República de Irlanda (Eire)

La República de Irlanda es conocida en el mundo del fútbol (y prácticamente sólo en él) como Eire. Así se la diferencia de la controvertida y vecina Irlanda del Norte, que a pesar de ser Gran Bretaña, por esas cosas de la FIFA que tanto putean a los españoles (al suponer el germen de unas posibles selecciones de Euskadi, Cataluña o del Cierzo) tiene equipo propio.

Irlanda es un simpático país, que como elementos exóticos característicos es una especie de España en versión corregida y mejorada:

– País subdesarrollado de la Unión Europea que recibe ayudas estructurales a saco, como España, pero Irlanda las aprovecha y lleva años creciendo a lo bestia.

– País de catolicismo militante e integrista, con una influencia notable de la Iglesia en la sociedad, como España, pero en Irlanda la Iglesia se ocupa de cosas serias como el aborto o el divorcio y no de la libertad de EuskalHerria o la enseñanza de religión en clase (lo que demuestra el avance notable de Irlanda, pues la Iglesia allí no se ocupa de estas cosas sencillamente porque ya esta toda la población ganada para ambas causas, que son respectivamente la enseñanza religiosa y la autodeterminación del Ulster).

– Irlanda es, como España, el único reducto de buen gusto en la UE y, por ello, el “otro” país en el que el concurso de Eurovisión es importante. A diferencia de lo que pasa en España, Irlanda lo gana de vez en cuando.

Sirva esta somera presentación para dejar claro que los irlandeses son como una especie de españoles que triunfan. Y, sin embargo, no son mejores, claro, que los espanyoles. Les falta el orgullo, la casta y, ¿por qué no decirlo? el duende. Estas carencias se manifiestan especialmente en su selección y su fútbol, francamente deficientes.

TRAYECTORIA

Eire es una histórica de los Mundiales de Fútbol. Como tal ha tenido ocasión de demostrar la profundidad de sus raíces hispánicas con una trayectoria que la asemeja enormemente a España. Incluso, en una ocasión, su vecino del Norte nos superó de forma clara y traumática para una generación: en el Mundial 82, celebrado en casa para más escarnio. Unos 20 años tardó la selección española en recuperarse y en volverse a atrever a jugar en Mestalla (Valencia), sede de infausto recuerdo. Más o menos la vuelta se produjo tras una épica victoria en una fase clasificación en Dublín, donde la escuadra imbatible de Clemente, con Zubizarreta, ocho centrales, Bakero y Julio Salinas lograron un estruendoso 1-3.

La trayectoria de Eire sirve, básicamente, para dejar claro que “les tenemos muchas ganas”, porque son pocos, sajones y nos han dado pal pelo en alguna ocasión. Sus últimas presencias en los Mundiales, en los que serpentea como el Guadiana, no dicen nada de ella. Es, más o menos, como España.

ASÍ JUEGAN

El juego irlandés ha evolucionado enormemente en los últimos años, sustituyendo la clásica conjunción de lucha desarticulada y balonazos al área para que los rematara un delantero centro corpulento y cervecero por una sabia mixtura de lucha en el area y balonazos desarticulados que pueden ser rematados, aleatoriamente, por cualquier jugador (incluso por los rivales). Con esta somera descripción queda claro que Irlanda es un rival temible y que su potencia futbolística sólo queda disminuida por el hecho de que la población del Estado y el hambre secular de sus habitantes han mermado, de una parte, la cantidad de “seleccionables” y, de otra, la corpulencia de estos. De forma que, aunque la concepción del juego evolucionada de los irlandeses les equipara a los alemanes y debiera conducirles a no pocos éxitos, sus limitaciones físicas apartan de momento al equipo de la gloria.

ESTRELLITAS

La estrellita por excelencia de Irlanda es Roby Keane. Con este nombre de payaso de la tele o de icono gay de vacaciones en Sitges, nadie apostaría nada por el chaval como estrellita oficial del equipo. Y, de hecho, así era inicialmente. La estrellita de servicio al principio del Mundial era el todocampista del Manchester “Roy” Keane. Pero este, cumpliendo en su papel como pocos (excepción hecha de Zahovic y Raúl en sus roces con todo el que no le venera suficientemente por “tirar del carro”) han logrado hacerlo en el presente Mundial, está de vuelta ya en Europa, donde ha iniciado sus vacaciones, harto de tener que juntarse con la panda de mantas que (él) consideraba no estaban a la altura de su juego y de su clase. Tras esta situación, y una vez perdida la posibilidad de ver en acción no sólo en la concentración sino también en el campo a Keane “estrellita 1” (con sus patadas y su despliegue de insultos y chulerías), sólo podemos conformarnos con Keane “estrellita 2”, el ya mencionado Roby Keane.

Esta elección tiene indudables ventajas: en primer lugar no necesitamos memorizar otro nombre (la “estrellita” sigue llamándose igual, lo que facilita la labor del comentarista deportivo que se había aprendido en su manual para la Copa del Mundo lo importante de repetir la frase “Keane es esencial para Eire” con profesionalidad); en segundo lugar la venta de camisetas con el apellido “Keane” serigrafiado no tiene por qué resentirse. Por último el tal Roby Keane juega de delantero (o lo que sea que tenga Irlanda para esas funciones), y hasta ha metido un golito en lo que llevamos de torneo. Esto hace que la elección no “cante” escandalosamente (si el otro Keane hubiera sido el lateral derecho vender que la estrellita de turno era él habría sido
complejo).

PRONÓSTICO

El patetismo del ataque irlandés (a pesar del concurso de su espectacular estrellita) aventura una tarde de gloria para los muchachos de verde el próximo domingo. La defensa de la selección española tendrá que emplearse a fondo con ellos, que buscarán las cosquillas a nuestros sin embargo experimentados jugadores por donde más les duele (es decir, a partir del mismo momento en que superen el medio campo en cualquiera de las posibles formas: balonazos largos, al toque, centros a la olla, córners, rechaces…). Kasillas, por otra parte, sigue en su línea de solidez. Todo ello augura que los rocosos irlandeses, cuyo problema esencial es marcar goles, se verán con la agradable sorpresa de tener a su favor al menos uno, quizás dos. Es decir, que tienen muchísimas posibilidades de pasar a cuartos (algo histórico) gracias, cómo no, a la grandiosa selección española, cuya generosidad, como es sabido, no tiene límites. En realidad su eliminación dependerá de si Raúl logra “tirar del carro” o no suficientemente, porque España deberá marcar un par de tantos para pasar. Cumplidos sus iniciales objetivos en el torneo (tirar un globito absurdo por partido y batir el récord de una Copa del Mundo de “intentos absurdos de vaselinas”, y no pasar a Tristán sino taparle los desmarques para que acabe jugando Morientes, un tipo con la bendita afición de oficiar de segundo del líder de la selección, y Tristán descienda del pedestal en que su temporada le había situado, haciéndole la competencia) no parece que este Mundial reserve muchos más alicientes para Raúl. Nuestro pronóstico para Irlanda: eliminada en cuartos, frente a un equipo serio como México.яндекс объявленияякт объявления


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