De la guerra del f煤tbol a PRIPRO

La aparici贸n de Mediapro 鈥 La Sexta y dem谩s medios de comunicaci贸n (P煤blico, Globomedia, etc.) asociados al incipiente imperio de Jaume Roures fue saludada por este blog desde el principio como una m谩s que evidente maniobra de Zapatero para tener un grupo medi谩tico genuflexo que sustituyese a PRISA.

El Grupo PRISA, felipista de origen y convicci贸n,聽 ha sido siempre particularmente despreciativo con Zapatero, sus iniciativas pol铆ticas y, muy especialmente, la consideraci贸n (escas铆sima) que les merece su inteligencia y formaci贸n intelectual. Pero Zapatero, siguiendo fielmente aqu铆 las indicaciones derivadas de lo que La P谩gina Definitiva le propuso en su d铆a a Jos茅 Mar铆a Aznar (crear un segundo grupo medi谩tico 鈥渄e izquierdas鈥 para competir con PRISA), les dio un golpe bajo de los suyos: darle una concesi贸n a Mediapro sacada de la chistera y, aparentemente, darles cr茅dito ilimitado para gastar. Con ese cr茅dito, Roures se lanz贸 al vientre blando de PRISA: comprar derechos de equipos de f煤tbol y luego emitirlos en La Sexta, escatimando as铆 a Digital + su f煤tbol pay per view y colocando a PRISA al borde de la suspensi贸n de pagos.

Ahora pintan bastos, sin embargo, y el da帽o a PRISA ya est谩 hecho. Podr铆a decirse que, con ese optimismo irresponsable que le caracteriza, Zapatero parece creer que PRISA 鈥渉a aprendido la lecci贸n鈥 y ya es 鈥渄e los suyos鈥. Naturalmente, y bien al contrario, el Grupo PRISA, como buen grupo espa帽ol, se guardar谩 el odio reconcentrado y eterno a Zapatero en plena 鈥溍ea de Manolete鈥 del cerebro, entre el entrecejo y la boina, dispuestos a endosarle un fest铆n pantagru茅lico de garrotazos tan pronto como Zapatero flaquee. Pero, mientras tanto, PRISA tiene que transigir, y Roures tiene que ver la manera de medio rentabilizar lo que se ha gastado, porque Zapatero no es eterno. Y, por 煤ltimo, a Zapatero le vendr谩 mejor tener una PRISA moment谩neamente s贸lida y comprometida con la causa en apariencia, al menos mientras Zapatero mande.

Despu茅s de todo, PRISA y Mediapro estaban condenados a entenderse. Ambos comparten los derechos del f煤tbol. Uno tiene la pasta y el otro los dos millones de abonados de una plataforma (Digital +) deficitaria, pero que constituye el mejor destino posible para el pay per view. Los dos cuentan con cadenas de televisi贸n de audiencias moderadas, con contenidos complementarios y con un Gobierno complaciente, que primero crea dos licencias nuevas 鈥減ara garantizar el pluralismo鈥 (licencias que, naturalmente, a continuaci贸n se regalan a sus amigos), y luego considera que, dado lo que est谩 cayendo, nada mejor que abrir el paso a las fusiones en el mercado televisivo, de nuevo 鈥減ara garantizar el pluralismo鈥, m谩s que antes si cabe. Los dos son rendidos admiradores de Ana Bel茅n, V铆ctor Manuel, Jos茅 Tom谩s. Pedro Almod贸var (bueno, 煤ltimamente El Pa铆s no tanto) y Rosa Montero (Bueno, Mediapro no tanto).

Las dos televisiones llevan, por 煤ltimo, varias semanas haci茅ndose mutuamente conexiones en directo en las que se dedican rendidas alabanzas, continuas referencias a programas de la otra cadena, etc. As铆 que no s贸lo ha estallado el fin de la guerra del f煤tbol, sino que la fusi贸n de ambas cadenas est谩 tambi茅n al caer. Prep谩rense para homogeneizar su progr贸metro televisivo, ya no lo necesitar谩n para comparar La Sexta con Cuatro (que, por cierto, 驴c贸mo se llamar谩? 驴La Sesenta y Cuatro? 驴Qu茅 dejar谩n en el hueco vacante hasta que termine la transici贸n a la TDT? 驴Canal + de nuevo?).



Cr贸nicas dom茅sticas (I): Fontaner铆a ciudadana

Hace unos 20 a帽os empez贸 a funcionar peor el cassette que utilizaba para cargar los juegos en mi Spectrum de 48Kb. Aquellos de Ustedes que tuvieron que sufrir el Spectrum recordar谩n que, para que los juegos se cargaran, a veces hab铆a que manipular un misterioso 鈥渢ornillito鈥 que cambiaba el volumen, o la frecuencia, la entonaci贸n, o Dios sabe qu茅, y lo que no funcionaba acababa muchas veces funcionando.

Bueno, pues yo comenc茅 a experimentar, a ver c贸mo pod铆a conseguir que se cargase el Elecciones Generales (m铆tico juego de las Elecciones de 1986), y la cosa cada vez iba peor. Empec茅 a enmarronarme m谩s, y m谩s, y cada vez m谩s, hasta que, un par de horas despu茅s, mi padre entr贸 en mi habitaci贸n y vio a su hijo atiz谩ndole martillazos a lo que quedaba del cassette (la mayor parte del cual estaba desperdigada por el suelo) 鈥減ara ver si funciona鈥.

A partir de entonces mi padre tuvo un magn铆fico argumento para significar la incompetencia e inutilidad supinas, en lo que se refiere a hacer arreglos dom茅sticos, de la siguiente generaci贸n (y, en concreto, de m铆). Una incompetencia que despu茅s quedar铆a de manifiesto en otras ocasiones. Aunque cabe decir, en mi descargo, que aquel d铆a comenc茅 a aprender una gran lecci贸n: la mayor铆a de los problemas han de arreglarlos aquellos que est谩n capacitados para ello.

En esta misma l铆nea, hace unas semanas public谩bamos aqu铆 las autorizadas opiniones sobre la crisis del periodismo de Juan Varela y Jos茅 Cervera. Este 煤ltimo comentaba en un v铆deo, con mucha gracia, lo absurda que resulta la noci贸n de 鈥淧eriodismo ciudadano鈥 aplicada a 鈥渓a gente hace periodismo mucho mejor que los periodistas鈥 (noticias, reportajes, periodismo de investigaci贸n; la opini贸n es otra cosa, claro), compar谩ndola con unos hipot茅ticos 鈥淣eurocirujanos ciudadanos鈥 (inexistentes, claro) a los que recurrir en lugar de a los neurocirujanos profesionales. Es decir, para hacer las cosas bien la especializaci贸n, la profesionalidad, es un valor evidente, y la mayor铆a de las cosas que hay que hacer (y muy especialmente las de mayor importancia) han de hacerlas 鈥搊 conviene que las hagan- profesionales del ramo.

Sin embargo, esto no significa, a pesar de experiencias traum谩ticas como la que he relatado con mi cassette, que debamos abandonarnos exclusivamente a los profesionales y la hiperespecializaci贸n. Una de las m谩s evidentes ventajas que tiene Internet, la democratizaci贸n del acceso a la informaci贸n, permite que el p煤blico pueda adquirir f谩cilmente conocimientos sobre casi cualquier cosa; conocimientos que en el pasado pertenec铆an a los arcanos de cada profesi贸n, oficio o hobby. Y esto es algo que, por fortuna, tuve ocasi贸n de comprobar en mis propias carnes en estas semanas.

[Mode Rosa Montero ON]

Hace tres semanas el desag眉e de mi fregadero (y de mi lavadora) decidi贸 atacarse definitivamente, con un atasco aparentemente indestructible merced a la 鈥損or lo visto- nefasta costumbre de tratar de desatascar los atascos con sosa c谩ustica (no me miren a m铆, yo hasta hace unos d铆as ni sab铆a qu茅 era eso de la 鈥渟osa c谩ustica鈥, me sonaba a Intxaurrondo y Abu Graib).

Y yo hice lo que hab铆a que hacer: llam茅 a un profesional, un fontanero avezado que lo intent贸 en cuatro ocasiones, sin 茅xito. La sosa hab铆a cristalizado y formado un tap贸n indestructible en la ca帽er铆a (s铆, yo tampoco entiendo de qu茅 sirve un producto desatascador que atasca m谩s), un tap贸n ante el que los fontaneros le han echado de t贸, han intentado perforarlo, etc., pero sin 茅xito: “hay que abrir desde abajo”, me dicen. Romper el techo de escayola del vecino, encima del cual discurre la tuber铆a, y cambiar el tramo obturado.

