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LECCIÓN 3. Otras formas de expresión artística.

EL MARXISTA NO NACE, SE HACE

Si pensabas que la prueba más difícil, la literaria, ya estaba superada, te equivocas de medio a medio. Hay aspectos mucho más onerosos en nuestro proceso de transformación al marxismo. A fin de cuentas la perturbación que supone aprenderse un par de referencias a los mencionados libros no es excesiva. Con nuestra Lección 2 [1] ese asunto queda liquidado en menos de un cuarto de hora.

Pero lo más difícil llega ahora. Retórica y literatura marxista son asuntos en los que presumiblemente no vamos a encontrar réplicas reseñables en nuestro auditorio ni en las mujeres. No nos engañemos, tanto la adquisición de cultura como el simple hecho de leer, en esta sociedad, hace varias décadas que han dejado de ser vías de acceso standard al ligue. Vivimos en un mundo post-ilustrado, que ha superado la edad de culto a la razón, y hemos vuelto a formas ritualizadas de violencia y de exhibiciones de machismo y fortaleza. Es por ello que casi todo el mundo con éxito ligando emplea pautas para-zoológicas de abordamiento y ataque. Sí, esas que a nosotros se nos dan tan mal. Pero como consecuencia de eso la lectura y la cultura, excepto en sus versiones de consumo para cierto públicos (convenientemente rebajadas, en ocasiones diluidísimas, para evitar intoxicaciones por una exposición repentiba y excesiva a agentes que la evolución y el desarrollo han prácticamente eiminado del entorno de los seres humanos de nuestros días, con lo que las defensas de la especie están cada vez más bajas, con la excepción de algunos contados especímenes), están cada día más alejadas de la rutina del personal. Han perdido gran parte de la utilidad que algún día pudieron tener. Nos aprovechamos, precisamente, de esta situación para generar un aura de especificidad en torno a nuestra identidad y, en feliz retruécano, anotar un punto importante en la competición por la selección natural establecidad a partir de pautas biológicas y violentas: podremos ser diferentes, especiales y potencialmente peligrosos por muy poquito que hayamos hecho al respecto, o que aparentemos haber hecho, ya qye sólo con eso nos vamos a salir de la media establecida en horas de lectura y en conocimientos teóricos.

Sin embargo, desgraciadamente, el encanto de la inteligentsia marxista atrae a este panal a más moscas de las deseables. Estos elementos suelen ser unos ignorantes cuya holgazanería viene además extraordinariamente bien protegida por insondables simas de sentido del ridículo y de capacidad crítica. De manera que se convierten en una especie muy común hoy en día: el alternativo de izquierdas. Se trata de un rival enojoso y muy abundante en sus diferentes variedades regionales: borroka, conocedor de los circuitos más in de Malasaña, cooperante internacional en Centroamérica… No porque suponga un serio peligro, sino porque nos obliga a perder miserablemente el tiempo y a hacer estupideces. Normalmente basta con crear en el público y en las chicas la imagen de que se trata de alguien “del montón”, uno más de los que siguen la moda de turno, pero sin más fondo ni calado ideológico, sin una verdadera preocupación social y, por supuesto, carente de cualquier tipo de solidez ideológica. Lo cual no es complicado, dado que la realidad respalda la construcción de esta imagen, pero sí una pesadez.

Pongamos un ejemplo representativo: el marginadillo de instituto con ínfulas lectoras. Como es en realidad un analfabeto funcional no ha leído nada de verdadera enjundia, algo que por otro lado no podemos reprocharle en puridad en los tiempos que corren pero de lo que sí hemos de aprovecharnos. Sus referencias son ya más audiovisuales y derivadas del consumo del producto cultural destinado a solitarios que no ligan que otra cosa. Ello lo suple con constantes referencias a la poesía de Mario Benedetti y a la filosofía de Nietzsche. Si rascamos un poco veremos que no sabe nada de nada ni de lo uno ni de lo otro. Con ese esfuerzo “intelectual” se siente ya satisfecho nuestro alternativo y dedica todos sus esfuerzos “progre-guays” a cosas más a su alcance. Como no sabe leer va mucho al cine, como no sabe escribir monta obras de teatro, como no liga nunca en noches de juerga normal se va a antros absurdos a drogarse (recuerden que para él todo lo prohibido es cojonudo por el mero hecho de estarlo, así que podremos aprovechar hechos como que en España el consumo de drogas no esté prohibido y su tráfico a cierta escala más que tolerado, como por otra parte en casi toda Europa para desarbolar un poco su discurso pretendidamente transgresor y antisistema; adicionalmente podemos indicar el juego capitalista, consumista, poco respetuosos con el comercio justo, en el que entran los consumidores de drogas, legales o ilegales, dada la estructura de estos mercados). Este sujeto patético sería objeto de nuestra piedad si no fuera porque, con su actitud, ha acabado generando ciertos clichés sobre cómo debe ser un izquierdista que, dentro de lo que cabe, nos veremos obligados a seguir. E, insistimos, como ahora se trata de juerguecitas, cine y cosas de esas que no suponen excesivo esfuerzo, mucha gente las hará, con lo que nosotros estaremos obligados no sólo a tener ciertas nociones básicas sobre el particular sino, además (lo que es una tragedia) a practicar con el ejemplo.

