EP[S]

En mi proyecto de vida, cómo se dice hoy día, entran muchas actividades tanto lúdicas como desgraciadamente laborales, pero hay un tiempo semanal que rara vez tiene asignada una actividad alternativa por grande o pequeña que sea la resaca: el domingo por la mañana. Al igual que unos cuantos milloncejos de habitantes de la piel de toro, mientras se hace el café bajo al kiosko y, por un euro ochenta, adquiero el voluminoso soporte físico que ocupará mis siguientes tres o cuatro horas: EL PAÍS.

Una vez tirados a la basura los bodrios diversos de regalo (véase, las tapas de “El Rey León”, reproducciones de mala calidad de billetes de a peseta de la República, etc.) y separados convenientemente El País propiamente dicho, El País Domingo, las páginas naranja (para los masters del universo cultivados en la prensa económica, las páginas “salmón”), procedo a analizar con interés decreciente la documentación adquirida mientras degluto el dominical desayuno.

Dado que mi cónyuge secuestra el suplemento, cuando accedo a dicho documento ya llevo en el cuerpo información diversa sobre los “chollos” para pasar unos días en las islas Seychelles, la correcta relación calidad/precio del último modelo de Mercedes, el impacto fiscal de las stock options que nunca he tenido y el EBITDA (o como se diga) de Acerinox.

Supongo que esta circunstancia hace mella para la mala actitud con la que encaro la lectura del EP[S] como modernillamente denominan al suplemento las huestes de Polanco (les falta la arroba en el título, pero todo se andará). Bien: este será el tema en el cual nos centraremos en los próximos párrafos.

De la portada, poco hay que criticar, ya que afortunadamente han eliminado la molesta y escuchimizada solapilla que además de no tener ninguna utilidad, se levantaba por los picos y molestaba a la vista allí donde estuviere.

Abramos el suplemento por su primera hoja.

Sólo los lectores menos avezados harán uso del poco práctico índice para elegir qué artículos leer. Reto al lector a hacerse en este momento con un EP[S] y buscar un artículo a partir del número de página. ¿Resulta molesto encontrarse con las hojas de publicidad? ¿el tamaño de fuente del número de hoja hace que baje la cerviz ante el suplemento? ¿no todas las hojas disponen de la nanométrica numeración?. El lector experimentado, pues, hace caso omiso de dicho índice y procede a la lectura inversa del suplemento, esto es, de final a principio, evitándose así bucear por las hojas de publicidad(1). No es el orden que seguiremos, ya que en este caso nos quedaría el plato fuerte al principio de la crítica: Shere Hite; y conviene ir abriendo apetito con los entrantes.

Pasamos, pues, de página y nos encontramos con las cartas del lector, en donde podemos elegir entre las ñoñas misivas dictadas por los padres de niños de 11 años hablando de la contaminación del planeta o los interesantes debates cruzados pro/anti desnudo de Joaquín Sabina(2). Mejor seguimos.

Maruja Torres: esta señora, junto con Rosa Montero debieron de nacer ya escribiendo en El País, antes que éste existiese. Si bien no me apasiona, concedo que todo periódico tiene que tener sus incombustibles que dan marca de fábrica, y Maruja Torres la da bien para el periódico de referencia.

Y ya empezamos con los artículos de “fondo”. Para mí, se dividen en tres tipos:

A) Entrevistas a artistas, futbolistas y demás gente de buen vivir. Todos ellos afines en mayor o menor medida (aunque más bien mayor medida) al PSOE(3). Nadie piense que si el entrevistado es actor, la conversación versa sobre teatro y si es futbolista, de fútbol. No. Demasiado fácil. A aquellos famosos más alejados del mundo de la cultura se les pregunta de literatura o política y a los más cercanos al arte o al pensamiento, de su vida privada. Verbigracia: Jorge Valdano es, cual cerveza Carlsberg, probablemente la persona que más ha pontificado de literatura en los periódicos. Cómo si a Cortazar le hubiéramos preguntado sobre estrategias futbolísticas.
B) La vida de los dinosaurios una semanita antes del estreno de “Parque Jurásico II”, las subnormaladas acientíficas sobre marcas en campos de trigo también antes del estreno de “Señales”,..Bruce Springsteen al lanzar su último disco,…en fin…para qué seguir. A un periódico que presume de serio (porque el País presume de serio y de ser el único periódico que merezca tal nombre en España), debería bastarle con los ingresos de la publicidad explícita y los 80 céntimos adicionales aportados por el paganini. Al menos, al menos, ahorrarse lo de los OVNIS que hacen marcas en los sembrados.
C) Los artículos de verdad. Ese 10 % del suplemento que incluye brillantes entrevistas a gente que SÍ tiene algo que contar cómo Emilio Lledó, Federico Mayor Zaragoza o Sebastiao Salgado. Sistemáticamente hay una entrevista o reportaje de este tipo, lo cual da que pensar, ya que uno sospecha (y más recordando la excelente calidad del suplemento los primeros años de El País) que sí que saben lo que es la calidad, pero la dosifican, no vaya a atragantarse el lector de cuyo nivel cultural tienen pobre opinión.