Por lo visto, la instalaci贸n de las tuber铆as de desag眉e suele hacerse as铆, y adem谩s no puede accederse a ellas a trav茅s del suelo porque habr铆a que atravesar el forjado (tampoco sab铆a que exist铆a algo llamado 鈥渇orjado鈥, pero todos los que pronunciaban esa palabra lo hac铆an con extrema gravedad, como diciendo 鈥渉uyhuyhuy, con el forjado hemos topado, no hay n谩 que has茅鈥).

En esto que me fui a hablar con el vecino de abajo (a quien no conoc铆a de nada), quien me dijo que no, que turur煤, que ni hablar del peluqu铆n. El vecino, como buen espa帽ol, como 煤nica posibilidad (dado que, cuidao, est谩 鈥渆l forjado鈥 y lo del atasco no ten铆a, definitivamente, arreglo), me dijo que “bueno, 驴y cu谩nto me vas a pagar? Porque si no me pagas aqu铆 no entras”. Tal vez sea un buen momento para recordar que, incluso aunque un juez me diera la raz贸n -que muy probablemente me la dar铆a, porque as铆 est谩 hecha la casa y porque no se puede acceder desde mi piso-, a malas 鈥損revio juicio- la cosa pod铆a ponerse f谩cilmente en cuatro o cinco meses, sin fregadero y sin lavadora (y cr茅anme, con dos semanas fregando en el lavabo y llevando la ropa a casa de mis padres, como en 1999, hab铆a tenido suficiente).

Entonces se meti贸 por medio el administrador de la finca, que envi贸 a su propio fontanero para cerciorarse de que el puto atasco era tan resistente como parec铆a (fontanero que sentenci贸: “esto s贸lo se puede arreglar desde el piso del vecino, definitivamente”), y yo segu铆a, ya para tres semanas, sin fregadero ni lavadora. Durante toda la semana, el administrador intent贸 hacerse con el vecino, sin 茅xito (con buen juicio para sus intereses, el vecino pensar铆a 鈥渃uanto peor, mejor鈥, a ver si as铆 pod铆a sacarse m谩s de la extorsi贸n; vamos, digo yo).

As铆 que el administrador (que tampoco es que se haya lucido con su firmeza frente al terrorismo del vecino; en otros bloques ya le habr铆an aplicado la Ley de Vecindarios sin que le temblase el pulso) me sugiri贸 el viernes pasado la genial y viril idea de que, ya que no hab铆a forma de hacerse con el vecino, le escribiese una carta explic谩ndole, una vez m谩s, el caso, y que, humilde y contrito, le pidiera que, por favorporfavorporfavor, me dejase acceder a su piso (previo pago, naturalmente), a ver si hab铆a suerte.

驴Pueden Ustedes creerlo? 隆Una carta! 隆Una “carta a mi vecino”! 驴Pero qu茅 pasa aqu铆? 驴En qu茅 me estoy convirtiendo? 驴Escribo esa “cartita” y luego, ya directamente, me pongo un par de tetas y soy una mujer, que dir铆an en Una terapia peligrosa?

Asqueado por el mero planteamiento de la posibilidad de tal engendro epistolar decid铆 que hab铆a que tomar una 煤ltima medida antes de acceder al chantaje de los terroristas; una medida, claro est谩, desesperada.

Yo llevaba semanas leyendo por Internet qu茅 hacer ante un tap贸n de sosa c谩ustica, b谩sicamente lo que los fontaneros hab铆an intentado ya sin 茅xito (echarle salfum谩n-meter un cable de fontaner铆a para intentar perforar el puto tap贸n-meterle aire comprimido). Y pens茅 “Joder, al menos si lo hago yo no me cobrar茅 36 euros por hora”. Y como era viernes por la tarde y ten铆a otras cosas que hacer, pero ninguna tan crucial como esta, me compr茅:

- Unos guantes de jardinero
- Tres botellas de salfum谩n
- Un cable de fontaner铆a de 3M

Me puse los guantes, un anorak (para m谩s se帽as, amarillo) en pleno mes de Mayo y en Valencia (con un par), y me dispuse a perforar, a horadar, a penetrar el puto tap贸n. Quer铆a creer que, donde otros hab铆an fracasado, yo podr铆a triunfar: d茅cadas de pornograf铆a estaban conmigo. Y hete aqu铆 que a los diez minutos de darle a la puta manivela se oy贸 el m谩gico sonido que desde entonces rememoro en plan Proust comiendo magdalenas como “el momento en que me acerqu茅 a la divinidad”: Plop, plop.

Plop, plop. Unos 900 鈧 de ahorro (tirando por lo bajo), m谩s los meses de juicio contra el vecino y/o aceptar su chantaje (que, dado lo impresentable del mismo y lo cazurro - gallito - espa帽ol que soy yo, ni de co帽a 铆bamos a llegar a un acuerdo pac铆fico en t茅rminos de extorsi贸n). Y, sobre todo, claro, recuperar uno de esos momentos grandes en que te dan ganas, si no fuera por el sentido del rid铆culo, de subirte a un escal贸n, elevar las manos al cielo y gritar: “隆Soy el rey del mundoooooo…!”. … 驴Y el vecino? 隆Compuesto y sin chantaje, el chaval, que ya se ve铆a vestido con un traje de Armani pagado con mi dinero y poni茅ndose un apellido italiano glamouroso!

[Mode Rosa Montero OFF]

Y vamos, de lo que he fardado ya ante padres (隆el trauma de la destrucci贸n creativa del cassette, superado por fin!), amigos y conocidos ni lo cuento: que si Internet ha vencido a la especializaci贸n y el oficio, que si mira c贸mo la nueva generaci贸n hace mucho mejor las cosas, que si hay qu茅 ver qu茅 cojonudo que soy…



Las redes sociales en Internet y la disoluci贸n del espacio privado

Desde un tiempo a esta parte, diversas circunstancias me han llevado a abjurar parcialmente de uno de los principios motores de este blog y (en mucha mayor medida) de LPD: el principio que podr铆amos definir como 鈥渁ntes muerto que audiovisual鈥. Es decir, que en LPD no entraba ni una imagen, ni un audio, ni un v铆deo ni jartos de vino. Desgraciadamente, el tiempo nos ha ido poniendo, a nosotros y a nuestro minimalismo est茅tico decimon贸nico, en nuestro justo lugar, oblig谩ndonos a incluir m谩s y m谩s recursos audiovisuales para ilustrar, e incluso para sustituir, lo que contamos mediante largos y farragos铆simos textos escritos, como es costumbre.

脥tem m谩s: en los 煤ltimos meses la cosa est谩 llegando al punto de que he acabado siendo grabado en v铆deo para cuestiones diversas (la primera la coment茅 hace un par de meses). Y lo peor es que la cosa ha comenzado a abrirme el nefando apetito audiovisual. 隆Ya ven, si es que con las moderneces estas del ferrocarril y lo que ha ven铆o detr谩s uno es que no puede resistirse! No descarten, repito, no descarten que en cualquier momento me tire a la piscina y esto acabe convertido en un 鈥渧ideoblog鈥, un 鈥渁udioblog鈥 y qu茅 s茅 yo qu茅 m谩s palabros raros que acaban en blog.

Por el momento, me permito abrir boca con el equivalente a la canci贸n del verano en Internet, la obsesi贸n con las redes sociales y todo lo que les rodea. Hace unos a帽os la modita eran los blogs, m谩s tarde los marcadores sociales tipo Men茅ame, luego el v铆deo en Internet (隆que me abro un videoblog! 隆Cuidadito que sei peligroso!) y este a帽o el Nuevo D铆a, el Amanecer, el Futuro son las redes sociales. Ya saben, ligar y eso. Bueno, no s贸lo ligar, en realidad es a煤n m谩s importante perder el tiempo. Hacer tests -pero no los de la revista Dunia-; decir 鈥渁hora estoy haciendo esto, ahora lo otro鈥. Cosas que molan.

En condiciones normales, ahora les soltar铆a un rollo inacabable sobre redes sociales, pero no se preocupen, este post est谩 ya totalmente imbuido de la cultura del 鈥淰ideoblog鈥. El caso es que en los 煤ltimos meses he tenido ocasi贸n de hablar sobre el tema (adem谩s de hacerlo en mi docencia universitaria) en varios foros, y ag谩rrense, incluso qued贸 grabado. Y no hab铆a m谩s remedio, a帽adir铆a, puesto que se supone que era 鈥渓o suyo鈥 grabar el asunto.

