Ana Rosa Quintana

Sabor a plagio

Con la llegada de las televisiones privadas, un nuevo concepto del periodismo empezó a abrirse paso en la jungla de la información española: La periodista rosa; fuera hombre o mujer, el artículo “La” permanecía siempre invariable, pues se trataba de un modelo de periodista que utilizaba supuestas características del sexo femenino y se dirigía al público femenino, para hacer algo que, naturalmente, también ha sido considerado desde tiempos remotos como coto privado de las féminas: marujear.

Ana Rosa Quintana comenzó su exitosa carrera televisiva en Tele 5, la cadena que más y mejores periodistas ha aportado al panorama televisual español en los últimos años (vean a Jesús Vázquez y Boris Izaguirre más abajo, por ejemplo), con un programa diario llamado “Veredicto” en el que la televisión, en curiosa metáfora de la realidad que nos rodea, asumía el papel de la Justicia para dictar variopintas sentencias. Allí Ana Rosa Quintana cumplió con la seriedad que le caracteriza, pero se le notaba cierta incomodidad: el destino la había llamado, sin duda, a alcanzar mayores cotas de éxito: así que al terminar Veredicto, Ana Rosa comenzó a interesarse por el sector mediático de mayor importancia y calidad de nuestro país: la prensa rosa, o la televisión rosa, o como Ustedes quieran llamarla, que no tiene nada que ver con el Día del Orgullo Gay aunque a veces lo parezca.

El punto culminante de la carrera de Ana Rosa Quintana llegó con el ofrecimiento, cómo no, de Antena 3, para conducir un programa de la exquisita calidad y profundidad intelectual de Sabor a ti, donde Ana Rosa analiza diariamente la actualidad (Rosa, claro). Era tanta la sabiduría de Ana Rosa Quintana, tanto su entusiasmo y profesionalidad al tratar con la “gente común”, que decidió bajar de la torre de marfil en que se sitúan algunos periodistas advenedizos y compartió con la gente, con “su” gente, las bases de su feminismo de la posmodernidad en una novela de original título: “Sabor a hiel”.

La novela fue todo un éxito: 100.000 ejemplares vendidos, casi 14 leídos y séptima edición en ciernes. Pero entonces llegó el desastre: aunque las posibilidades de que una persona que hubiera leído Sabor a hiel se hubiera tragado también la novela Álbum de familia, de la autora norteamericana de bestsellers Danielle Steel, son, como Ustedes comprenderán, despreciables, parece ser que en la revista Interviú tenían a alguien a sueldo dedicado a tan poco honrosa actividad y hace unos días saltó el escándalo: Ana Rosa Quintana habría plagiado párrafos enteros de la mencionada novela de Danielle Steel. Veamos algunos ejemplos:

– (Álbum de familia): “Faye se recuperó enseguida, pero esta vez hizo el propósito de tomar ciertas precauciones, por lo menos durante algún tiempo”

– (Sabor a hiel): “Adriana se recuperó pronto, pero esta vez hizo el propósito de tomar ciertas precauciones, por lo menos durante algún tiempo”

– (Álbum de familia): “Ward vio una sombra de tristeza en el rostro de su mujer mientras se inclinaba para besarla antes de apagar la luz. Justo en aquel momento, Faye lanzó un agudo grito”

– (Sabor a hiel): “Francisco vio una sombra de tristeza en el rostro de su mujer mientras se inclinaba para besarla antes de apagar la luz. Justo en aquel momento, Adriana lanzó un agudo grito”.

No creo que sean necesarios muchos comentarios; salta a la vista que no hay ni la más mínima relación entre ambas obras, y si la hubiera, podemos afirmar sin duda que Sabor a hiel sale ganando; resultan mucho más poéticos y comprensibles “Francisco” y “Adriana” que “Ward” y “Faye”, que casi parecen las típicas onomatopeyas de los tebeos, ¿no es así?; por otro lado, la inteligente utilización que hace Ana Rosa Quintana del vocablos “pronto” (en lugar del más farragoso “enseguida”) contribuye sin duda a dotar a Sabor a hiel de una calidad estética, una altura y un lirismo con que de ninguna manera cuentan la mediocre Álbum de familia, de la tal Steel.

Nosotros estamos convencidos de que todo esto es un capítulo más del complot judeomasónico urdido por el felipismo internacional para desacreditar a todos los profesionales relacionados con Antena 3 para hacer que fracasen sus programas; ya lo han conseguido con Jesús Vázquez, lo intentan con El Bus y ahora han puesto en su lista negra a la pobre Ana Rosa Quintana. Pero no podrán con ella; son absurdas las acusaciones de haber utilizado a un negro para escribir su novela, ya que en primer lugar sería negra, y en segundo lugar Danielle Steel no es negra. Pero es que, además, es totalmente obvio que aquí no hay plagio alguno, porque la respuesta de Ana Rosa Quintana a tales infundios ha sido clara y contundente: “Ante todo quiero decir que es un error mío, debido a mi inexperiencia y a mi falta de dominio de la informática”. Claro. Es evidente. Ana Rosa Quintana tenía la novela de Danielle Steel en el ordenador, como otras muchas, para inspirarse (aunque nosotros creemos que no le hacía falta) y los demonios de la informática hicieron el resto, colando párrafos de la novelista americana que, curiosamente, casaban sin problemas con el complejo argumento de Sabor a hiel. Si a ello añadimos que el autocorrector del Microsoft Word cambió aleatoriamente algunos nombres de personajes y ciertos términos que, según el libro de estilo del Windows, no quedaban bien, ya tenemos el resultado. ¿Por qué Ana Rosa no se dio cuenta de este fatal error antes de enviar el libro a la editorial? Nosotros creemos que la autora crea sus apasionantes mundos literarios en ramalazos de inspiración, y no habría ningún motivo para revisar lo que a todas luces es una obra maestra.

En lo que a mi respecta, caso resuelto. Como no quiero dedicarle más tiempo a estas inconsecuencias lanzadas malintencionadamente contra la pobre Ana Rosa, voy a dejarlo aquí y me volcaré en mi próxima novela, titulada “Sabor a Él”, de la que les copio la primera frase: “En el principio era el Adverbio, y el Adverbio era con Dios, y el Adverbio era Dios”.реклама сайта знакомствtranslate i love you to russian


Compartir:

Nadie ha dicho nada aún.

Comentarios cerrados para esta entrada.