Cualquiera que leyera esto sin conocer EP[S], pensaría que los reportajes y entrevistas son la parte del león en extensión del suplemento. Nada de eso, la parte central y objeto del EP[S] son los 52 Extras de Moda que hay al año, casi tantos como partidos del siglo y caídas históricas de la bolsa anuales. El lector añejo recordará que hubo un tiempo en que el Extra de Moda iba en un suplemento del suplemento llamado “El País Estilo” junto con los prácticos ralladores de zanahorias de 25.000 pts. La grandeza del País Estilo fue la causa de su muerte: dado que podía uno darle el mismo destino que la ficha de la colección de “Entender la Interné” sin tener que tragarse lo de la moda, belleza, arquitectura y cocina minimal, los anunciantes que pagaban debieron quejarse y ahora para tirar estas partes hay que descuajeringar por completo el suplemento. Extraigo un fragmento del Extra Moda “Vestir al hombre nuevo” en dónde sale un tiparraco despeinado, con barba de 3 días y mirando al lector con cara de pocos amigos: “En la página de la izquierda, uno de los tejidos más cómodos y “casual”, que se aplica a todo, como esta camisa de estilo “cowboy” mezclada con pana envejecida, de Diesel, y un pañuelo de lana en degradé, de Roberto Cavalli“. Ahí es ná.

Como ya nos vamos alargando, tramitaremos de un zarpazo todas las secciones del subapartado “Estilo de Vida” como se denomina en el índice a: belleza, decoración, arquitectura, tecnología y ocio. La gran mayoría de lectores del País sentimos profundamente no haber triunfado (en términos crematísticos) en la vida cómo si lo deben de haber hecho los redactores del EP[S] y, en consecuencia, no podernos permitir las escapaditas a la isla Mauricio, la “casita” en el campo con piscina en el ático, paredes de cristal y la ubicua escalera que se mueve para coger los libros de arte de la biblioteca ni los milagrosos productos de biocosmética(4) (sic). Y si lo sentimos, es que somos conscientes de ello y no hace falta que nos lo recuerden TODOS los domingos por la mañana. ¿porqué no se revelan los anunciantes? ¿no se dan cuenta que es más efectivo repartir folletos de los productos a la salida del Liceo y el hipódromo?. Misterios de la mercadotecnia. Si realmente tiene efecto la publicidad incluida en “Estilo de Vida” es que entonces no tienen razón las editoriales del País periódico y España sí que va muy, pero que muy bien. Aclárense, señores.

Hay que reconocer que la sección de “cocina minimal” es válida para bolsillos más raquíticos que los de los redactores del País, aunque (algo tenía que tener), tiene tres pequeños problemas:

A) Siempre hay algún ingrediente estrambótico que sólo lo tienen (si es que lo tienen) en el Corte Inglés. Absténgase de abordar las recetas aquel lector que no disponga al menos de chalotas (para el que no esté puesto, son como las cebollas, más pequeñitas, pero saben igual), jengibre, aceto balsámico y las bolas gordas de caviar naranja transparente.
B) Son escasas. Los platos son muy bonitos, pero como no preveas de postre un par de butifarras, te quedas bailando.
C) Son laboriosas y están fuera de sitio. Dado que la mayoría de las recetas son en realidad complicados pinchos, se nos sugieren como cena informal para ver el fútbol del Carnal Plus con los amigos. Imagínese a un señor con sus amigotes viendo el fútbol en casa y ausentándose a la cocina unos minutos a preparar algo de picar. Además de perderse la mitad del partido, recibiría el desprecio de los amiguetes al traer, en vez de las cervecitas y los mejillones en lata, un extraño helado de queso y membrillo(5) regado con una botella de Amaretto de Saroni.

Ya cabreado por estas secciones, llega el premio para el lector: Almudena Grandes que, aunque como escritora de novelas para mi gusto es buena, pero no excepcional, las columnas sobre el mercado de Barceló son deliciosas. Almudena Grandes se turna con Rosa Montero que, al menos a mí, me resulta en general agradable, especialmente cuando aborda su tema favorito y recurrente: los amores tortuosos tipo Frida Khalo/Diego Rivera. Espero que el lector de la presente crítica disfrute también con estas columnas, ya que en caso contrario no habrá cargado suficiente las pilas del descabreo para abordar la recta final del suplemento: Shere Hite.