Se trataba, no en vano, de una conferencia online para el curso 鈥Rep贸ker de espectros: tecnolog铆as en Red鈥, en la Universidad de Huelva. Los organizadores me invitaron amablemente a que grabara mi intervenci贸n en un v铆deo de una media hora. Mi intervenci贸n, titulada 鈥淟as redes sociales en Internet y la disoluci贸n del espacio privado鈥, se divide en cuatro partes, que pego a continuaci贸n. Obs茅rvese el lamentable decorado 鈥渜u茅 culto que soy鈥 y la evidente impostura 鈥渜u茅 tecnol贸gico que soy鈥 de poner un ordenador port谩til delante de m铆 para ocultar el cl谩sico folio 鈥 esquema (que, por otra parte, tampoco utilic茅 luego).

 

 

 

 



Dos visiones sobre la crisis del periodismo

Vivimos tiempos muy duros para la profesi贸n period铆stica, con continuas regulaciones de empleo y con una mayor flexibilizaci贸n (lo cual a menudo es sin贸nimo de mayor precariedad) laboral. Los problemas de la profesi贸n derivan de una profunda crisis, que no es s贸lo, ni principalmente, consecuencia de la actual crisis econ贸mica, sino tambi茅n una crisis publicitaria (por el considerable aumento de la oferta y la decadencia de los soportes tradicionales, mucho mejor pagados que la publicidad online), y una crisis estructural del sector de la comunicaci贸n, con grandes medios de comunicaci贸n mal adaptados a un entorno de audiencias cada vez m谩s fragmentadas y menos dispuestas a pagar directamente por la informaci贸n.

En este blog hemos hablado muy a menudo de diferentes cuestiones relacionadas con este problema (por ejemplo, los problemas del modelo de TDT, el an谩lisis de la aparici贸n de P煤blico y los problemas del grupo Prisa -I y II-, las limitaciones de la “blogosfera” como espacio de opini贸n, las caracter铆sticas del nuevo p煤blico digital, ..) , y seguiremos haci茅ndolo. Pero lo que quer铆a hacer con este art铆culo es recomendar otras perspectivas, en concreto las de los periodistas Juan Varela y Jos茅 Cervera.

Ambos llevan a帽os aportando su visi贸n de las cosas desde el campo profesional,聽 perge帽ando en el proceso un an谩lisis sensato y que se me antoja particularmente l煤cido de cu谩les son los principales cambios que supone el nuevo espacio comunicativo, qu茅 dificultades implican desde la perspectiva del modelo de negocio de las empresas period铆sticas tradicionales, y qu茅 soluciones podr铆an arbitrarse. Mi “excusa” para referirme ahora a ellos dos es que muy recientemente han publicado sendos an谩lisis que vienen a condensar parte de lo que llevan a帽os diciendo (en un momento en el que la fuerza de los hechos, y de la crisis, les est谩 dando claramente la raz贸n). Que los disfruten:

- Juan Varela, “Una crisis para reinventar los medios“. Art铆culo publicado recientemente en la revista Cap莽alera, del Col.legi de Periodistes de Catalunya.
- Jos茅 Cervera, “Cat谩logo de soluciones absurdas a la crisis de la prensa” y “Puertas abiertas a la esperanza“, en su blog聽 Perogrullo (v铆a El Oyente).

Bonus: Entrevista de Caspa.tv a Jos茅 Cervera en julio de 2008:



Bloglonia

Ya hemos comentado varias veces aqu铆 el giro de 180潞 que ha dado el ente p煤blico RTVE en Internet en los 煤ltimos dos a帽os. Hemos pasado de un desesperante 鈥渘i est谩, ni se le espera鈥 a una actitud mucho m谩s inteligente e innovadora, con constantes iniciativas en Internet, inter茅s por ofrecer en abierto y gratuitamente (como corresponde a un servicio p煤blico) toda su programaci贸n y, en la medida de lo posible, tambi茅n su ingente archivo.

Esto se combina con el desarrollo de contenidos espec铆ficos para Internet y con la frecuente interpelaci贸n al p煤blico para que env铆e sus propios v铆deos, normalmente publicados en la web rtve.es y con la posibilidad adicional de que tambi茅n se emitan en la propia TVE.

Pues bien, hace unos d铆as nos enteramos en LPD de que esta semana RTVE iba a dedicar especial atenci贸n a la Reforma de Bolonia y su impacto sobre la Universidad espa帽ola. Como parte de sus contenidos RTVE solicitaba del p煤blico interesado en el tema que enviase v铆deos, tanto para ofrecer la opini贸n de cada cual respecto de lo que significa Bolonia (鈥Visiones de Bolonia鈥) como para interpelar a la m谩xima responsable pol铆tica en la materia, la ministra de Ciencia e Innovaci贸n, Cristina Garmendia (que ser谩 entrevistada ma帽ana en 鈥淟os Desayunos鈥 de la 1, a partir de las 9 y media.

Como muchos de Ustedes ya saben, buena parte de la plana mayor de LPD est谩 compuesta por par谩sitos acad茅micos, que, naturalmente, a la vista del trapo rojo que es para cualquier espa帽ol poder hablar, por fin, 鈥渄e lo m铆o鈥, se han lanzado (nos hemos lanzado, Andr茅s Boix y yo; acabo de descubrir que se me ha adelantado en anunciar el evento) a 鈥渢rabajar en ello鈥, facturando v铆deos de una composici贸n, contenido y calidad t茅cnica que ser铆an la envidia de cualquier defensor del 鈥淐ine 鈥 Ojo鈥 de Vertov versi贸n arrabalera.

En concreto, hemos enviado a RTVE cuatro preguntas sobre lo que representa Bolonia:

- Aprender a aprender. “La reforma de Bolonia pone el 茅nfasis sobre la idea de ‘aprender a aprender’, al igual que se hace ya en la ense帽anza secundaria tras la reforma de la Logse”. Guillermo L贸pez Garc铆a.
- M茅todos pedag贸gicos en Bolonia. “Pregunta para la Ministra Cristina Garmendia sobre la reproducci贸n de los criterios pedag贸gicos aplicados en la ense帽anza secundaria en los planes de estudio de las Universidades.” Por Guillermo L贸pez Garc铆a.
- Aplicaci贸n de Bolonia s贸lo en algunas carreras. “Bolonia no va a aplicarse en algunos campos de estudio muy concretos, como Medicina o Arquitectura, que son, curiosamente, aquellos que la sociedad percibe como m谩s importantes.” Por Andr茅s Boix Palop.
- 驴Es realmente obligatorio Bolonia?. “Pregunta para la ministra Cristina Garmendia sobre la obligatoriedad de implantar la reforma de Bolonia”. Por Andr茅s Boix Palop.

Ma帽ana veremos si hay suerte y le pasan a la ministra alguna de estas preguntas. Donde seguro que no la hay es en que saquen nuestras 鈥淰isiones de Bolonia鈥. En efecto, tambi茅n hemos bombardeado la web de RTVE con sendas visiones, indigestas y marisabidillas, en plano fijo 鈥渞ealismo socialista鈥. Obs茅rvese el detalle de aparecer con una estanter铆a (que incluso contiene libros) al fondo, como diciendo 鈥渃uidadito, que semos profesores de la universidad鈥:
- El plan Bolonia era una buena idea, pero su aplicaci贸n est谩 siendo muy decepcionante. Andr茅s Boix Palop.
- El sistema de Bolonia obliga a especificar el tiempo que tardar谩 el estudiante en llevar a cabo todo lo relacionado con las asignaturas que est茅 cursando, incluyendo tiempo de lectura, tutor铆as, preparacion de ex谩menes, etc. Esto, en la pr谩ctica, supone que haya mucho menos tiempo global de trabajo. Guillermo L贸pez Garc铆a

Actualizaci贸n 05/03/2009. 15.38: Ya han entrevistado a la ministra y la verdad es que no podemos quejarnos: han sacado las dos preguntas de Andr茅s Boix y una de las m铆as. Y, adem谩s, creo que han dado bastante juego:

- Entrevista completa a la ministra Cristina Garmendia.
- Respuesta a las preguntas de Andr茅s Boix.
- Respuesta la pregunta de Guillermo L贸pez (us茅ase, yomijmo).



23-F: 28 aniversario en TVE y ABC

Algo ha de tener el n煤mero 28 que, sin raz贸n aparente, los medios de comunicaci贸n y, muy particularmente, las televisiones, se han lanzado a conmemorar este a帽o el aniversario del Golpe de Estado del 23-F, uno de tantos y tantos d铆as en que SM Campechano I salv贸 la democracia. No s茅 si han tenido Ustedes ocasi贸n de ver la miniserie programada al efecto por TVE la semana pasada, “23-F: el d铆a m谩s dif铆cil del Rey”. Sea o no as铆, no se pierdan el estupendo Especial publicado en la web de TVE (qu茅 tiempos aqu茅llos en que TVE ignoraba por completo Internet y las posibilidades que este soporte ofrec铆a a un servicio p煤blico, y qu茅 buen uso est谩n haciendo ahora de la Red, justo es reconocerlo).

