarga de la caza”, y olé).

Con el caso del † Rafa nuevamente hemos de constatar un pequeño desajuste en nuestro mecanismo de prognosis aplicada a fenómenos sociológicos (vamos, que la hemos cagado otra vez), puesto que no sólo no ha ganado el concurso sino que fue el primer finalista en salir expulsado. Esto demuestra, por una parte, que la audiencia de Gran Hermano no lee LPD (de hecho dudamos que simplemente “lea”), y por otra que la entrañable bonhomía rural estimula la fibra sensible del votante mucho más que la ultrasensibilidad y la sexualidad confusa de los miembros del clero. ¿Vieron ustedes al † Rafa bailando al salir de la casa?, nosotros sí, y constatamos de paso la enorme suerte que tiene el sector anticlerical (caso de que aún perviva) con este tipo de clérigos. Ellos sólos se bastan para desprestigiar a la institución que representan. Unicamente hay que ponerles una música hortera a toda hostia (nunca mejor dicho) y dejarles hacer.

Respecto al asunto del fornicio, que en definitiva es lo que a todos nos importa, reseñamos una cosecha bastante significativa respecto a temporadas anteriorres: Una gallarda, tres filetazos (Milá dixit) en el jacuzzi y un par de polvos furtivos. Esto es lo que hemos podido deducir de las medias palabras y de las veladas amenazas con las que Sor Mercedes ha mortificado a los concursantes en el plató. Como si de una sucursal del CESID se tratara, la hermana Mercedes afirma contar con abundantes grabaciones en las que quedaría reflejada la lubricidad de la tropa. ¿Veremos ese material algún día?. Indudablemente la respuesta es sí. Sólo es cuestión de esperar unas cuantas temporadas a que el experimento acentúe su decadencia hasta límites poco rentables. Entonces seguro que Telecinco nos ofrecerá su nuevo programa estrella: “Lo que usted siempre sospechó de Gran Hermano y nunca pudo ver”. ¡Vayan engrasando los cabezales del video!.


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