La columna se entitula “Emociones”, pero en realidad habla de sexo, como bien supone uno al ver lo de Hite (sí, es la autora del informe Hite). Realmente, comparto la preocupación de los padres de adolescentes que escriben escandalizados a las cartas del director al imaginarse a sus hijos leyendo lo de las estrambóticas posturas de masturbación masculina (prefiero no entrar en escabrosos detalles, pero eran fascinantes), que al hombre lo que realmente le interesa del coito es el “acto de dominación” que supone y que para la mujer el aspecto interesante de verdad es el “acto de amor” (cuando no la búsqueda del punto G). Lo que es en sí, el placer de la coyunta no le dice nada a nadie. Y los bichos, alé, dándole tan felices en los documentales. Para que se vea lo que hace la evolución. Si el adolescente se lo toma en serio, entre el desnudo de Sabina con calcetines negros y los consejos de Shere Hite, sí que puede acabar mal (si además es un adolescente macho, después de leer semana tras semana los razonamientos sobre el tamaño del pene, seguro que acabará preocupado -bien por poco, bien por mucho-, mayormente por el grado de dominación que pueda ejercer sobre su pareja). Todo esto nos lo cuenta Shere Hite en una equidistancia entre la perversión lujuriosa y la casta sexualidad preconciliar (“con el chandal y los tacones, informal, pero arreglá“), algo así como practicar vicio de forma sana que, la verdad, es una especie de oximorón.

Y acabamos ya con la última página, que suele de ser de tiras cómicas, en general bien elegidas a lo largo de la historia del País. Actualmente podemos disfrutar de Maitena que no da puntada sin hilo. Esto nos lo dosifica así la redacción de EP[S] para que acabemos con buen sabor de boca (aunque hayamos probado a hacer una gelatina de espárragos con gengibre de la cocina minimal), pero la jugada no funciona. ¿Porqué?. Pues porque al menos el menda lerenda se mete para el cuerpo la tira de Maitena en el ascensor antes de que mi pareja acapare el EP[S].

Jorge

(1) 27,8 % del contenido del suplemento en el muestreo realizado (EP[S] 24/11/2002).
(2) El susodicho cantante se retrató en EP[S] recientemente en desnudo casi integral portando exclusivamente calcetines negros para disgusto de escandalizados ursulinos y regocijo de escandalizadores de salón. Es hacer el chiste fácil, pero el asunto trajo mucha cola en las Cartas al Director. Como molar, lo que hubiera molado hubiera sido Esperanza Aguirre con medias color carne de las que llegan a las canillas. Dado esta señora no es afín al País, nos hubiéramos tenido que conformar con Carmen Alborch con pie de página del tipo “que lista soy al ser soltera”. Casi me quedo con Sabina y sus probablemente malolientes calcetines.
(3) Esto nos libra de los profundos pensamientos de Norma Duval o Vizcaíno Casas, que han de digerir los lectores de ABC. Como contrapartida, uno ha de tragarse varias tazas rebosantes de caldo de Ramoncín y de Concha Velasco hablando sobre los desheredados de la tierra y la política fiscal.
(4) EP[S] 24/11/02: Complex Sero-botanique de Sisley, hecho con cola de caballo y que contiene nada menos que silicio (“este preciado mineral reactiva el fibroblasto y une el colágeno y la elasticna, retensando así la piel”). Por sólo 130 € (¿Qué son hoy día veintiún taleguillos, y más si a cambio te dan nada menos que silicio para estirar el papiro?)
(5) EP[S] 3/11/02. No, este no tiene gengibre ni chalotas, pero no se emocione el lector. Antes de bajar presuroso a por membrillos, asegúrese de tener localizados “100 gramos de quesuco ahumado de Liébana”. ¿Qué sí que lo tenían en “Las cuevas del Gourmet de Luis Candelas”?. Pues disfrute estropeando la cara de satisfacción del tendero-ladrón preguntando si lo tiene también sin ahumar, ya que lo necesitará en la receta. (“otros 100 gramos de queso sin ahumar de Liébana”) Si vive Vd. en Cantabria y puede acercarse a Picos de Europa a comprar 100 míseros gramillos de cada queso, entonces seguro que le faltará el membrillo, producto típicamente mediterráneo no apto para el cultivo en latitudes atlánticas.

 Enviado por un lectordictionary translation english to frenchбатареи радиаторы отопления


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