La miniserie en s铆 no constituye nada nuevo bajo el sol… Aparentemente. El Rey salv贸 la democracia frente a un golpe que, cuidadito, sin Su Majestad habr铆a triunfado seguro (y qui茅n sabe si ahora esto seguir铆a siendo una dictadura militar). Los militares afirmaron actuar por orden del Rey para liar las cosas y granjearse el apoyo de m谩s militares para el intento de subversi贸n. El general Armada utiliz贸 su amistad con el Monarca para traicionar al Borb贸n, tan listo y avispado de natural y, sin embargo, muy dado a flaquear su buen juicio merced a su natural bondad para con los amigos (no es necesario que nos retrotraigamos a Armada; piensen Ustedes en Mario Conde, Javier de la Rosa, Manuel Prado y Col贸n de Carvajal, los Albertos, …).

Dos cuestiones brillan con luz propia en esta miniserie: la glorificaci贸n de la figura del rey, no por previsible menos exacerbada, y las continuas incongruencias, giros absurdos del gui贸n y mala caracterizaci贸n de los personajes que uno puede observar a lo largo de la trama. Su Majestad es Mr Antigolpe, como todos sabemos, y desde el principio estuvo ah铆, trabajando en ello, tratando de que los golpistas fracasasen. Pero, claro, como el registro de las acciones de aquel d铆a muestran continuas llamadas desde Zarzuela a Armada, a Milans y al propio Tejero, como los militares ten铆an (en los casos de Milans y Armada) una acreditada trayectoria de fidelidad a la Corona, a煤n hoy, 28 a帽os despu茅s, los servicios propagand铆sticos consideran necesario limpiar cualquier sombra de duda… Y muchas veces consiguen el efecto contrario, por puro exceso y falta de verosimilitud de personajes, que est谩n, precisamente por ponerlos al servicio de una visi贸n de las cosas en la que todo ha de cuadrar a mayor gloria del papel de Su Majestad, mal construidos.

Combinen todo lo anterior con la enternecedora visi贸n de “Juan Carlos I, el hombre” que nos daTVE, del cari帽o con que se relaciona con la Reina Sof铆a (que, por cierto, de repente habla bien espa帽ol… 隆Y ya en 1981!), de la cohesi贸n fundamental del v铆nculo familiar, no s贸lo con la familia m谩s inmediata (mujer e hijos), sino tambi茅n con su hermana, sus padres o sus cu帽ados, todos ellos implicados tambi茅n en darle cari帽o a “Juanito” de Borb贸n y apoyo moral en estas horas dif铆ciles.

Pensemos, por ejemplo, en la imagen edulcorada que se da de Juan de Borb贸n, el padre del rey. Cualquier revisi贸n m铆nimamente imparcial de esta figura hist贸rica habr谩 de concluir que se trataba de alguien sin ideolog铆a definida, de un oportunista dispuesto a defender cualquier cosa con tal de mandar. Y, adem谩s, de alguien muy poco h谩bil (茅l y sus asesores), f谩cilmente superado en sus maniobras, una y otra vez, por Franco.

Para atestiguar esta visi贸n de los hechos s贸lo hace falta pensar en los vaivenes que dar铆a Don Juan a lo largo de la Guerra Civil (donde, por dos veces, trat贸 de participar -en el bando “bueno”, naturalmente- como voluntario falangista y oficial de Marina, respectivamente), en su claro apoyo a las maniobras para moverle el sill贸n a Franco que perpetraron algunos jerifaltes nazis en los a帽os “buenos” de Alemania (1940-41) y en su famoso “Manifiesto de Lausana”, abiertamente prodemocr谩tico porque, claro, lo hizo en marzo de 1945, cuando ya estaba claro qui茅n iba a ganar la II Guerra Mundial y parec铆a muy probable que los Aliados acabasen con la dictadura de Franco. Y ello s贸lo fue el principio de una larga trayectoria de continuos vaivenes en los que traicionaba a sus sucesivos aliados en pro de acercarse al Trono.

Bueno, pues la aparici贸n de Don Juan en la miniserie, v铆a telefonazo a SM Campechano, es para avisar de que aqu铆 lo crucial, lo 煤nico, aquello a lo que el eterno pretendiente hab铆a dedicado su vida, era a garantizar la pervivencia de la democracia en Espa帽a. A eso se dedicaron siempre los Borbones, y a eso continuaron dedic谩ndose despu茅s.

La visi贸n de la Monarqu铆a, en lo p煤blico y en lo privado, que da esta producci贸n para TVE es tan exagerada, llegando a lo obsceno de puro irreal, que casi estoy por pensar, en plan perverso, que hay algo de retranca, de segundas intenciones en el gui贸n y en la interpretaci贸n de los personajes. Porque el elenco de actores es excelente, y la calidad de la producci贸n, impecable. Pero luego se cuelan los absurdos giros de comportamiento de los golpistas, las sobreactuaciones del Monarca cuando tiene que demostrar lo dem贸crata que es y uno dice: “qu茅 raro…”. Y, sobre todo, de verdad, que no hac铆a falta glorificar, a煤n m谩s, toda esta historia, la Teor铆a de la Conspiraci贸n tampoco es que sea muy coherente, pero gana coherencia conforme se nos intenta hacer creer que todo, absolutamente todo, en una situaci贸n de incertidumbre y tensi贸n extrema como es un golpe de Estado, cuadraba a la perfecci贸n.

A todo esto, yo les quer铆a contar que hoy, D铆a de los Enamorados (y noveno aniversario de la fundaci贸n de LPD, por cierto) me he desayunado con una carta al Director en ABC reivindicando la figura de Antonio Tejero, el “Bigotes” de 1981. La carta, escrita por el hijo de Tejero, sacerdote (si esto no es la Espa帽a eterna, que venga el Cid Campeador y lo vea), se centra en reivindicar la figura humana e intelectual del coronel golpista, su natural bondad y amor a Espa帽a. Como pueden figurarse, el asunto no tiene desperdicio. Y, aunque el hijo de Tejero, siguiendo toda una l铆nea de actuaci贸n de la Iglesia espa帽ola, elude meterse en pol铆tica, no puede evitar lanzar al ruedo un recadito:

Realmente, nos dol铆a Espa帽a, mi padre y el momento en s铆; aunque nos tranquilizaba la certeza, seg煤n nos hab铆an dicho, de que el Rey apoyaba y ordenaba tales hechos. Era un acto de servicio m谩s, en un momento cr铆tico, por el cual atravesaba nuestra Patria. Y pas贸 lo que toda Espa帽a conoce y lo que los medios transmiten (aunque no con toda la veracidad que debieran). No voy a entrar en pol茅mica… ni quiero, ni debo (…) No voy a revelar nada del 23F, el silencio de mi padre me obliga a callar. Sin embargo, no puedo dejar en el olvido las grandezas de un gran hombre.



The Chapapotist Papers: antiguos art铆culos

Como algunos de Ustedes recordar谩n, este blog es bastante veterano para los c谩nones espa帽oles en la materia. Naci贸 hace m谩s de cinco a帽os, en junio de 2003. En aquella 茅poca este blog (as铆 como los dem谩s blogs que abrimos en LPD) utilizaba Movable Type, una herramienta de publicaci贸n que en 2003 era lo m谩s. Por desgracia, la conjunci贸n de un torrente perpetuo de spam con un servidor de Internet profundamente incompetente nos dificult贸 paulatinamente m谩s el publicar en el blog, y para Ustedes resultaba a veces incluso m谩s frustrante (dado que a menudo el formulario de publicaci贸n de comentarios dejaba de funcionar).

As铆 que en el verano de 2006, cuando, merced a la amabilidad y paciencia infinitas de nuestra webmaster, decidimos convertir LPD (entonces editada en un HTML “de toda la vida”, es decir, con un toque a帽os 90 persistente) en un blog (aunque, eso s铆, manteniendo el cutredise帽o de los a帽os 90), tanto la propia LPD como los distintos blogs asociados pasaron a publicarse en WordPress, un sistema que ya entonces comenzaba a ser “lo m谩s” (y ahora es lo m谩s de lo m谩s, sin discusi贸n).

