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LECCIÓN 5. La mujer marxista.

PEQUEÑA GUÍA PRÁCTICA. UNA COSA ES ESTAR DESESPERADOS Y OTRA LIGAR CON CUALQUIER COSA

Una vez descubiertas las armas básicas de seducción marxista conviene acabar este curso con un capítulo dedicado a establecer ciertas precauciones imprescindibles, con el fin de evitar, en la medida de lo posible, desagradables malentendidos que pueden sumir a más de uno en la desesperación. No la desesperación por ligar, sino la de comprobar hasta dónde hemos llegado con tal de hacerlo. No serían Ustedes los primeros que se confesarían estafados si, tras haber logrado una pureza trotskysta de primer nivel, acaban en la cama con una comunista pro-china. Es nuestra responsabilidad evitar, como sea, tales disgustos.

Hemos de señalar, con carácter previo, que este capítulo, muy especialmente, está diseñado por hombres y para hombres. Como todo el cursillo, pensarán, y con razón, Ustedes. Pues sí, pero es lo cierto que el resto de capítulos pueden, hasta cierto punto, ser revisados (suponemos) desde una visión femenina. Nosotros no lo aseguramos, porque preferimos hablar de lo que sabemos y este eminente cursillo, no lo duden, es el compendio de años de experiencia. Pero es probable que pueda modularse para, siendo mujer, ligar con algún hombre. Lo que ocurre es que es probable que sea menos eficaz, que a fin de cuentas todo se basa, en gran parte, en la subsistencia dde pautas de machismo latente, siquiera ilustrado, según las cuales tocaría al hombre pavonearse cual marxista para convertirse en oscuro objeto de deseo para cualquier pequeñoburguesa con gusto por el morbo. De forma que no nos comprometemos a nada. No aseguramos el éxito. Por contra, en esta última lección, nos centramos en un somero análisis, desde esa óptica auto-asumida de machismo residual (porque lamentablemente, sí, así de dura es la vida, es lo conveniente a la hora de analizar juiciosamente cómo tener más éxito en estas lides), de los oscuros objeto de deseo tardoburgueses en que recomendamos que se pose la atención de los seguidores del cursillo. Tristemente no será posible trasladar fácilmente estas enseñanzas a quienes, siendo de sexo femenino, crean posible ligar como marxistas. Habrán de encontrar su propia vía. Pero que lo hagan, porque conviene premunirse frente a ciertos riesgos.

Porque, en efecto, podemos acabar siendo unos virtuosos de la prosopopeya del socialismo científico pero adquirir esa capacidad no nos servirá de nada si la empleamos en la mujer equivocada. ¿Se imaginan la melancolía que supone la constatación de haber malgastado esfuerzos en una chica que luego, a la postre, no va a valer la pena mientras que cualquier pelafustán, con un poco de suerte y si da con alguien sensibilizado puede ver coronados sus patéticos esfuerzos con un rotundo éxito? Para evitar esta posibilidad valgan estas humildes reflexiones.

En primer lugar (y esto debe ser norma básica de conducta) nunca debe emplearse este método para intentar conquistar a alguien que a su vez sea devoto del marxismo. Las razones que justifican esta opción son muchas:

a) Trata de dar respuesta a esta pregunta; ¿si yo empleo una careta de izquierdista de salón para ligar, qué tipo de mujer es la que debe recurrir a un ardid semejante? Si tras esta reflexión no es suficiente para que salgas huyendo valora los siguientes puntos.

b) Recuerda que tú estás aparentando ser marxista. Encontrarte con alguien que lo sea de verdad no implica un gran riesgo de ser descubierto (vivimos en un mundo donde repetir lugares comunes le salva casi siempre el pellejo a todo farsante digno) pero puede ser enormemente aburrido. Queremos ligar, no conversaciones trascendentales.

c) Las probabilidades de que si tratas de ligarte a una marxista de verdad con este método la cosa acabe en ir con ella a obras de teatro alternativas, a cine-fórums y a actos en defensa del Tercer Mundo es muy alta. Tanto sufrimiento no vale la pena. Con todo estamos de suerte porque en otras décadas, si a ella le daba muy fuerte, podríamos haber acabado enrolados en la guerrilla boliviana (o la que estuviera de moda en ese momento) con tal de aparentar.

d) Siempre, indefectiblemente, una mujer marxista va por la vida de liberada sexual. Este es un gancho engañoso que hace a muchos caer en sus redes, por impresentables que sean, ante la promesa de mucho sexo y fácil. Pero no nos engañenos a la larga los defectos son innumerables. Cabe recordar que desde siempre se ha empleado el término “liberado” o “liberal” (o “de costumbres liberadas”) como un modo elegante para calificar a gentes viciosas.  No es que queramos ponernos decimonónicos, pero mejor tomar nota. Toda la ciencia médica estadounidense lo deja claro: la promiscuidad es mala, el intercambio de fluidos también. Si Kant no se acostaba con nadie y Marx era medio inapeteente por algo sería. Izquierda y derecha, Estados Unidos y Europa, todos están de acuerdo: el sexo mata. No es posible que todas las grandes religiones monoteístas estén equivocadas. Tu salud corre en consecuencia peligro. Y no sólo tu salud física, que es cierto que la cosa, a la vista de la maldita ciencia moderna actual, ha quedado un tanto en evidencia, sobretodo corre serio riesgo tu estabilidad psicológica, sometida siempre a la presión de tener que follar con quien alardea de tener más experiencia del mundo, de disfrutar mucho, de querer contacto físico incesante y cosas de esas. La experiencia aconseja pensar en el medio plazo y en las consecuencias de una elección de esta índole si una relación se prolonga.