LISTADO BÁSICO DE FORMAS DE EXPRESIÓN ARTÍSTICA:

Pintura: Riesgos mínimos. Pintar requiere un mínimo de formación que provoca que casi todos los impresentables que pretenden aparentar ser “artistas” opten por otras vías. Además ir a un museo es muy coñazo para los alternativos (relativo silencio, estar de pie, ver cuadros …), con lo que por esta vía no te darán muchos quebraderos de cabeza. Recuerda, sin embargo, que te deben gustar las vanguardias. Si aprendes el nombre de un par de pintores quedarás fenomenal. Elige uno para decir que te gusta y otro para ponerlo a parir como ejemplo de “engañabobos” con lo que aparentas saber valorar ese misterioso asunto que hace que ciertos cuadros sean arte y otros no. Ejemplo: Mondrian es un genio y cualquiera que se meta con él un ignorante vendido a la moral pequeño burguesa mientras que Jackson Pollock es un estafador (el hecho de que el primero sea europeo y el segundo americano hará que ningún progre español al uso se sienta legitimado para replicar).

Música: Peligro. Si el analfabetismo suele ahuyentar a la gente de la pintura la música tiene un no sé qué que la hace atraer a todos. Cualquier ignorante se cree fácilmente un entendido en música y, lo que es peor, puede incluso montar un “grupo”. Todo lo que desees saber para dártelas de entendido en Música está en otra sección de esta página [2]. Lo que interesa ahora es qué actitud adoptar respecto a la música desde una óptica marxista. Un sistema sencillo es guiarse por países (por ejemplo, Francia, en principio, bien). Alaba a ciertos valores conocidos (tipo cantautores, Llach, Serrat o toda la caterva de franceses, Brel, Brassens, Moustaki …). De todas formas lo mejor en estos casos es optar por un perfil bajo y, ante cualquier agresión por parte de algún impresentable que no sabemos de qué pie cojea, descalificarlo, acudiendo a la manida crítica de que es una música que idiotiza y se convierte en un “nuevo opio del pueblo”. El hecho de que todas las Administraciones públicas, de izquierdas o de derechas, más atentas a los gustos de los jóvenes o menos, autonómicas o locales, se dediquen a financiar la música, los conciertos, el desbarre… por eso de tener contentos a los ciudadanos, que es lo que demandan consumir, y por esa vía conseguir votos, facilita la labor. No hay nada más dentro del sistema, nada más pensado como mecanismo de diversión en todos sus sentidos, que la música en todas sus modalidades. La pagamos todos con nuestros impuestos, desde la ópera hasta los conciertos de rock duro, pues mayoritariamente vive financiada por las Administraciones, que la emplean para lo que la emplean. Como aparentar ser marxista no debe estar reñido con la inteligencia, descalificaremos siempre a grupos pretendidamente de izquierdas pero instalados en esta rueda. O sea, que podemos permitirnos el lujo de ser críticos, en realidad, con todos ellos o con cualquiera que nos caiga especialmente mal. Por ejemplo, y para no dar imagen de amargados anti-todo, mejor reservas las puyas más ácidas para aquellas banda cuyo mensaje es en realidad profundamente reaccionario (un caso español conocido, por poner un ejemplo, podría ser el conjunto SKA-P y su mensaje individualista, hedonista e insolidario).