Las cosas han funcionado mucho mejor, en lo tecnol贸gico y en la “usabilidad” (concepto particularmente metrosexual que viene a significar “es f谩cil”) de los blogs, desde entonces, pero Movable Type nos depar贸 un 煤ltimo regalito de despedida. Al pasar los art铆culos antiguos al nuevo blog en WordPress, todos los acentos, e帽es, comillas, ap贸strofes, puntos suspensivos, signos de exclamaci贸n e interrogaci贸n, etc., se convirtieron en este repugnante s铆mbolo: 锟. Adem谩s, todas las im谩genes y v铆deos y muchos enlaces, por efecto del sutil cambio de direcci贸n web (de “weblog” a “weblogs”), se hab铆an perdido (he recuperado la mayor铆a, aunque en algunos casos he tenido que reescribir los posts para ajustarlos a “un nuevo mundo sin im谩genes”).

En fin, la cosa ha llevado tiempo (m谩s de dos a帽os), pero por fin me he puesto a trabajar en ello y he limpiado de porquer铆a los 97 art铆culos del antiguo blog (una labor, se lo aseguro, particularmente desagradable). Lo que era ilegible vuelve a ser legible (o, al menos, legible en la medida en que lo era antes), salvo los comentarios, donde el problema de los acentos persiste (mi capacidad de sufrimiento con el trabajo mec谩nico voluntario tiene un l铆mite).

Ello me ha permitido, adem谩s, releerme de nuevo a帽os despu茅s, en plan eg贸latra. La verdad, hay textos que no han envejecido muy bien (el dilema de la madurez: uno no se da cuenta de que madura y cree que ha sido siempre igual, pero luego echa la vista atr谩s y se da cuenta de c贸mo ha cambiado; en este caso, espero, para bien), aunque otros aguantan el tipo con cierta solvencia (al menos no me parecen peores que los que escribo ahora), y otros, por 煤ltimo, son claramente mejores, m谩s divertidos e imaginativos que la mayor铆a de lo que publico ahora aqu铆 o en LPD (la madurez, desgraciadamente, no s贸lo es un proceso de mejora).

Si sienten curiosidad, pueden revisar las cinco categor铆as en que divid铆 todos los art铆culos del antiguo blog: pol铆tica, medios, cultura, deportes y personal. En l铆neas generales,聽 y por destacar algo, me permitir铆a recomendar algunas de las series de art铆culos que publiqu茅 entonces (y que, sorprendentemente, logr茅 medio acabar), en concreto:

- La serie “Friquismos”, con tres 谩mbitos de inter茅s particular - obsesiones: Ciencia ficci贸n, Historia y C贸mic.
- La serie sobre el Tour de Francia, en cuatro partes: “Perico se queda“, “La consolidaci贸n de un mito“, “Los a帽os de Indur谩in” y “La llegada del Indigno” (Amstrong).
- “C贸mo hemos cambiado”, una especie de revival que constata el patetismo de los ochenteros, en tres partes: “Recreativos de ayer, de hoy y de siempre“. “Del f煤rgol al furgol铆n” y “Del f煤tbol-calle al f煤tbol-marketing“.



Libros 2008: 50, ni m谩s ni menos

Por cuarto a帽o consecutivo, tras las experiencias de 2005, 2006 y 2007, comparto con Ustedes mi listado de lecturas de 2008. Llevaba dos a帽os qued谩ndome a las puertas de la victoria, como los nazis en Stalingrado, pero esta vez los refuerzos llegaron justo a tiempo y鈥 隆aqu铆 est谩! 隆50 librazos en 2008, y ninguno de ellos es m铆o!

La verdad, no s茅 qu茅 es m谩s pat茅tico, si recontar afanosamente libros durante todo un a帽o con un objetivo marcado que al final no se alcanza o alcanzarlo por la m铆nima, en el 煤ltimo momento y sin que 鈥渟obre鈥 ning煤n libro. Probablemente esto 煤ltimo sea a煤n m谩s pat茅tico, pero es, tambi茅n, algo mucho m谩s importante: m谩s espa帽ol. 鈥淒ije que lo har铆a, y lo he hecho, porque yo tengo palabra y cuando yo digo algo, lo cumplo鈥.

Para los que no conozcan esta historia, recuerden que lo de los 50 libros es un desafio freak que adquir铆 de Pjorge y en el que participan otros blogueros freaks, como JJ, as铆 como algunos foreros del ex foro de LPD. En lo que a m铆 respecta, es una manera 煤til de revisar el tipo de cosas que me leo, que otros (entre ellos, Ustedes) me recomienden libros interesantes y, tambi茅n, una manera de leer m谩s.

Y no porque 鈥渟i no tuviera la obligaci贸n de leerme 50 libros, no leer铆a鈥 (a煤n no padezco, o no se ha descrito, psicopat铆a en tal grado). Pero s铆 porque, al tener un recordatorio continuo del tiempo que dedico a leer, y de c贸mo he usufructuado ese tiempo, me preocupo m谩s, y m谩s sistem谩ticamente, por sacar tiempo para leer. Y para leer cosas que no tengan que ver con mi trabajo acad茅mico (cuyos libros, por ser parte de mi trabajo, no computan en el listado).

Vivimos en una sociedad en la que el ocio cada vez tiene formas m谩s diversas y atractivas, la mayor铆a de ellas m谩s inmediatas que la lectura. Por ejemplo, dedico un mont贸n de tiempo a jugar al Civilization (煤ltimamente, al diab贸lico sistema interactivo, que nada tiene que envidiar a Matrix, que es el Civilization en red) y a ver series de televisi贸n. Por rid铆culo y est煤pido que a algunos de Ustedes pudiera parecerle, lo de los 50 libros me sirve potenciar que aparte todos los d铆as un tiempo para leer, en detrimento de otras formas de ocio a veces m谩s inmediatas o que requieren menos esfuerzo.

Bueno, sin m谩s pre谩mbulos, all谩 van los 50 libros de 2008, pongo enlaces a las cr铆ticas de LPD cuando las haya:

Enero

1.聽聽聽 Las corrientes del espacio, de Isaac Asimov
2.聽聽聽 Un guijarro en el cielo, de Isaac Asimov
3.聽聽聽 La ciutat de Val猫ncia, de Manuel Sanchis Guarner
4.聽聽聽 Bestiario de la Universidad espa帽ola. Fauna de raras especies universitarias con claves dicot贸micas para su mejor clasificaci贸n, de Francisco Gil Mart铆nez
5.聽聽聽 Atlas de la Guerra Civil espa帽ola. Antecedentes, operaciones y secuelas militares (1931-1945), de Fernando Puell y Justo A. Huerta

Febrero

6.聽聽聽 Vida y destino, de Vasili Grossman
7.聽聽聽 Pura anarqu铆a, de Woody Allen
8.聽聽聽 La pistola de rayos, de Philip K. Dick
9.聽聽聽 Aventuras de una negrita en busca de Dios, de George Bernard Shaw

Marzo

10.聽聽聽 American Gods, de Neil Gaiman
11.聽聽聽 La lucha pol铆tica a la espa帽ola. Tragicomedia de la crispaci贸n, de Enrique Gil Calvo
12.聽聽聽 Brev铆sima historia del tiempo, de Stephen Hawking y Leonard Mlodinow

Abril

13.聽聽聽 Historia del siglo XX, de Eric Hobsbawm
14.聽聽聽 El asombroso viaje de Pomponio Flato, de Eduardo Mendoza
15.聽聽聽 Dictadores. La Alemania de Hitler y la Uni贸n Sovi茅tica de Stalin, de Richard Overy

Mayo

16.聽聽聽 Examen a Zapatero. Balance del gobierno socialista, de Philip Pettit
17.聽聽聽 El ojo del tiempo, de Arthur C. Clarke y Stephen Baxter
18.聽聽聽 Decisiones trascendentales. De Dunquerque a Pearl Harbour (1940 鈥 1941). El a帽o que cambi贸 la historia, de Ian Kershaw

Junio

19.聽聽聽 Tras el incierto horizonte, de Frederik Pohl
20.聽聽聽 El encuentro, de Frederik Pohl
21.聽聽聽 Los ecos de la Marsellesa, de Eric Hobsbawm
22.聽聽聽 T茅cnicas b茅licas del mundo antiguo (3000 ac 鈥 500 dc). Equipamiento, t茅cnicas y t谩cticas de combate, de Varios Autores
23.聽聽聽 La Primera Guerra Mundial, de Michael Howard

Julio

24.聽聽聽 Gu铆a de la Tierra y el espacio, de Isaac Asimov
25.聽聽聽 Dexter: el oscuro pasajero, de Jeff Lindsay
26.聽聽聽 Roma y los b谩rbaros. Una historia alternativa, de Terry Jones y Alan Ereira
27.聽聽聽 Cuentos completos (III), de Philip K. Dick
28.聽聽聽 Carlos III y la Espa帽a de la Ilustraci贸n, de Antonio Dom铆nguez Ortiz
29.聽聽聽 La f铆sica de los superh茅roes, de James Kakalios

