El Diván

Apoyo psicológico de cara a la fase final del Mundial de fútbol

La Página Definitiva conoce tan bien como Usted la idiosincrasia ibérica. El español, por lo general, es un individuo andrajoso de motivaciones ingenuas e infantiles, una casta inferior que precisa de un monarca que rija sus destinos porque él sería incapaz de no equivocarse por exceso y por defecto de forma simultánea, y un llorón indocumentado que cual patán se arrastra de desgracia en desgracia a la deriva sin el más mínimo control sobre su vida. Su voluntad puede ser de hierro, llegó en su día a protagonizar heroicas empresas, pero su fortaleza mental es la de un perro callejero homosexual al que los niños del pueblo acostumbran a apagar los cigarrillos que fuman a escondidas en las bolsas escrotales.

Esta página, entre sus muchas virtudes -a saber, indocumentación reincidente, garantizada mofa del débil, desglose de complejas problemáticas científicas con altanería propia de la hostelería mostoleña- sostiene el estandarte de la socialdemocracia con más orgullo que nadie. Somos plenamente conscientes de la indefensión de nuestros semejantes ante problemas insalvables como, qué sé yo, enseñar a un hijo a leer, y creemos firmemente en que “otro” haga todo por nosotros. Exigimos que “otro” asuma nuestras responsabilidades, que “otro” gestione nuestras emociones.

En este sentido, y como se notan en la humedad relativa del aire los tembleques generalizados ante los octavos de final, fundamentalmente por el aroma a heces tiernas, LPD presenta su guía psicológica para enfrentarse a este lance. Y lo hace a la manera socialdemócrata, protege al débil, guía al fuerte y precisa del sabio todo en favor de la colectividad. ¡Viva Suecia!

TRAMO A: Débiles mentales, cagones, nenazas, personas apaleadas en su niñez y víctimas de abusos sexuales.

Ciudadano A, Usted lo primero que tiene que hacer es no ver fútbol. No está capacitado. No sabe. No entiende de qué va esto. Se pierde la mayor parte de las veces y raro es ganar algo en alguna ocasión. Si Usted no soporta la frustración, no vea fútbol porque la energía negativa del día a día le producirá tumores negros en el bulbo raquideo y terminará marcando como un poseso el tono politono que elimina de Gran Hermano, o la cochambre catódica al uso, al concursante más sano y más normal, porque terminará Usted odiando la virtud.

Ahora bien, si no puede evitar tragarse los octavos de final, protéjase adecuadamente:

1- Póngase cajco: El cajco futbolístico se llama “yalodijeyo”. Estudie con detenimiento qué es lo que más gracia le va a hacer a los nacionalistas periféricos en caso de estrellarse la Selección. Por ejemplo: “cuando mejor estás jugando, llega Francia y te manda a casa a las primeras de cambio”; Esto tiene que vocearlo, todos los días, mostrando su profunda convicción de que va a suceder. “Jugamos como nunca, nos empatan como siempre, y en la tanda de penaltis fallamos los cinco lanzamientos”; Aquí arquee las cejas y golpee fuerte con el dedo índice en la mesa. Salvaguárdese de las hipotéticas desgracias más rotundas para que no le pillen desprevenido.

2- Engánchese el arnés: Durante el encuentro, puede que se contagie de la emoción de sus semejantes. Puede que crea como un niño inocente en la victoria y luego, a la vuelta de la esquina, le espere el dolor malévolo, listo para penetrar todo su cuerpo y revivir aquellos recuerdos que le persiguen de cuando fue un niño de la guerra en Sarajevo. No asuma riesgos. Lleve cuidado. Durante todo el partido, cada vez que España toque la pelota, que no le falte un “la caga” en la punta de la lengua para todas y cada una de las intervenciones de nuestros jugadores. Al tiempo que no escatime en “ya la hemos jodido” cada vez que suceda lo contrario. Y aplíquese, porque sólo dando mal con cinismo podrá protegerse del dolor de un tiro al palo de Torres en el minuto 97, un penalti marrado por Raúl o un autogol de Casillas con el pompis.