Teatro. Prepárate para tener que ir a obrillas de teatro subvencionadas de grupos alternativos que logran atraer a sus amigos, algún familiar despistado y pobres desgraciados como tú. Es un peaje que hemos de pagar. No hay más remedio. Se consideraría muy sospechoso que alguien de izquierdas no valorase estos esfuerzos de promoción cultural o que no disfrutase de estas manifestaciones de libertad escénica. Lo más importante es que no se note lo mucho que te aburres y que después de la obra comentes con entusiasmo algún aspecto banal al que le das una explicación compleja de cariz ideológico. Afortunadamente, cada vez más la cosa deriva hacia espectáculos de café-teatro, monólogos, teatrillo improvisado y cuentacuentos. Es de prever, además, que cada  vez se acreciente más esta  tendencia. Con lo cual uno puede respirar, ya que estas cosas suelen ser, al menos, cortitas; se hacen en bares y uno puede picar algo mientras tanto; y sobretodo requieren de una nula preparación, más allá de ponerse a pontificar, para ser comentadas.

Cine: Esta es la sección más importante, porque como sabrás ir al cine es fácil y económico (para los alternativos el no tener que complicarse la vida ni gastarse pasta es básico, con lo que lo frecuentan mucho). De manera que hay miles de tíos por ahí que van de cinéfilos y que no paran de dar la tabarra con Eliseo Subiela, Emir Kosturica, David Lynch, Atom Egoyan o Zang Zhimou. Todas estas películas son un rollo, pero no hay más remedio que lograr un mínimo de solvencia en la materia, pues de otro modo no podrás dar nunca el pego. Truquitos básicos:

Nunca es bueno ser excesivamente complaciente, de manera que no siempre hemos de poner por las nubes todas las películas alternativas. Un indicador bastante fiel es el propio aburrimiento experimentado o el número de bostezos que escuches durante la proyección. A más aburrimiento y/o bostezos mejor es la película (por ejemplo La Delgada Línea Roja, de acuerdo con este criterio, es una “obra maestra”). Si te has divertido en algún momento la señal es nefasta, descalifica seguidamente el film, y especialmente los momentos que te han agradado, como “concesiones comerciales inaceptables”.

Las películas en V.O., por supuesto. Está (no se sabe muy bien por qué pero así es) considerado de buen gusto “no leer los cartelitos” (¿para qué coño los ponen, entonces?), así que has de esforzarte en leerlos muy rápido y poder asimilar las bromas antes de que se digan para así reírte en el momento justo. También puedes aprovechar un momento escogido al azar para comentar: “el traductor no da pie con bola”. Estas técnicas pueden emplearse en películas francesas, alemanas, inglesas, portuguesas, italianas o rusas (un marxista puede saber ruso e incluso tener que ir a visionar, así de desgraciada es la competencia a que nos referimos, películas de todas las nacionalidades mencionadas e incluso, así de dura es la vida, españolas). Quedarás en cambio en evidencia si las aplicas en las chinas, tunecinas, iraníes y similares.

Sea cual sea la temática de la película, hemos de inventar un análisis en clave marxista. Si no se te ocurre nada (o si la película es una memez sin sentido, lo que es altamente probable) recurre al comodín que tan eficeces resultados proporcionaba a nuestros mayores en los clásicos cine-forums de Passolini: Tal escena “trata de poner de manifiesto las contradicciones de la sociedad capitalista”. Suele ser muy eficaz.

Conocerse historietas, vida y milagros de directores malditos queda muy bien pero es un trabajo excesivo. Cuando te pillen en fuera de juego dí que tú no haces concesiones a historias de famoseo propias del papel couché.

Recuerda, en cualquier caso, que los tiempos han cambiado y que hasta las películas alternativas más estrafalarias son en la actualidad productos comerciales, si bien dirigidos a un público muy concreto. La generación anterior a la nuestra, en sus famosos cine-fórums lo tuvo mucho peor que tú y que yo. Eso sí era droga dura de verdad. Con todo, no lo confesaremos nunca, e incluso tendremos en casa la filmografía completa de Bergman en V.O.

SALIDA DE EMERGENCIA PARA CASOS EXTREMOS:

En una situación crítica se puede recurrir siempre a descalificar una manifestación artística actual, acusándola de estar arruinada por la lógica del mercado, de ser un burdo producto comercial que ofende la inteligencia y asegurando como inevitable colofón que lo que hay que hacer (y lo que debiera hacer el autor) es leer más. Como por supuesto nadie está dispuesto a leer una mísera línea pero tampoco a reconocer esta actitud es previsible que, aunque no nos den la razón, nos dejen en paz. Este es un recurso de emergencia, que no se puede emplear siempre pues nos catalogarían de ignorante. Se trata sólo de algo que aplicaremos cuando no nos quede otra salida. Tiene la ventaja, por otra parte, de que en el 90% de las ocasiones estaremos (aunque sea por una vez) diciendo estrictamente la verdad.

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