Agosto

30.聽聽聽 El hombre en el castillo, de Philip K. Dick

Septiembre

31.聽聽聽 El Tercer Reich. Una nueva historia, de Michael Burleigh
32.聽聽聽 Lunar Park, de Bret Easton Ellis
33.聽聽聽 Los anales de los Heechee, de Frederik Pohl
34.聽聽聽 Las revoluciones europeas, 1492 鈥 1992, de Charles Tilly
35.聽聽聽 Robots e Imperio, de Isaac Asimov
36.聽聽聽 La conjura contra Am茅rica, de Philip Roth

Octubre

37.聽聽聽 Alejandro Magno, de Robin Lane Fox
38.聽聽聽 Querido Dexter, de Jeff Lindsay
39.聽聽聽 La Guerra Civil Espa帽ola en el mar, de Michael Alpert

Noviembre

40.聽聽聽 Introducci贸n a la ciencia. Una gu铆a para todos (o casi), de John Gribbin
41.聽聽聽 Hijo de Dios, de Cormac McCarthy
42.聽聽聽 El infierno imb茅cil, de Martin Amis
43.聽聽聽 Menos que cero, de Bret Easton Ellis
44.聽聽聽 驴Por qu茅 los espa帽oles comunicamos tan mal?, de Manuel Campo Vidal
45.聽聽聽 El mundo cl谩sico. La epopeya de Grecia y Roma, de Robin Lane Fox

Diciembre

46.聽聽聽 Los hijos de Anansi, de Neil Gaiman
47.聽聽聽 El mal de Portnoy, de Philip Roth
48.聽聽聽 De la buena y la mala educaci贸n, de Ricardo Moreno Castillo
49.聽聽聽 Los ni帽os de Darwin, de Greg Bear
50.聽聽聽 Los exploradores de P贸rtico, de Frederik Pohl

Como en a帽os anteriores, predominan los libros de historia (15) y de ciencia ficci贸n (12), aunque creo que he diversificado mis intereses respecto de a帽os anteriores conforme iba cans谩ndome, sobre todo, de la ciencia ficci贸n que he le铆do este a帽o.

Es precisamente aqu铆 donde est谩n las principales decepciones de 2008, como la 鈥淪aga de los Heechee鈥 de Frederik Pohl (los cuatro libros que son continuaci贸n de 鈥淧贸rtico鈥, un cl谩sico del g茅nero), que podr铆amos ubicar en la categor铆a de 鈥渓ibros donde nunca pasa nada鈥 (donde se va alargando la trama p谩ginas y p谩ginas y p谩ginas hasta que todo se resuelve al final, sin que sea tampoco gran cosa). Por no hablar de las horripilantes novelas de Asimov, 鈥淩obots e Imperio鈥漮 鈥淟as corrientes del espacio鈥, malas de puro previsibles a la par que inveros铆miles. Los libros de Philip K. Dick, en cambio, siguen gust谩ndome, pero por desgracia鈥 隆Se me est谩n acabando!

Afortunadamente, casi todo lo dem谩s ha cumplido con las expectativas o las ha superado. Hay mucho que destacar, pero por encima de todo llamar铆a la atenci贸n sobre una novela que muchos conocer谩n, la colosal 鈥淰ida y destino鈥 de Vassili Grossman, una de las mejores novelas modelo 鈥渟aga monumental鈥 que me he le铆do en mi vida. Al estilo de los cl谩sicos rusos, pero super谩ndolos (y Ustedes dir谩n: co帽o, claro, es que con el camarada Stalin y su r茅gimen pol铆tico, con la II Guerra Mundial de fondo, es muy f谩cil mejorar a los amariconados intelectuales con 铆nfulas de francesito que dominaban el cotarro ruso, y la novela rusa, en el XIX; y es cierto, pero en la novela hay que ser clementista: no importan los medios de que dispongas, importa el resultado). Y eso s铆, con los defectos que tambi茅n tienen los cl谩sicos rusos, sobre todo uno que a m铆 me resulta particularmente irritante, la costumbre, en novelas que manejan a m谩s de cien personajes, de que el autor pueda referirse a cada uno de ellos con varias denominaciones, en plan 鈥淰ania鈥, “Vanioshka”, 鈥淓l Coronel鈥, 鈥淚van Iv谩novich鈥, 鈥淧lej谩nov鈥, 鈥 隆Y es siempre el mismo t铆o!

Para freaks de la historia militar, son excelentes tanto el 鈥淎tlas de la Guerra Civil鈥, complet铆simo, como 鈥淭茅cnicas b茅licas del mundo antiguo鈥, en el que pueden revisarse perfectamente los puntos fuertes y d茅biles, y la evoluci贸n, de los ej茅rcitos persas, griegos y romanos, as铆 como el papel cada vez m谩s importante de la ingenier铆a y las matem谩ticas en la guerra de asedio. En este 煤ltimo caso, adem谩s, se han publicado (que yo sepa) sendos vol煤menes dedicados a la Edad Media y a la Edad Moderna, que espero poder leerme este a帽o.

Tambi茅n son excelentes los dos libros de Robin Lane Fox, ya rese帽ados en LPD, y dos libros de historiadores a los que tengo particularmente bien considerados; 鈥淒ictadores鈥, de Richard Overy (que sirve para lo de siempre 鈥搇eer cosas sobre los nazis y la II Guerra Mundial- y tambi茅n para aprender bastantes cosas sobre el sistema sovi茅tico en sus a帽os m谩s duros) y el libro, algo efectista pero muy entretenido,聽 鈥淒ecisiones trascendentales鈥, de Ian Kershaw.

Resultan muy recomendables, asimismo, las dos novelas de Neil Gaiman, tan inteligentes e imaginativas como siempre es este autor (que se dio a conocer haciendo un espectacular c贸mic para DC, 鈥淪andman鈥, a principios de los 90, y luego dio exitosamente el salto a la novela y al cine), y los dos libros de Dexter, mejores a煤n que la afamada serie de televisi贸n derivada de aqu茅llos. Por 煤ltimo, es curios铆simo el libro 鈥淟a f铆sica de los superh茅roes鈥, de James Kakalios, tan freak y entretenido como promete su t铆tulo.

En 2009 volver茅 a hacer el desaf铆o (el otro d铆a vi a un n煤mero 50 que me hab铆a mirao mal y pens茅 鈥渢e vas a enterar鈥), as铆 que sus recomendaciones literarias ser谩n bienvenidas (sin perjuicio de que luego no les haga ning煤n caso o de que sus recomendaciones acaben archivadas en una estanter铆a en espera de tiempos mejores)



Del p煤blico pasivo a los usuarios 鈥渞eactivos鈥

Ayer tuve el placer de participar en las Jornadas 鈥La web mediatizada鈥, que se celebran en el Centre d鈥橢studis i Recursos Culturals de la Diputaci贸 de Barcelona a lo largo de toda esta semana. Las Jornadas est谩n organizadas por Livemedia y por el Departamento de Educaci贸n Visual y Pl谩stica y de Comunicaci贸n Audiovisual de la Universidad de Barcelona. Mi agradecimiento a ellos, por la invitaci贸n, por lo extraordinariamente bien que me trataron y porque, la verdad, disfrut茅 mucho de mi intervenci贸n.

El tema que me propusieron era el de las relaciones entre los nuevos medios y el p煤blico, obviamente muy distintas de las que eran habituales en el escenario anterior, y la clase, o clases, de comunicaci贸n que pueden registrarse. Bajo el t铆tulo 鈥De la audiencia al usuario: nuevos modelos de comunicaci贸n para el p煤blico de Internet鈥 (presentaci贸n en odiado Power Point), divid铆 mi intervenci贸n en tres partes: el cambio tecnol贸gico, el cambio medi谩tico y, por 煤ltimo y principalmente, los cambios habidos en el p煤blico y su relaci贸n con los contenidos period铆sticos.

En los dos primeros casos, revisaba cuestiones ya comentadas en otras ocasiones en este blog (por ejemplo, aqu铆). En lo que se refiere a la tecnolog铆a, el proceso de cambio de anal贸gico a digital nos ha proporcionado una serie de perif茅ricos, conexiones y aplicaciones cada vez m谩s baratas y de mayor capacidad y flexibilidad para integrar y distribuir todo tipo de contenidos. Los cambios en este aspecto han sido particularmente profundos, y para ilustrarlo proyect茅 un maravilloso v铆deo (que descubr铆 hace ya tiempo en Microsiervos) que simulaba un episodio piloto nunca emitido de la serie de televisi贸n 鈥24鈥, con la gracia a帽adida de que el supuesto 鈥減iloto鈥 se habr铆a grabado en 1994:

Conste que con esto les descubro a todos Ustedes mi terrible y horrible secreto: el v铆deo es tan bueno y tan eficaz para transmitir 鈥渆l conceto鈥 que lo he utilizado ya tres veces en otras tantas conferencias (y las que te utilizar茅, morena; si Usted es, o va a ser pr贸ximamente, alumno m铆o, vaya reservando cinco minutillos de su tiempo para el 鈥1994 unaired episode鈥 de 24 que sin duda les pondr茅).