e) Por último, no debemos olvidar que hay una ley universal que demuestra que las mujeres marxistas son siempre muy feas. Esto, repitámoslo como un mantra, dado que en materia física hay un punto donde lo que importa son las modas y el autoconvencimiento. Si toda la humanidad puede ser convencida de que Nicole Kidman es un pedazo de hembra por la industria, apenas una década después de que todo el mundo alucinara de que una chica feúcha se casara con el guaperas de turno de los tardosochenta, ¿de veras piensan que es complicado ahuyentar tentaciones de sus cabecitas locas y amoldarlas al canon estético actual y sus consecuencias respecto de  las izquierdistas?

Por todo ello nuestra pauta básica de comportamiento en cuanto a lo que han de ser nuestros caladeroes preferidos se resume en algo así como asumir que la burguesía es algo muy, muy malo pero que las burguesas están muy bien. En cierto sentido, y desde nuestra militancia izquierdista, siempre podemos vender esta tendencia nuestra a liarnos con las niñas de papá que están buenas como una “misión evangelizadora”. Todas las desventajas que ofrecía la mujer marxista se tornan en virtudes cuando nos centramos en estas otras chicas:

a) No todas están buenas, claro, pero ya nos encargaremos nosotros de realizar una selección adecuada.

b) Ciertas niñas acomodadas son poseedoras de la misma deliciosa ignorancia que aquellas que van por la vida alabando al Che Guevara, pero con una sutil diferencia. Mientras que estas últimas se consideran a sí mismas como la esperanza intelectual de Occidente las primeras son conscientes del páramo intelectual que las adorna, o más o menos. Este tipo de mujeres encuentran muy aburridas estas cuestiones durante más de 5 minutos, pero extraordinariamente estimulante encontrarse con lo que ellas creen que es un “pensador”. Aprovechar esta situación es pues muy sencillo. Cinco minutillos no son nada para quien ha leído este Curso y permiten quedar como un señor (concienciado, inteligente, culto, preocupado por las injusticias ….)

c) Aprovéchate de cualquier atisbo de mala conciencia de su situación privilegiada. Es muy posible que trate de redimirse liándose con un marxista de ley.

d) Como es obvio, y por los motivos ya expuestos, la vida de pareja con ella será sumamente placentera. Simplemente has de salpimentarla con algunas referencias ideológicas de vez en cuando. Y el resto, diversión. Nada de nouvelle vague ni realismo social inglés. El cine italiano para ella, simplemente, no existe. Las películas kurdas, iraníes o indias son en su mente burguesa manifestaciones de un universo paralelo.

e) En cuanto al sexo, todo son ventajas. La retórica marxista de la liberación de los estigmas morales de los esquemas pequeñoburgueses es notablemente eficaz a la hora de acabar convenciéndola de hacer todo lo que a ti te apetezca (pero sin tener que ir más allá, claro). Son esperables ciertas reticencias iniciales, pero nada más grato que vencerlas al fin (marxista y conquistador, siéntase importante). Si encima es católica practicante la cosa puede llegar a ser absolutamente deliciosa porque estaremos vengando a los vencidos en la Guerra Civil o liberando a Europa del reguero de fanatismo sembrado contra la tradición racionalista que la caracteriza.

En cualquier caso todo lo referido a la selección es bastante peliagudo, pues los gustos de cada cual son siempre muy variados. Sirvan por ello estas indicaciones muy básicas. Eso sí, conviene aclarar que los vicios y perversidades de cada persona son muy respetables, así que si alguien desea emplear este curso para ligar con niñas progres nadie se lo reprochará.  Simplemente, aspiramos a dar cuenta de cuáles son los objetivos donde más fácilmente pueden ponerse en práctica con éxito los consejos que  generosamente aportamos al conocimiento colectivo y la sabiduría social.

Por otra parte, pónganse a buscar algo alejado de los patrones expuestos de la medio-burguesía habituado al capitalismo occidental y su hedonista manera de ver. Y felicidades si encuentran algo, no ya marxista, sino que se aleje verdaderamente de esos patrones. Porque a lo mejor no ligan nada, pero la emoción del descubrimiento y del incierto y soterrado pavor que provoca enfrentarse a lo desconocido, no cabe duda, compensarán sobradamente, como experiencia personal y de aventura, quedarse a dos velas.
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