Carles Francino

Grandes Periodistas de Nuestro Tiempo dedicados al desguace

Carlas Francino es el periodista catalán (sospechoso, en consecuencia, por definición), tio buenorro (sospechoso por partida doble, como no podía ser menos) y ajeno al star-system mediático al uso (más sospechoso todavía) al que la Cadena Ser, Polancone y sus secuaces de La Página Definitiva hemos encargado suceder en el púlpito al Pater Gabilondo.

Y Carles Francino (abandomas desde ahora el Carlas de las cuñas radiofónicas que molesta tanto a la COPE que ni escuchan y aseguran que el chico se ha cambiado el nombre) ha recibido el mensaje. Asumido que su misión no puede ser otra que acometer el desguace programado de la franja informativa de mañana de la Cadena SER, se ha puesto a ello con fruición. Porque cuando uno sucede a quien adoctrinaba con mano de hierro en guante de terciopelo a una parte de la audiencia que superaba a la de todos sus contrincantes juntos, como le ocurría a Gabilondo, ha de asumir que inevitablemente perderá fieles. De manera que la mejor manera de escapar a la crítica es demostrar, con hechos, que la fuga de oyentes no sólo no es una indeseada consecuencia del cambio sino un resultado buscado y felizmente logrado.

De manera que al modelo definido por esos intelectuales de la radio que son Gabilondo, Del Olmo, Herrero y demás almas puras del periodismo de la democracia, le ha salido un traidor. Francino ha optado por cargarse cualquier posibilidad de comparar su programa y éxitos con los de su predecesor por la vía de hacer un programa de radio informativo de bastante interés. Como no escucho la radio en el “segmento-marujas” donde Gabilondo ponía noticas de moda, prensa del corazón, discos de Ana Belén y sagaces comentarios sociológicos a cargo de su mujer, ignoro si la cosa sigue en ese plan a esas alturas del día. Pero puedo certificar mi sopresa mayúscula al haber detectado anomalías graves en la franja matutina:

– La homilía confirmativo-descalificativa ha desaparecido, a pesar de que era un género que creíamos en auge dada la necesidad de los creyentes de verse reconfortados en su fe y las exigencias de los tiempos que corren, que demandan algún insulto y pequeñas pero constantes puyas pretendidamente inteligentes a los de la parroquia de enfrente, adobados con algún punto de rijosidad (a cargo de Luis del Val), permitida porque a las siete de la mañana pocos escuchan. El liberal Jiménez Losantos, entre soflama nacionalcatólica y panegírico militarista a la española, se ha encargado de meter al liberalismo en cintura gracias a este método. Iñaki era un as en estos asuntos. Pero Francino ha optado por eliminar la homilía, excepción hecha de un breve comentario de unos veinte segundos a las 8 de la mañana. Poca cosa, la verdad, para lo que tiene la competencia.

– Los tertulianos engrosan las listas del INEM. Afortunadamente para la Cadena SER muchos de los tertulianos habituales de este medio en los años malditos han encontrado buenos trabajos en RTVE. Eso cuando no ocupan algún cargo público en los Gobiernos central, de Cataluña o de Galicia. En caso contrario, no queremos ni imaginar cómo podría Francino haber limpiado la cuadra con la profundidad con la que lo ha hecho. Que dejar de ingresar 300 ó 500 euros diaros por estar cuarenta minutos en una tertulia soltando imbecilidades partidistas no es algo que guste por ahí. Pero aunque bien es cierto que ayudado por este factor, el hecho es que Francino ha logrado una radio informativa casi totalmente libre de la pésima tertulia (queda algún resto, llamado “espacio abiero” o algo así, donde meten a los despojos de las otrora gloriosas tertulias y además interrumpe constantemente a los sufridos opinadores con entrevistas o datos sobre alguna noticia). Teniendo en cuenta que Pradera era uno de los fijos hay que reconocer a Francino que le ha echado valor.

– Mutación del género de la entrevista. De traerse a un tipo, generalmente un político, para hablar cuarenta minutos en plan “soy un tertuliano más”, las entrevistas se suceden a medida que se dan las noticias. Son breves y se refieren a la cuestión de actualidad. Se suele contactar con algún implicado y con especialistas sobre la cuestión tratada. Es un tipo de radio informativa sorprendentemente cercana a lo que uno llamaría periodismo.

Los resultados en materia de audiencia serán malos. Porque Iñaki tenía al ganado a buen recaudo. Pero tampoco desastrosos. A pesar de lo que el liberalismo suele calificar como “invierno mediático”, PRISA cuenta con una ventaja equiparable a la del PP en política: ocupa todo el espacio posible sin competencia. Planeta, Recoletos el Grupo Correo, Unedisa… no son precisamente iconos del progresismo. De manera que el sufrido español que no desee una empanada de liberalismo castizo que le obligue a ir por las farmacias agujereando condones tiene pocas opciones. Esto permitirá a Francino, dentro de lo que cabe, aguantar.

Pero si por él fuera el descenso a los infiernos habría sido si cabe mayor. Sólo le queda prescindir de cualquier sintonía y hacer las entradas de las noticias a base de silencios para que la cosa recuerde a las míticas y sobrias Informationen am Morgen de la benemérita e inconcebible en España Deutschland Funk. Haciendo lo cual nadie podría echarle en cara haber perdido audiencia. “Sí, vale, pero porque me ha dado la gana, ¿pasa algo?”.locations for wedding ceremoniestranslating japanese to english


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