En lo que respecta a los medios, procur茅 ilustrar la hip贸tesis central (los medios convencionales han envejecido y no saben c贸mo adaptarse a los nuevos modelos de negocio que, para m谩s inri, son mucho menos rentables que los de anta帽o) con datos del reciente Estudio General de Medios, en parte proporcionados por Juan Varela y su comparaci贸n 鈥揺mpleando medios concretos- de la evoluci贸n a lo largo de esta d茅cada.

Finalmente, pas茅 a lo que m谩s me interesaba e 鈥搃ntuyo- interes贸 tambi茅n al respetable: c贸mo el p煤blico de Internet, es decir, Ustedes, interact煤a con los contenidos period铆sticos. La principal conclusi贸n es que, frente al modelo de espectador pasivo perteneciente a las grandes audiencias de los medios convencionales, los usuarios de Internet son 鈥渞eactivos鈥, es decir, adoptan un papel m谩s activo, pero (al menos en el campo del periodismo y, sobre todo, de los contenidos informativos) tambi茅n dependiente de unos contenidos ya existentes que despu茅s el publico selecciona, comenta, valora y recomienda, 鈥ucho m谩s que la informaci贸n creada por los propios usuarios -lo que en su d铆a se llam贸 鈥減eriodismo ciudadano鈥- cuyas principales representaciones, a la hora de la verdad, han sido muy escasas y de poca calidad.

Pi茅nsese, por ejemplo, en el fracaso de la secci贸n 鈥Yo, periodista鈥 del diario El Pa铆s (y de iniciativas similares), o de las 鈥Wikinews鈥 (por contraste con el 茅xito de Wikipedia; el altruismo del p煤blico es mucho m谩s aplicable a contenidos que se perciben, parad贸jicamente, como inmutables, que a noticias period铆sticas, por su propia naturaleza sujetas a la actualidad y con una fecha de caducidad inminente).

Y, por el contrario, pi茅nsese en el 茅xito de los blogs (un sistema inevitablemente m谩s jerarquizado por el autor del invento; y si no me cree, publique un comentario lleno de improperios contra m铆, y ver谩 lo que pasa; lo de la Fiscal铆a ser谩 un juego de ni帽os comparado con mi af谩n censurador) o de sistemas de valoraci贸n de noticias como Men茅ame.

Este estado de las cosas genera, a su vez, algunos efectos rese帽ables:

- La omnipresencia de la opini贸n frente a la informaci贸n. La opini贸n es m谩s barata, requiere menor esfuerzo y es, adem谩s, m谩s divertida e interesante para el p煤blico. Esto genera, a su vez, un proceso de radicalizaci贸n de las opiniones (propiciado, en parte, por los medios de comunicaci贸n, visto el 茅xito de f贸rmulas como la de Libertad Digital, fuertemente ideologizadas); y, en paralelo, de homogeneizaci贸n ideol贸gica del p煤blico. El perverso proceso en espiral determina que siempre acabe habiendo una posici贸n mayoritaria en cualquier espacio de opini贸n m谩s o menos 鈥減ol铆tico鈥, y que las opiniones minoritarias, por falta de apoyo, por efecto (directo o indirecto) de la censura o por radicalizaci贸n de posturas, acaben desapareciendo.
- El p煤blico cambia la agenda informativa de los medios. Y lo hace, desde el punto de vista period铆stico, a peor. Echen Ustedes un vistazo a las ya cl谩sicas listas de las noticias 鈥渕谩s le铆das鈥 o 鈥渕谩s valoradas鈥 que incorpora cualquier medio de comunicaci贸n: inter茅s humano, enfoques originales, noticias curiosas, y todo lo que tiene que ver con las 鈥渟oft news鈥 (deportes, sociedad, etc.) tiende a prevalecer cada vez m谩s. F铆jense en 20 Minutos, por ejemplo, o a la importancia cada vez mayor que tienen las galer铆as de im谩genes m谩s o menos 鈥減icantillas鈥 en medios supuestamente serios. Este fen贸meno no es algo en absoluto privativo de los cibermedios (en la televisi贸n puede percibirse tambi茅n muy claramente), pero en los cibermedios queda registrado, incluso cuantificado, con mayor claridad.
- El consumo de informaci贸n se lee, cada vez m谩s, en t茅rminos de entretenimiento. La informaci贸n es otra forma de ocio, m谩s que un tiempo dedicado a 鈥渆star al tanto鈥, 鈥渢ener conciencia c铆vica鈥 y todo lo que se supone que tambi茅n es. No es que esto sea tampoco una novedad (casi todo es una forma de ocio, el ocio no es s贸lo meter aut茅nticos golazos en partidos de f煤tbol con los amigotes, como hago yo semana tras semana), pero s铆 que se explicite, de nuevo, m谩s claramente en los nuevos medios, con tratamientos irreverentes de la informaci贸n.
- Y luego, por 煤ltimo, mi tan manida y querida obsesi贸n de 鈥hay una ruptura generacional y nosotros somos los buenos鈥, que explica en gran parte por qu茅 el nuevo p煤blico se parece tan poco al viejo p煤blico (porque, desde luego, estos usos de la informaci贸n no derivan s贸lo de que ahora el p煤blico tenga m谩s poder, o m谩s medios donde elegir).

Y esto fue, fundamentalmente, lo que cont茅 ayer en Barcelona. Visto as铆, supongo que resulta imposible pensar que alguien, adem谩s de m铆, se lo pasara bien, pero creo que, dentro de lo que cabe, gust贸 (o el dilecto p煤blico disimul贸 muy bien, que tampoco hay que descartarlo).

Como colof贸n, tambi茅n se present贸 el libro colectivo 鈥Industrias de la comunicaci贸n audiovisual鈥, en el que tuve el placer de participar con dos cap铆tulos, uno sobre el audiovisual en Internet (s铆, el t铆o que cre贸 lapaginadefinitiva y, sobre todo, cre贸 su dise帽o 鈥Are You From the Past?鈥) y otro, compartido con Manuel de la Fuente, sobre videojuegos.

Se trata de un libro, aunque est谩 feo que yo, como coautor, lo diga, muy interesante, muy bien estructurado y que, adem谩s, permite hacer un balance de conjunto del 鈥淓stado del arte鈥 que no se hac铆a (o no se hac铆a bien) desde hace ya a帽os, incluyendo nuevos soportes tan importantes como la telefon铆a m贸vil o 鈥揹e nuevo- los videojuegos.



Videojuegos: tendencias de futuro

Hace un par de semanas se celebraron en Valencia unas Jornadas sobre videojuegos (”El videojuego: historia y cultura“) organizadas por Manuel de la Fuente, compa帽ero de la Universidad (y de LPD) y, sobre todo, buen amigo m铆o. Manolo tuvo a bien invitarme para una mesa redonda, 鈥淟a experiencia del juego vista desde la Universidad鈥, en la que tambi茅n participaron Nacho Ramos, profesor en la Universidad de Castilla-La Mancha (todo queda entre amigos) y el propio Manolo.

Aunque no soy, ni mucho menos, 鈥渆specialista en videojuegos鈥 desde un punto de vista acad茅mico, s铆 que soy 谩vido consumidor de videojuegos desde mi m谩s tierna infancia, primero en los recreativos (s铆, en los m铆ticos a帽os ochenta hab铆a incluso 鈥渞ecreativos鈥, que proliferaron como setas, adem谩s) y con un inveros铆mil Spectrum de 48 Kb, m谩s tarde con la videoconsola 鈥淪ega Master System鈥 y, finalmente y desde hace 14 a帽os, con el PC.

Con estas credenciales, Manolo me dio libertad para seleccionar el tema que quisiera. Yo tuve claro desde el principio que la cosa estar铆a entre el PcF煤tbol (al que llevo jugando desde 1993) y el Civilization (desde 1998), ambas sagas m铆ticas de la d茅cada de los noventa (y ambas convenientemente rese帽adas en LPD, aunque acabo de descubrir que, dos a帽os despu茅s, a煤n no hemos reactivado el link del Civilization).