3. Disfrute los réditos: Si se consuma la derrota. Usted ya lo sabía, claro ¡porque usted es más listo que los demás! Míreles con condescendencia. Deles palmaditas en la espalda. Sin embargo, si España gana ¡alegría! Alegría gratis, sin ningún esfuerzo, sin poner nada de su parte ¡menudo chollo! ¡pero qué listo es Usted! ¡Es el mejor!

TRAMO B: Populacho, masas anónimas, honrados dependientes, obreros de cuello blanco y obreros de cuello azul

Usted, paisaje de España, sangre de ésta, nuestra tierra, disfrute. Sea entusiasta, desconfíe levemente si el asunto va mal, anímese si la cosa chuta. Ahora bien, si palmamos, no se amargue. Usted sirve a España fielmente y no tiene por qué envenenarse de frustración. No se lo merece, ciudadano. El bajo clero puede optar, si lo desea, por hacer como en Italia 90, desearle la muerte a todos los yugoslavos y que el deseo se cumpla más o menos. Pero Usted, ciudadano de a pie, lo que tiene que hacer es, según los bleus se abrazan tras el pitido final, salga a la calle a apedrear todos los Citroëns, tomen al asalto el Carrefour, orine sobre sus quesos y termine la noche sitiando la embajada gabacha agitando antorchas y herramientas de labranza para prenderle fuego con todo el personal diplomático dentro. Destruya, señor, destruya, pero no se quede ni un gramo de frustración. A ver si va a bajar su rendimiento laboral por esta causa, desequilibra el sistema, estalla la burbuja inmobiliaria y se rompe del todo España, que es lo que les gustaría a los francmasones, que hablan como si tuviesen un pollo permanente en la laringe, que no es otra cosa que simiente masculina, que por eso roncan tanto por las noches, porque no se lo tragan para saborearlo más, que les gusta levantarse con sabor a semen en la boca, eso es para ellos empezar bien el día, que si no, no fabricarían esos quesuchos casi insípidos que no hacen más que recordarles el tacto y la finura de un buen semenazo inyectado en las fosas con sifón.

Y en el caso de ganar, oye, chico, haz lo mismo. Muchos camioneros y productores hortofrutícolas te lo agradecerán.

TRAMO C: Intelectuales, filósofos, científicos, obispos, cuerpo diplomático, aristocracia y personal de la Zarzuela.

Sus excelencias, observen el partido con paz interior y emociones zen. A Ustedes el fútbol les da igual, es cosa de la plebe, pero bueno, no se van a perder una cita tan importante. Véanlo mesandose la barba con una mano y fumando en pipa con la otra. Haga como que no entiende. Sea ingenuo: “caramba, qué gran disparo”. Y siga vagamente el desenlace final, con el morro torcido y cierto desinterés. Si palmamos, ría con sus hijos. Explíqueles que se trata sólo de un juego y que no pasa nada, que la lucha por los recursos naturales en el mundo sí que es una desgracia, etc… A continuación, vuelva a su despacho y con total tranquilidad, vuelva a su quehacer, su trabajo como, por ejemplo, crítico literario del periódico más importante del mundo en lengua hispana. Abra el sobre que le ha enviado una editorial, extraiga la obra, lea la contraportada del libro, piense que no tiene pinta de tratarse de un mal trabajo y ¡oh! advierta un pequeño detalle, el autor es natural de Lyon y catedrático de la Universidad de Versalles, comience entonces, en total paz interior y tranquilidad absoluta, dando un suspirito previo, su crítica o reseña de esta manera: “Este libro es una puta mierda como no se ha visto puta mierda igual en la que ya bastante puta mierda de basura es la puta mierda de literatura actual…”.продвижение сайта в регионе москваdrawing maker online


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