Comunicación electoral y formación de la opinión pública: las elecciones generales de 2000 en la prensa española – Guillermo López García

Uno de los viejos proyectos (a largo plazo) de La Página Definitiva es consolidar un sello editorial propio. Podría llamarse “Clásicos LPD de hoy y de siempre”, y se financiaría con una ínfima parte de los beneficios que las actividades más populares del emporio LPD produjeran. La colección, de culto, como no podría ser de otra manera, estaría llamada a agrupar y mantener vivas las aportaciones de los miembros de LPD a la deforestación del planeta. Se reeditarían así, de una manera homogénea y uniforme que ríanse Ustedes de las obras que salían a principios del siglo XX de las imprentas del PKD, los diferentes libros previamente publicados en otras editoriales y que, pasado el tiempo y constatado fehacientemente el rotundo fracaso de ventas e impacto de los mismos, habrían quedado de otra manera condenados al olvido. No ha de perderse de vista que, a fin de cuentas, nos estamos refiriendo a trabajos académicos con aspiraciones de rigor intelectual a la española y, en consecuencia, que en principio debieran de constituir verdaderos ladrillos con una salida comercial muy similar a la que pueden tener las partidas de Goma-2 en un País Vasco absolutamente entregado a la causa del Titadyne.

El libro al que hacemos mención hoy estaba llamado a suponer el primer ladrillo de la construcción de ese templo de la sabiduría y el tedio que iba a ser nuestra colección. A fin de cuentas, Guillermo López García, miembro fundador de esta página, dio a la prensa hace unos meses en forma de libro lo que fue su trabajo de tesis doctoral y, en estos momentos, es ya posible hacerse con él previo pago de un módico precio (cuya cuantía, he de confesar, ignoro, por haber sido uno de los escasos y afortunados agraciados con alguno de los solicitados ejemplares de que los autores disponen cortesía de sus editoriales). Es decir, y traduciendo, que como se espera de cualquier tesis doctoral la obra estaba llamada a interesar a cuatro, a ser comprada por las bibliotecas públicas universitarias, por algún organismo público y por tres o cuatro despistados más, y a contribuir a horadar más si cabe el ya debilitado suelo de rentabilidad de la edición universitaria española. Adicionalmente, por supuesto, el libro tendría que constituir también un ladrillo de los buenos, ilegible a ser posible en el sentido más estricto del término, plagado de vacua erudicción y en el fondo irrespetuoso en cotas máximas con el lector. En definitiva, que ya teníamos en el horizonte un primer avance hacia lo que con los años se podía haber convertido en el fondo editorial más impresionante de la edición española personificado en la mencionada colección “Clásicos LPD de hoy y de siempre”.

Pues bien, lamento comunicar, por poner algo de pimienta a este ejercicio de autobombo elepediano, que la obra recién publicada por Guillermo López García es un absoluto fracaso a los efectos comentados y que, como esto se generalice, nuestra colección de clásicos puede perder todo su interés etnográfico y cultural como manifestación extrema de las pautas de la edición universitaria en España. El autor, en lugar de endilgarnos su tesis doctoral punto por punto y coma por coma (con el posible añadido de contenidos adicionales, que esto es otra costumbre muy propia), se ha comprometido con la causa de publicar algo con sentido como libro, y ha realizado el esfuerzo adicional de, con los materiales fruto del trabajo de años, presentar un compedio de mucho mayor valor por estar debidamente ceñido y orientado a los fines divulgativos que justifican su aparición editorial. El producto final, en la misma medida en que no es apto para nuestro futuro sello editorial, se convierte así en extraordinariamente interesante para el ciudadano medio al que atraigan las explicaciones de las más importantes pautas que sigue el proceso de creación de la opinión pública en las sociedades democráticas (y muy especialmente en el seno de los procesos electorales) y la influencia de los medios de comunicación de masas (prensa escrita, en este caso) en el mismo. No me dejaré llevar por la pasión y no osaré afirmar que se trata de la obra más aconsejable para ser leída este estío en la playa mientras escuchamos por la radio a los comparecientes en la Comsión del 11-M, pero sí nos las habemos ante un libro que bien puede ser un excelente y educativo instrumento de ocio ilustrado para una tarde de verano en la que, a la fresca, y debidamente avituallados, hayamos optado por dedicarnos a la lectura.

Del expurgo y nueva redacción ha surgido una exposición con dos partes muy diferenciadas. Una primera, mucho más interesante desde el punto de vista del lector que desee conocer las pautas de funcionamiento y los modelos explicativos en materia de conformación de la opinión pública. Y una segunda, donde se estudia el tratamiento que la prensa escrita de referencia dio a los comicios de 2000 y se analizan las actitudes de los diferentes medios, su incidencia en el proceso y debate público, y la retroalimentación con políticos, público y la propia actualidad. En ambas partes destaca, como ya se ha dicho, la vocación explicativa y didáctica, y la contención de su autor. ¡Afortunadamente Guillermo López no nos cuenta ni todo lo que sabe ni todo lo que escribió en su día! Nos relata lo básico, sin eliminar las cuestiones de mayor calado o profundidad conectadas con ese armazón estructural y conceptual más esencial, que es el que nutre al libro. Y de esta manera logra ofrecer una acabada síntesis de la evolución de los estudios en materia de opinión pública y del proceso histórico a través del cual, y con las deficiencias (todas) que en la actualidad subsistan, se ha logrado paulatinamente ir tomando conciencia de ciertas claves fundamentales respecto de sus características y creación. Junto a los debates y las cuestiones abiertas que todavía quedan, adopta el autor también una sensata y razonada crítica a ciertos modelos, resaltando con justicia en todo momento la necesidad de una aproximación hasta cierto punto escéptica respecto de las construcciones maximalistas que todavía en la actualidad perduran en la materia. Es de agradecer, porque no se trata sólo de hacer leer sino de hacer pensar, el colofón que supone esta crítica racional de modelos que en ocasiones obvian la evidencia empírica o las más lógicas consecuencias de la pluralidad y complejidad del cuerpo social. Esta enriquecedora primera parte se ve completa después con un ejemplo práctico de trabajo de campo aplicado a un asunto por demás apasionante desde la perspectiva española (las elecciones que dieron a José María Aznar, “Ánsar”, ¡una rutilante mayoría basoluta!) y que, tratado con igual rigor y respeto al lector, se convierte en una perfecta piedra de toque a la exposición teórica previa con la gracia añadida de tornarse, por momentos (recuerden que el objeto de estudio es la prensa escrita española), en un compendio del disparate y la humorada de gran altura.

La conclusión definitiva de todo lo expuesto es clara, a mi juicio, pero por si acaso la explicitaré. Dado que no parece que LPD pueda en un futuro editar una obra de estas características por salirse de su potencial política de atender sólo a tostonazos académicos de infame claibre, Ustedes no van a tener más remedio que comprarla. Y rapidito, antes de que se agote la edición.


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