Recuerdo el d铆a que me compr茅 mi primer PC. Bueno, para ser exactos lo compr贸 mi padre. Mi padre es un enfervorizado seguidor del Mac, y cuando logr茅 convencerle de lo importante que era tener un ordenador 鈥減ara labrar mi futuro profesional鈥 (justo antes de comenzar a estudiar la carrera), su idea era comprarme un Mac. Pero yo le dije que un Mac no era una buena idea, que hab铆a muchos programas 鈥渕uy importantes鈥 que no funcionar铆an en un Mac, que a saber qu茅 iba a ser de m铆 con un Mac, que 茅l no querr铆a verme en un futuro dedic谩ndome, no s茅, a ser concejal de urbanismo o promotor inmobiliario y qu茅 s茅 yo qu茅 me iba inventando sobre la marcha hasta que por fin el hombre, en su infinita bondad, accedi贸.

Aunque, eso s铆, no sin antes hacerme prometer que nunca, nunca, nunca utilizar铆a ese ordenador para jugar al PcF煤tbol (que yo hab铆a descubierto unos meses antes y al que todos en mi grupo de amigos jug谩bamos continuamente).

Unos d铆as despu茅s vino el inform谩tico a instalar el ordenador y, aprovechando que mis padres no estaban, le pas茅 el disquette con el PcF煤tbol 2.0 y le ped铆 que lo instalase, puesto que yo era tan pat谩n que ni siquiera sab铆a c贸mo se instalaba eso (espero que mi padre nunca lea esto).

As铆 que, como pueden Ustedes imaginarse, mi intervenci贸n vers贸 sobre el PcF煤tbol. No voy a glosar aqu铆 lo que dije, entre otros motivos, porque la mayor parte de lo que dije ya estaba, de una forma u otra, en el art铆culo de LPD. Pero s铆 quer铆a aprovechar para desarrollar un poco aqu铆 algunas ideas generales sobre el sector de los videojuegos que querr铆a haber explicado en mi intervenci贸n, y que se quedaron en el tintero merced a lo mucho que acab茅 extendi茅ndome, en mi entusiasmo, sobre la vida y milagros del PcF煤tbol. No s茅 si son cosas ya sabidas o, por el contrario, demasiado aventuradas, pero all谩 van:

1) De la disparidad de est谩ndares a las sinergias

En los inicios de cualquier industria, como en la ciencia (y como en casi cualquier proceso de cambio), suelen convivir varias posibilidades, y muchas veces es dif铆cil saber cu谩l, o cu谩les, prosperar谩 (si es que lo hace alguna).

Yo puse el ejemplo de los v铆deos dom茅sticos, de los que surgieron en los 80 tres formatos: 2000, Betamax y VHS. Curiosamente prosperar铆a el que atesoraba, seg煤n los expertos, menor calidad de los tres (pero que era tambi茅n el m谩s barato): el VHS (y bien que nos jodi贸 a los desgraciados que ten铆amos Beta y de quienes se re铆a todo el mundo en los videoclubs).

Tambi茅n en los a帽os 80 surgieron multitud de formatos de ordenadores personales, como el Spectrum, el Commodore o el Amstrad, con una capacidad rid铆cula para los est谩ndares actuales (el m谩s popular y menos potente de ellos, el Spectrum, tuvo cuatro versiones, de 16, 48, 64 y 128 Kb). Elegir una marca supon铆a 鈥渃ondenarse鈥 a jugar con unos juegos determinados y, sobre todo, en unas condiciones determinadas (el usuario de Spectrum sab铆a desde un principio que sus juegos ser铆an pr谩cticamente monocrom谩ticos, por ejemplo).

Exactamente lo mismo ocurr铆a, y en parte sigue ocurriendo, con las videoconsolas que, desde los tiempos de Atari en la d茅cada de los setenta, se basaban en la exclusividad de los juegos generados para cada compa帽铆a. Hoy en d铆a pasa m谩s o menos lo mismo que ocurr铆a en los noventa con Sega y Nintendo, pero ya no es as铆 en lo que se refiere a los ordenadores personales. Un Mac incorpora, sin demasiados problemas, emuladores que permiten disfrutar tambi茅n de un PC en el mismo ordenador. Y, en cualquier caso, siempre puede recurrirse al infinito elenco de programas y aplicaciones disponibles en la Red para satisfacer nuestras necesidaes.

Mi conjetura, apenas esbozada en la jornada, es que esto es lo que acabar谩 ocurriendo, incluso sin la colaboraci贸n de la industria, con las videoconsolas de Microsoft (Xbox), Nintendo (Wii) y Sony (Playstation 3), que a fin de cuentas son tambi茅n ordenadores. Por una elemental cuesti贸n de ahorro (de tiempo, de espacio y de dinero) del usuario, y porque la extraordinaria flexibilidad de los soportes digitales (si los comparamos con, qu茅 se yo, el puto Betamax de los 80) as铆 lo permitir谩 en breve.

2) De la videoconsola espec铆fica al ordenador multifunci贸n

Como consecuencia l贸gica de dicha flexibilidad, probablemente la videoconsola acabe subsumi茅ndose en un contexto m谩s amplio de funciones asociadas con lo que es ya un ordenador: un centro de ocio y de trabajo que permita ver la televisi贸n, consumir contenidos audiovisuales (ya saben, cr铆menes contra los derechos de autor), navegar por Internet, jugar a videojuegos, trabajar (s铆, incluso esto), 鈥 En realidad, esto ya es parcialmente as铆.

3) Del juego a los perif茅ricos

Los videojuegos no son ajenos a lo que podr铆amos denominar la paradoja de la cultura digital: precisamente porque es mucho m谩s f谩cil distribuirla, adaptarla y consumirla por m煤ltiples v铆as a trav茅s de las redes digitales que cualquier producto 鈥渁nal贸gico鈥 es, tambi茅n, mucho m谩s factible para el usuario hacerse con ella sin pagar a los autores (y, lo que es mucho m谩s grave, tanto que casi estoy por pedir que haya m谩s ayudas estatales, joder, como si fueran bancos: 隆sin pagar a la industria!).

Con los mecanismos anticopia de las videoconsolas ocurre m谩s o menos lo mismo que ha ocurrido siempre: al poco de salir al mercado alguien consigue una v铆a para piratear la videoconsola, la cosa se extiende entre usuarios 鈥渁vanzados鈥 y profesionales del sector (tiendas de electr贸nica, por ejemplo) y con gran celeridad los usuarios pasan a tener la opci贸n de 鈥減iratear鈥 la videoconsola, momento a partir del cual pueden disfrutar gratuitamente 鈥損revia descarga- de la mayoria de los videojuegos asociados a 茅sta.

Hasta donde s茅 (y, lo repito, s茅 muy poco sobre esta cuesti贸n), todas las videoconsolas, port谩tiles y de sobremesa, salvo la Playstation 3, son 鈥減irateables鈥. Esto es algo, adem谩s, que aunque las empresas del sector tengan inter茅s en impedir tampoco juega totalmente en contra de sus intereses (puesto que, a fin de cuentas, ellos venden sus videoconsolas, se pirateen luego o no).

Precisamente por este motivo, los creadores de videojuegos han de buscar formas alternativas de rentabilizar sus productos. Y el sistema m谩s f谩cil es conseguir que el usuario no finalice su inversi贸n econ贸mica en el juego con la compra -o adquisici贸n “pirateada”- del propio juego. Por una parte, esto se consigue vendiendo perif茅ricos espec铆ficos para un determinado juego (como con el Guitar Hero o cada vez m谩s juegos de Wii); por otra, vendiendo complementos y extensiones del juego a trav茅s de la red, que por su bajo precio y su car谩cter modular son m谩s susceptibles de mantenerse bajo control de los creadores de los juegos (y, por tanto, es m谩s factible poder rentabilizarlos r谩pidamente).

4) Del offline al online

Finalmente, y en relaci贸n con lo anterior, es tambi茅n indudable que los videojuegos van a ser, est谩n siendo ya, cada vez m谩s online. Contrariamente a lo que se ha vendido durante d茅cadas que son los juegos de ordenador (una obsesi贸n enfermiza para tipos raros y solitarios delante de una pantalla), el juego, y tambi茅n el videojuego, es una experiencia eminentemente social (o que, en cualquier caso, resulta incomparablemente m谩s divertida si se juega en sociedad).

Y esto, en el contexto en que nos movemos, no s贸lo significa veladas inacabables en casa de alguien enganchados a alg煤n videojuego (cosa que, en los sufridos 80, tambi茅n hac铆amos con los juegos de Spectrum), sino hacer lo propio a trav茅s de Internet. Ya hace varios a帽os que el mercado del juego online tiene un peso espec铆fico considerable en lo que se refiere a los juegos para PC; peso que no hace sino incrementarse. Y con la 煤ltima generaci贸n de videoconsolas est谩 pasando exactamente lo mismo: a los videojuegos, a muchos videojuegos, ya no se juega contra la m谩quina, sino contra otros.